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15 ANIVERSARIO

El día que el CNI alertó a don Juan Carlos de que iban a atentar en la boda de su hijo

José Bono, entonces ministro de Defensa, revela por primera vez la grave amenaza que planeó sobre el enlace de don Felipe y doña Letizia: "Robaron varios ultraligeros"

Foto: Los reyes Letizia y Felipe, el día de su boda saludando desde el Palacio Real. (Getty)
Los reyes Letizia y Felipe, el día de su boda saludando desde el Palacio Real. (Getty)

El 22 de mayo del año 2004 se celebraba en la catedral de la Almudena el enlace matrimonial del entonces príncipe Felipe, heredero de la corona de España, con la periodista Letizia Ortiz. Para este acontecimiento, considerado boda de Estado, la seguridad era máxima. Había que proteger a los mil doscientos invitados, entre los que se encontraban las autoridades más importantes de España, con el rey Juan Carlos como padre y jefe del Estado a la cabeza. Representantes de las monarquías del mundo, ministros, cargos públicos importantes y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. El poder político, económico y social se daban cita primero en la catedral y, a continuación, en la recepción en el Palacio Real.

La seguridad era la principal preocupación. Y no solo por las características del acontecimiento, sino también porque en la mente de todos los españoles permanecía el recuerdo de la gran tragedia del 11 de marzo, con los atentados terroristas en los trenes de cercanías de la capital. El Ministerio del Interior no escatimó y gastó más de siete millones de euros en seguridad, 20.000 agentes estuvieron pendientes de que la única noticia del día fuera la felicidad de los novios.

Felipe y Letizia salen de la Almudena en medio de un gran chaparrón. (Getty)
Felipe y Letizia salen de la Almudena en medio de un gran chaparrón. (Getty)

El plan de prevención y protección antiterrorista estaba diseñado en su máximo nivel, incluida una suspensión del Tratado de Schengen sobre la libertad de circulación de personas que estuvo vigente desde el 16 al 24 de mayo. Durante esos días, la Guardia Civil y la Policía Nacional controló cada tren, cada avión y cada vehículo que accedió a territorio nacional, lo que provocó largas colas en los pasos fronterizos. España se blindó ante una amenaza terrorista que era más real de lo que creíamos hasta ahora.

Aquel fue un día difícil para los responsables de la seguridad del Estado. Han pasado quince años y José Bono, que ejercía como ministro de Defensa en aquellas fechas, cuenta por primera vez cómo vivió la boda real. El que fuera presidente del Congreso revela una noticia que en su día se le ocultó al rey Felipe y que significó una amenaza real durante los fastos del enlace real. Hoy lo recuerda con angustia: “Lo que queríamos era que la celebración acabara cuanto antes y los mandatarios extranjeros se fueran pronto”. La razón de este deseo tenía que ver con la posibilidad de un atentado y así explica el secreto mejor guardado del enlace de los hoy Reyes de España.

La reina Máxima, el rey Guillermo y el príncipe Constantin de Holanda saludan al llegar en avión al aeropuerto de Torrejón.  (Getty)
La reina Máxima, el rey Guillermo y el príncipe Constantin de Holanda saludan al llegar en avión al aeropuerto de Torrejón. (Getty)

“A estas alturas y con el tiempo que ha pasado, lo puedo contar. Se habían establecido unas medidas especiales del espacio aéreo de Madrid para el acontecimiento. Yo, como ministro de Defensa, recibí una información por parte del Centro Nacional de Inteligencia muy inquietante. Habían robado varios ultraligeros, la situación era muy preocupante. Durante toda la boda estaba pendiente del teléfono. Estaba en contacto con el ministro del Interior, José Antonio Alonso; con Francisco Pardo Piqueras [hoy director de la Policía Nacional], jefe del operativo de Vigilancia; con Antonio Camacho [secretario de Estado de Seguridad], y, por supuesto, con el presidente Rodríguez Zapatero", explica Bono.

Según el expolítico castellanomanchego, "el rey Juan Carlos también estaba enterado de la situación", pero "el príncipe Felipe, no. Era su día”. Para José Bono y el resto de los profesionales que estaban al tanto del robo de los ultraligeros fue un día muy difícil. “El CNI estaba en máxima alerta y nosotros deseando que acabara el día y que cada uno se fuera a su casa”.

La reina Sofía con su hijo, el entonces príncipe Felipe, llegando a la Almudena. (Getty)
La reina Sofía con su hijo, el entonces príncipe Felipe, llegando a la Almudena. (Getty)

El momento más crítico ocurrió a las 17.50 horas de la tarde. Sin que se hayan desvelado los motivos, saltaron las alarmas aéreas en la capital. Desde la base de Cuatro Vientos despegaron inmediatamente dos helicópteros con tiradores de elite para patrullar el cielo de Madrid. El equipo de seguridad contuvo la respiración, lo que tanto temían podía ocurrir de un momento a otro. La versión oficial dice que fue una falsa alarma y que la única consecuencia es que el estado de máxima seguridad se prolongó hasta las ocho de la tarde. Pero lo que pasó realmente pertenece al mundo de los secretos de Estado.

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