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FAMILIA IMPERIAL DE JAPÓN

La rivalidad entre la emperatriz Masako y su cuñada Kiko: las Kate y Meghan japonesas

Según apuntan diversos medios japoneses, desde que es emperatriz, Masako está floreciendo como nunca lo hizo siendo princesa. Mientras, Kiko permanece cada vez más en la sombra

Foto: Masako y Kiko en una imagen de archivo. (EFE)
Masako y Kiko en una imagen de archivo. (EFE)

La guerra entre cuñadas o concuñadas no es algo exclusivo de la realeza británica ni incluso de la española. Mucho se ha hablado de las relaciones tensas o distantes entre Kate Middleton y Meghan Markle o entre la reina Letizia y las hermanas de su esposo Felipe VI, la infanta Cristina y la Infanta Elena.

Ahora, estas desavenencias parecen estar surgiendo también dentro de la familia imperial de Japón. Masako Owada era una mujer con una brillante y prometedora carrera diplomática cuando, en 1986, conoció al príncipe heredero Naruhito. El cortejo de este fue largo y complicado. Masako se resistía a renunciar a su vida para enfrentarse a las rígidas normas del imperio. Pero finalmente se casaron en 1993.

[LEA MÁS. Naruhito y Masako: las rígidas tradiciones que afrontarán como emperadores]

Durante todos estos años tras la boda, la princesa heredera Masako ha pasado duros momentos. Presionada para conceder un heredero al trono, dio a luz en 2001 a la princesa Aiko, para consternación de los tradicionalistas, quienes por 'heredero' siempre entendieron un "'heredero masculino'. La salud de Masako mermó y se llegó a hablar de una profunda depresión.

Mientras tanto, la princesa Kiko, esposa del hermano menor de Naruhito, el príncipe Fumihito, parecía florecer, afianzando su estatus en la familia real al dar a luz en 2006 al príncipe Hisahito.

El emperador Naruhito, la emperatriz Masako, el príncipe Akishino y la princesa Kiko con sus hijas Mako y Kako. (Reuters)
El emperador Naruhito, la emperatriz Masako, el príncipe Akishino y la princesa Kiko con sus hijas Mako y Kako. (Reuters)

Pero el pasado 1 de mayo Japón entró en la nueva era Reiwa. Comenzó un nuevo reinado: el del emperador Naruhito y la emperatriz Masako. Y según apuntan diversos medios japoneses, Masako está floreciendo como nunca lo hizo siendo princesa. Sus síntomas han desaparecido, ha recuperado su fuerza y parece estar deslumbrando con un nuevo brillo que amenaza con poner a Kiko en la sombra.

Una semana después de proclamarse emperatriz, Masako fue participante de una cena ofrecida al embajador chino. Durante 30 minutos, se involucró de manera muy activa con la pareja de embajadores en una animada conversación, una actitud que distaba mucho de la que tuvo en sus días como princesa heredera y un síntoma con el que se puede prever el importante papel que jugará en la cumbre del G20 en Osaka prevista para finales de junio.

La emperatriz Masako en una imagen de archivo. (EFE)
La emperatriz Masako en una imagen de archivo. (EFE)

La princesa heredera Kiko, mientras tanto, está acosada por las ansiedades, sobre todo las relacionadas con los problemáticos planes de matrimonio de su hija mayor, la princesa Mako. Los problemas financieros del novio de Mako han ocupado titulares en la prensa durante demasiado tiempo, pero la hija de Kiko no parece estar dispuesta a renunciar a su amor plebeyo.

A estos problemas se añaden otros, como es la salud supuestamente precaria del príncipe heredero Fumihito. Siendo ahora hermano del emperador, su función pública se ha intensificado y con ella también la de su esposa. La inexperiencia de ambos y la enorme responsabilidad parecen estar sobrepasando al matrimonio.

El príncipe Hisahito de Japón junto a sus padres, el príncipe Akishino y la princesa Kiko, en una imagen de archivo. (EFE)
El príncipe Hisahito de Japón junto a sus padres, el príncipe Akishino y la princesa Kiko, en una imagen de archivo. (EFE)

La rivalidad velada entre Masako y Kiko no es nueva. El medio de comunicación 'Shukan Shincho' cita una anécdota que se remonta a 2012, cuando el emperador Akihito fue hospitalizado por una cirugía coronaria. Kiko anunció rápidamente planes para visitarlo. Según la mencionada revista, Masako le recordó a su cuñada que las reglas imperiales le daban preferencia a ella en esa visita. La pacificadora en el asunto fue la emperatriz Michiko, quien, al parecer, dijo: "Iremos todos juntos". Competición en toda regla...

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