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BODAS DE PORCELANA

Eduardo y Sophie de Wessex: 20 años de una pareja discreta y fiel apoyo de Isabel II

El hijo pequeño de la monarca británica celebra este miércoles su 20º aniversario de boda siendo un matrimonio estable, alejado de los escándalos y muy respetado en Reino Unido

Foto: Los condes de Wessex en una imagen de archivo. (Reuters)
Los condes de Wessex en una imagen de archivo. (Reuters)

Este miércoles se cumplen 20 años de la boda del príncipe Eduardo, el hijo pequeño de la reina Isabel II, y Sophie Rhys-Jones. Ha resultado ser una pareja de lo más discreta y, salvo algún obstáculo en sus principios, alejada de los escándalos. Actualmente, son dos de los miembros más respetados de la familia real y mejor valorados, especialmente por que son, junto con la princesa Ana, los que más compromisos llevan a cabo a lo largo del año dentro de la agenda oficial, muy por encima del duque de York o del príncipe Carlos. Además, de momento, el príncipe Eduardo es el único hijo de la monarca que no se ha divorciado, lo que también le da un halo de estabilidad y respeto.

Boda del príncipe Eduardo y Sophie Rhys-Jones, de la que este miércoles se cumplen 20 años. (Cordon Press)
Boda del príncipe Eduardo y Sophie Rhys-Jones, de la que este miércoles se cumplen 20 años. (Cordon Press)


Actualmente, Sophie es una de las personas de más confianza de la reina Isabel, pero no siempre fue así, ya que no empezó su vida dentro de Buckingham con especial buen pie. El cierto parecido que tenía con Diana de Gales hizo que las expectativas de los británicos fueran demasiado altas y se la catalogara como una nueva 'princesa del pueblo'. Incluso la propia Lady Di llegó a comentar al fotógrafo Andrew Morton que "era una copia" y "se notaba que la monarquía estaba buscando alguien que la reemplazara rápidamente". También se extendió la creencia de que Diana había hecho llorar a la prometida de su excuñado durante un almuerzo en Buckingham, atacándola por su forma de vestir y sus pocos ingresos monetarios.

Parecidos y rivalidades aparte, el momento más difícil para la actual condesa de Wessex tuvo lugar en 2001, cuando un periodista se hizo pasar por un potencial y supuestamente adinerado cliente de su empresa de relaciones públicas, que la grabó hablando -y no precisamente bien- de la reina Isabel, la reina madre, Carlos y Camilla y el mismísimo Tony Blair. El escándalo no tardó en saltar, por lo que decidió cerrar su empresa y dedicarse en cuerpo y alma a las actividades institucionales y a intentar formar una familia, un objetivo que tampoco los condes de Wessex tuvieron nada fácil. Hasta 13 abortos sufrió Sophie antes de quedarse embarazada de su hija mayor, Lady Louise. Las complicaciones en el parto fueron tales que madre e hija estuvieron al borde de la muerte y provocaron en la pequeña unos problemas de visión que aún hoy padece la nieta menor de la reina Isabel II. Pero precisamente, estos problemas de salud fueron el arranque para la estrecha relación que hoy tiene la soberana con su nuera, con la que además va a menudo a montar a caballo, un hobby que no comparte con el resto de sus hijos.

La condesa de Wessex y la reina Isabel II en una imagen de archivo. (Reuters)
La condesa de Wessex y la reina Isabel II en una imagen de archivo. (Reuters)


Al igual que la de su mujer, la relación del príncipe Eduardo con su madre es muy especial, pero parece que no lo es tanto con el resto de sus hermanos. El documental 'Jeremy Paxman on the Queen´s children', emitido en febrero, desvelaba las tiranteces existentes entre los hijos varones de Isabel II. Al parecer, el conde de Wessex siempre se ha sentido solo en Buckingham Palace y muy alejado del resto de la familia. Además de los 16 años que los separan y que han influido en que no tengan mucha cercanía, son muchos los desencuentros que Eduardo y Carlos han tenido a lo largo de su vida, según contó a cámara la biógrafa del pequeño de los Windsor. Además de esto, el conde de Wessex también tuvo que luchar contra las habladurías en los primeros años de su matrimonio, ya que los rumores sobre su posible homosexualidad estaban muy extendidos. Tanto que incluso la propia Sophie quiso negarlos tajantemente en una entrevista concedida pocos años después de casarse.

Un matrimonio estable y respetado

Pero al final ni la sombra de Diana de Gales resultó ser tan alargada ni la de los hermanos Windsor tampoco. Eduardo y Sophie consiguieron hacerse un importante hueco dentro de la institución. Él representa a la reina Isabel II en numerosos actos, tanto dentro como fuera del Reino Unido. Y ella no solo es patrona de más de 70 organizaciones benéficas, sino que viaja frecuentemente a países en vías de desarrollo o en conflicto. Sin ir más lejos, visitaba la semana pasada los campamentos de refugiados sirios desplazados al Líbano, después de viajar durante unos días por diferentes lugares de India a principios de mayo.

Salvo algún desliz reciente por sus vacaciones invernales, su relación con las polémicas es completamente nula, siendo además dos de los miembros más valorados de la familia Windsor. Así llegan los condes de Wessex a este 19 de junio, cuando celebran sus 'bodas de porcelana': dos décadas de respeto mutuo, vida familiar junto a sus dos hijos -Lady Louise y Lord James-, entrega a la institución monárquica y, sobre todo, discreción, una de las características que más valora Isabel II y que le conquistaron de Sophie Rhys-Jones cuando la conoció.

Los condes de Wessex en el Trooping the Colour. (Reuters)
Los condes de Wessex en el Trooping the Colour. (Reuters)

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