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VISITA DE ESTADO DEL PRESIDENTE DE CHINA

La seriedad de Charlène y la curiosidad de Jacques eclipsan la visita del presidente chino

Xi Jiping y su esposa, Peng Liyuan, realizaban este domingo una visita de unas pocas horas al Principado de Mónaco para fortalecer los lazos diplomáticos entre los dos países

Foto: Charlène de Mónaco y la primera dama de China. (Reuters)
Charlène de Mónaco y la primera dama de China. (Reuters)

Fugaz pero intensa. Así se puede describir la visita que realizaban este domingo el presidente de China, Xi Jiping, y su esposa, Peng Liyuan, al Principado de Mónaco, como 'aperitivo' a la gira que va a hacer el mandatario por Italia y Francia durante esta semana. Jiping llegaba a Montecarlo por la mañana y era recibido por el príncipe Alberto y Charlène. Tras los saludos oficiales, los himnos y la revisión de las tropas, hombres y mujeres se separaban. Mientras que los jefes de Estado mantenían una reunión con diferentes empresarios y líderes de ambos países sobre cuestiones económicas y ambientales de ambos países, las primeras damas disfrutaban de una actuación del violinista Zhang Zhang.

Posteriormente, tuvo lugar un almuerzo oficial, al que se unió Carolina de Mónaco, permaneciendo en un discreto segundo plano durante las conversaciones y fotografías, ya que sabía que, ese día, el protagonista era su hermano como jefe del Principado de Mónaco. La comida se alargó hasta entrada la tarde, cuando volvimos a ver a los dos mandatarios y sus esposas de nuevo en el exterior del Palacio Principesco, donde tuvieron lugar nuevas fotos de familia y la cariñosa despedida a Xi Jiping y Peng Liyuan, que se encaminaban a Niza para encontrarse con Emmanuel y Brigitte Macron, dando así el pistoletazo de salida a su visita de Estado a Francia.

Alberto y Charlène de Mónaco junto al presidente Xi Jiping y su esposa, Peng Liyuan. (EFE)
Alberto y Charlène de Mónaco junto al presidente Xi Jiping y su esposa, Peng Liyuan. (EFE)

Las relaciones del Principado de Mónaco con la República China se cuidan mucho, ya que actualmente la economía del país asiático es el compañero de baile con el que todos quieren compartir coreografía. Y este encuentro de los respectivos jefes de Estado no era sino una particular 'celebración' de la buena marcha de su conexión, que parece que va a continuar siendo muy fuerte por muchos años. Pero la prensa internacional ha destacado dos aspectos de la visita que poco tienen que ver con cuestiones diplomáticas.

Una de ellas, la seriedad de Charlène, a la que sigue siendo muy difícil ver sonriendo y disfrutando con su agenda oficial. Solo se la vio esbozando una sonrisa al final del día, cuando se despedían del presidente de China y su esposa, quizá en un gesto involuntario de alivio por el fin del compromiso. Además, el ir vestida completamente de negro, a pesar del espléndido sol que acompañó a los actos, acentuaba aún más su aspecto triste. Otro detalle que ha dado que hablar ha sido la curiosidad del pequeño Jacques, el primogénito de los príncipes y heredero al trono. El niño, que ese día no pudo compartir agenda con sus ocupados papás, se convirtió en invitado inesperado a la despedida de Xi Jiping, ya que presenció los últimos momentos de la visita asomado a una ventana de palacio, desde la que tenía una vista privilegiada.

Jacques de Mónaco asomado a una ventana de palacio. (Cordon Press)
Jacques de Mónaco asomado a una ventana de palacio. (Cordon Press)

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