Charlène de Mónaco, el falso Ascot y su estilismo más cursi en Sudáfrica
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Charlène de Mónaco, el falso Ascot y su estilismo más cursi en Sudáfrica

Tras el plantón en el Baile de la Rosa hace dos semanas, la princesa Charlène ha reaparecido en Sudáfrica con un look que nos ha dejado perplejos

Foto: Charlène de Mónaco en la carrera. (@racingitdsrush)
Charlène de Mónaco en la carrera. (@racingitdsrush)

Tras el plantón en el Baile de la Rosa hace dos semanas, la princesa Charlène reaparecía en público la semana pasada en su país natal. Un viaje que pasó desapercibido a pesar de lo extraordinario del motivo, lo llamativo del modelito y sus curiosos acompañantes.

Pero vamos a los detalles. El sábado, la esposa de Alberto de Mónaco viajó a Sudáfrica para participar en un evento solidario en su honor del que aún seguimos perplejos. Con el objetivo de recaudar fondos para ayudar a mejorar las escuelas de primaria (mejorar las instalaciones, sobre todo) de Gugulesizwe y Lesabe y a varias protectoras de animales, la princesa presidió una carrera de caballos en el hipódromo de Turffontein en el que todo resultó de lo más estrafalario.

Su modelito más cursi

Emulando a las carreras de Ascot, los asistentes, reinas de la belleza sudafricanas incluidas, invitaron a Charlène a presidir la Royal Race, un acontecimiento en el que con un dress más bien poco definido se plantó quizá con su estilismo más cursi hasta la fecha: una mezcla de años 50, cabaret y Westworld en color azul eléctrico y negro al que no le faltaba detalle.

Para la ocasión, la princesa se decantó por un vestido sin mangas que llevaba una especie de cancán de tul negro rizado, cubierto con una torerita de manga corta. Sin palabras. Aunque la cosa aún mejoraba más gracias a los complementos: botas planas por encima de la rodilla y guantes altos de cuero negro y un tocado de diadema en forma de lazo también de tul adornado con plumas negras.

Un dress code algo laxo

Los acompañantes masculinos, desde luego, no arreglaban la escena. Todos con chaqué, como marca el ‘protocolo’, los había con zapatillas negras de deporte, chisteras, bombines y todo tipo de sombreros, algunos hasta con condecoraciones, pantalones grises, negros, con el bajo sin subir, gafas de sol… Si lo ve Isabel II, le da algo.

Un evento que parecía parodiar una de las citas más relevantes del calendario royal británico y al que le habrían hecho falta un par de asesores para evitar la caricaturización de las carreras de caballos más vips del mundo.

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