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FAMILIA REAL HOLANDESA

La popularidad de Máxima, bajo mínimos: el paso en falso que le está costando caro

Una imagen de la reina conversando con Bin Salman, y que la Corona holandesa no quiso publicar, ha puesto a la argentina en aprietos

Foto: La reina Máxima en una imagen de archivo. (Getty)
La reina Máxima en una imagen de archivo. (Getty)

En las encuestas de popularidad de la familia real holandesa nunca hay grandes sorpresas. La reina Máxima siempre lidera ese ranking en el que su marido, a pesar de ser el rey titular, nunca ha conseguido vencerla. Su simpatía y su cercanía, así como su formación y su profesionalidad, la han convertido en un valor activo para la Corona. A pesar de que sus inicios no fueros fáciles, por la relación de su padre con la dictadura argentina de Videla, lo que le impedió asistir a la boda real, Máxima ha sabido ganarse a los holandeses a base de sonrisas y buen hacer.

Sin embargo, estos días tan felices para la reina podrían verse trastocados por una nueva polémica que, sin exagerar, puede ser la de mayor envergadura que ha protagonizado. Todo tiene que ver con su viaje para asistir al G20 como defensora especial de la ONU para la Financiación Inclusiva. La argentina se desplazó hasta Osaka (Japón) para intervenir en actos colaterales. Uno de los puntos fuertes de su agenda fue el discurso sobre el empoderamiento femenino -centrado sobre todo en la parte económica, que es la que ella domina por su profesión de financiera- que dio ante los líderes mundiales.

La reina durante el encuentro. (EFE)
La reina durante el encuentro. (EFE)

Donald e Ivanka Trump, Justin Trudeau, Pedro Sánchez, Emmanuel Macron o Mauricio Macri fueron algunos de los asistentes que escucharon atentos las palabras de Máxima. Pero también estaba allí un personaje cuando menos controvertido, que es el culpable de este dolor de cabeza que está sufriendo la reina. Hablamos del príncipe Bin Salman, quien acudió como representante de Arabia Saudí. Máxima estuvo hablando con el heredero saudí sobre cómo mejorar la posición económica de las mujeres en su país y esto no ha sentado nada bien ni a los holandeses ni a miembros de la ONU.

Para quien no lo recuerde, Bin Salman está relacionado con el asesinato del periodista Jamal Khasoggi, sucedido el pasado octubre en el consulado de su país en Estambul. De ahí que las críticas no se hayan hecho esperar. Comenzando por la relatora de la ONU, la francesa Agnès Callamard, quien ha culpado a Máxima de ser cómplice del príncipe por no haberle cuestionado sobre el asesinato. "Si no hablas ni exiges justicia, lo que sugieres es que no te preocupa el tema. Mantener silencio, hacer la vista gorda, actuar como si nada hubiera pasado, lleva a tácticas cada vez más agresivas entre demasiados autócratas: esas no son las características que deberíamos esperar en un dirigente", ha declarado.

También los políticos del país no han dudado en pedirle explicaciones al primer ministro, Mark Rutte, también presente en el acto. Según Rutte, el encuentro de la reina y Bin Salman es "completamente defendible". Y defiende que Máxima no sacara a relucir el tema de Khasoggi durante su reunión: "Supongamos que los representantes de las Naciones Unidas primero tienen que abordar todos los demás asuntos antes de que lleguen a los suyos. Eso sería extraño". Además, ha asegurado que Máxima estaba allí como miembro de la ONU y no como reina, una afirmación que aún ha creado más controversia.

¿Intento de censura?

Otra cuestión que se ha criticado es que la Casa Real holandesa obviara las imágenes de la conversación entre los protagonistas al compartir la información del viaje en Instagram y Twitter. Si la foto vio la luz fue gracias a las redes sociales de Arabia Saudí. Rick Evers, periodista holandés, no dudó en expresar en las redes sociales su sorpresa por la 'censura' que ejerció la Corona. "¿Por qué no pusieron la foto si para ella es tan importante y se sentó con él?", se puede leer en uno de sus tuits.

Como es normal, las redes sociales están ardiendo con este tema y también los periódicos del país, que dedican viñetas a este asunto. ¿Conseguirá Máxima superar esta crisis de imagen o, por lo contrario, le seguirá provocando más disgustos? De momento ella sigue con su agenda oficial, ajena a todo lo que se está diciendo de ella. Y es que no le toca a la argentina decir nada sobre el asunto, sino al Gobierno holandés, que es al fin y al cabo el que controla los movimientos políticos de los reyes.

Viñeta holandesa.
Viñeta holandesa.

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