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JORNADA DE REFLEXIÓN

La realeza ante las urnas: los que votan, los que no y lo que harán Felipe y Letizia

Las familias reales europeas intentan salvaguardar su neutralidad política y solo votan algunos de sus miembros y en contadas ocasiones. Los españoles, los que más

Foto: Los reyes Sofía y Juan Carlos votando la Constitución. (EFE)
Los reyes Sofía y Juan Carlos votando la Constitución. (EFE)

Este domingo la mayor parte de los españoles tiene una cita con las urnas. Aunque si hay alguien a quien no veremos introduciendo la papeleta en la urna es a un miembro de la familia real. Ni la Constitución ni la Ley Orgánica del Régimen Electoral General prohíben a los Borbones cumplir con su derecho al voto, pero nunca lo han ejercido cuando se trata de elecciones partidistas. Es la práctica mayoritaria entre las monarquías parlamentarias europeas, con ligeras diferencias. Los reyes modernos no votan y está comúnmente aceptado que así sea.

Don Juan Carlos y doña Sofía sí votaron en su etapa como Reyes en activo. Lo hicieron en cuatro ocasiones: en el referéndum sobre el Proyecto de Ley para la Reforma Política (1976); en el referéndum sobre la Constitución Española de 1978; en el referéndum para votar la permanencia de España en la OTAN (1986) y en 2005, cuando participaron en el referéndum sobre el Tratado para la Constitución Europea. En esa última ocasión, los príncipes Felipe y Letizia también votaron.

Cuando los Borbones se acercan al colegio electoral que les toca, en El Pardo, suelen sucederse anécdotas por la falta de costumbre. En la última ocasión, don Juan Carlos se olvidó de mostrar el DNI antes de meter la papeleta. La reina Sofía se dejó en palacio el sobre que llevaba preparado y hubo de improvisar delante de todos los medios, que nunca revelaron la opción elegida por la esposa del soberano. Por cierto, tres de las cuatro veces en que la reina Sofía ha votado (públicamente) ha vestido de rojo.

La reina Sofía, votando en el referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN, en 1986. Detrás, la infanta Elena y el Rey. (EFE)
La reina Sofía, votando en el referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN, en 1986. Detrás, la infanta Elena y el Rey. (EFE)

La recomendación de no votar se extiende a los miembros más cercanos de la familia del Rey. Al menos de cara a la galería, las infantas Elena y Cristina han votado en las mismas ocasiones que sus padres. En el referéndum del 86, el entonces príncipe Felipe echó mano del voto por correo para cumplir con su obligación como ciudadano porque entonces se encontraba en la Academia Militar de Zaragoza. Será el mismo sistema utilizado este año por Iñaki Urdangarin, según la agencia Europa Press. Al parecer, el yerno del Rey ha decidido participar en estas elecciones, contraviniendo la costumbre, y ha ejercido su derecho al voto desde la cárcel de Brieva.

Aunque los Reyes guarden una exquisita neutralidad, sí siguen de cerca los resultados de la noche electoral. De hecho, tras resolverse la endiablada ecuación electoral de hoy, el rey Felipe mantendrá una agenda muy abierta para cumplir con el protocolo postelectoral.

Para un país como Bélgica, donde el voto es obligatorio, es ciertamente una anomalía que haya dos ciudadanos que puedan saltarse esa obligación: Felipe y Matilde, los reyes reinantes. Pero la 'prohibición' no afecta ni a sus predecesores ni a los herederos. De hecho, Alberto de Bélgica ejerció su derecho al voto con normalidad una vez que hubo dejado el trono en favor de su sobrino Felipe. Tanto el rey como su esposa sí votaron durante su etapa como príncipes, por ejemplo en las elecciones europeas de 2009.

Holanda: polémica

En Holanda la cuestión del voto del rey se ha tornado polémica en algunas ocasiones. Allí es costumbre que ni los reyes ni la princesa Beatriz se acerquen a las urnas, ante la protesta de algunos sectores políticos que consideran que ver a la reina Máxima votando (es un ejemplo) serviría para espolear la conciencia política de los holandeses. Aducen que, siendo secreto el voto, no hay motivo por el que los reyes no puedan votar. Alguna vez Guillermo de Holanda les ha respondido: "Aunque fuera secreto, habría mucha especulación en torno a quien voto y a quien no, es mejor así".

Al no votar, las monarquías parlamentarias tratan de salvaguardar su neutralidad. Eso tuvo que explicárselo el rey Harald de Noruega a la princesa Mette-Marit cuando esta reconoció en un documental que una de las cosas que echaba de menos en su vida anterior era "no poder votar". En el país nórdico la familia tiene el mismo derecho al sufragio activo que cualquiera, pero no lo ejerce.

Los entonces príncipes Matilde y Felipe de Bélgica, votando en 2012. (Cordon Press)
Los entonces príncipes Matilde y Felipe de Bélgica, votando en 2012. (Cordon Press)

En Dinamarca la cosa se vuelve aún más estricta. Ni la reina Margarita, ni los príncipes Federico y Mary, ni la familia inmediata vota en las elecciones parlamentarias, pero tampoco en las del Parlamento Europeo ni en ningún otro refrendo. Y esto lleva siendo así desde la abolición del poder absoluto en 1848. En la Constitución danesa se dice que el rey debe jugar un papel meramente simbólico en el juego político, por lo que la familia real danesa ni siquiera recibe la papeleta. La 'prohibición' se extiende a buena parte de los familiares de la reina.

Por mucho que nos gustara ver a los Windsor desfilando todos a juego camino de las urnas, tampoco en Gran Bretaña la familia real tiene por costumbre hacerlo. Como jefe del Estado, la Reina debe permanecer estrictamente neutral ante los asuntos políticos y no puede votar. Sin embargo, Su Majestad tiene un importante papel en el ceremonial que se pone en marcha en la posterior formación de Gobierno. No hay nada en la ley que les impida votar, pero el caso es que no lo hacen. La costumbre se relaja un poco cuando se trata de la parentela más lejana de Isabel II, pero ni el príncipe Carlos ni sus hijos, ni por supuesto Kate o Meghan deben votar.

El juego limpio en el caso de la familia real británica ha estado alguna vez en entredicho. Se ha publicado que la reina Isabel es anti-Brexit, también que es pro-Brexit, y son conocidas sus filias y fobias a los primeros ministros que le ha tocado tratar a lo largo de su dilatada trayectoria como soberana. En el año 2015, la prensa filtró unas cartas escritas por el príncipe Carlos a algunos ministros del Gobierno para hacer lobby en asuntos que le interesaban. Oficialmente, tampoco vota.

Como ven, la monarquía parlamentaria tiene poco que ver con 'Juego de tronos'. Al menos, de cara a la galería.

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