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Los 50 años del príncipe que jamás podrá casarse a causa del nazismo

Gustav Sayn Wittgenstein, primo de Federico de Dinamarca, no puede casarse con su novia, Carina Axelsson, por el testamento que dejó escrito su abuelo

Foto:  Gustav Sayn Wittgenstein y Carina Axelsson. (Getty)
Gustav Sayn Wittgenstein y Carina Axelsson. (Getty)

El mundo de la realeza está lleno de grandes historias de amor, desamor, traición y venganza, pero si nos tuviéramos que quedar con una especialmente curiosa, seguramente sería la del príncipe Gustav Sayn Wittgenstein Berleburg, jefe de la casa Sayn Wittgenstein Berleburg, que este sábado cumple 50 años. Es hijo del príncipe Richard, quien falleció en marzo de 2017, y de la princesa Benedicta, hermana de la reina Margarita de Dinamarca, por lo tanto es sobrino de la soberana danesa y primo del príncipe Federico.

Gustav sale desde hace años con Carina Axelsson, una mujer estadounidense de origen humilde que se dedica al mundo de la literatura, después de haber trabajado en el mundo del modelaje. Ambos llevan juntos ya más de una década, pero no pueden oficializar su amor por causas ajenas a ellos. Los motivos por los que Gustavo y Carina no pueden casarse se remontan a la Segunda Guerra Mundial.

Gustav y Carina en el funeral de Richard Sayn Wittgenstein. (CP)
Gustav y Carina en el funeral de Richard Sayn Wittgenstein. (CP)

El abuelo paterno del príncipe, Gustav Albrecht, era un alto general del ejército alemán y mantenía una estrecha relación con el nazismo. Tanto es así que antes de morir dejó estipulado en su testamento que ninguno de sus herederos podría casarse con una mujer que no fuera noble y de raza aria so pena de perder su título y la jefatura de la casa Sayn Wittgenstein Berleburg

El primogénito de Gustav Albrecht, Richard, cumplió a rajatabla con estas normas al contraer matrimonio con una de las princesas más cotizadas de Europa: Benedicta de Dinamarca. Sin embargo, su nieto Gustav está enamorado de una mujer que no tiene ninguna de estas características. Para no perder su título, el príncipe ha renunciado a pasar por el altar con su novia y ella lo ha aceptado de buen grado. Así lo confirmó ella misma en una entrevista en la que aseguró: "Me da igual no estar casada con Gustavo. Él es el hombre de mi vida y con quien quiero estar".

A pesar de que su matrimonio es (casi) imposible, Carina es una más de la familia. En los grandes saraos reales, la escritora ha lucido importantes joyas de la familia, pues tiene a su plena disposición el joyero real tanto de los Corona danesa como de los Sayn Wittgenstein Berleburg. Según la tradición, si una mujer no está casada, no puede lucir las tiaras y joyas de la familia. Sin embargo, sus suegros, quienes rechazan las cláusulas de ese testamento, intentan que ella se sienta como una más.

Gustav, Carina y Alexia. (Getty)
Gustav, Carina y Alexia. (Getty)

La novia que su abuelo hubiera querido

Antes de salir con Carina, Gustav estuvo prometido con la aristócrata francesa Elvire Pasté Rochefort, una mujer que de buen seguro hubiera hecho las delicias de su abuelo. Fue en agosto de 2000 cuando Gustavo, por aquel entonces heredero de la casa de Sayn Wittgenstein Berleburg, anunció su compromiso oficial. La boda se planeó para el 12 de mayo de 2001 e iba a celebrarse en París. Sin embargo, según se acercaba la fecha se anunció que iba a posponerse por "problemas de seguridad".

El motivo real es que los novios estaban viviendo una auténtica crisis, ya que Elvire no estaba dispuesta a firmar un acuerdo prematrimonial que consideraba abusivo y pidió una serie de exigencias económicas para hacerlo que los Wittgenstein no estuvieron dispuestos a concederle. En el mes de julio, un comunicado de prensa del bufete de abogados londinense Osborne Clark anunciaba la ruptura.

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