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FAMILIA IMPERIAL DE JAPÓN

Akishino, hermano del emperador de Japón, preocupado: ¿peligra el futuro de la familia?

Los miembros activos de la familia, que cada vez son menos, pueden abarcar una cantidad limitada de trabajo. Solo sería posible asumir más tareas si la siguiente generación crece

Foto: El príncipe Akishino y la princesa Kiko en una imagen de archivo. (Reuters)
El príncipe Akishino y la princesa Kiko en una imagen de archivo. (Reuters)

El mismo emperador Naruhito, que tuvo la oportunidad de estudiar en Reino Unido, es muy consciente de la libertad de la que gozan las familias reales europeas en comparación con la familia imperial de Japón. Las estrictas normas del Imperio que él encabeza desde que en abril de 2019 abdicara su padre, el emperador Akihito, debido a su avanzada edad y sus problemas de salud, son mundialmente conocidas.

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Ese encorsetamiento irrompible unido al escaso número de miembros familiares, entre los que además existen casos (sobre todo de mujeres) que prefieren renunciar a su título antes de ceñirse a él, hace que el futuro de la familia imperial peligre.

Esta cuestión preocupa y mucho al emperador, una inquietud que recientemente también ha puesto de manifiesto su hermano, el nuevo príncipe heredero Akishino, de 53 años, el segundo sucesor del trono.

El príncipe Akishino de Japón y su esposa, la princesa Kiko, en una imagen de archivo. (EFE)
El príncipe Akishino de Japón y su esposa, la princesa Kiko, en una imagen de archivo. (EFE)

Akishino ha hablado para los medios japoneses y ha puesto de manifiesto este inquietante desarrollo de los acontecimientos dentro de su familia y de la institución real.

Akishino ha puesto sobre la mesa un problema que es evidente. El antiguo emperador Akihito y su esposa, Michiko, ahora están jubilados y son abuelos de cuatro nietos. Sus nietas, Kako y Mako, están a punto de perder su estatus real debido a sus relaciones sentimentales, ya que los miembros femeninos de la familia imperial pierden su título y son expulsados ​​oficialmente de la familia si toman un plebeyo como marido. Así lo exigen las reglas imperiales. Mientras que la hija del emperador Naruhito, Aiko, no podrá suceder a su padre porque en Japón sigue vigente la ley sálica y cuando se case también perderá cualquier derecho. Así que solo queda Hisahito, el hijo pequeño de Akishino y Kiko, los actuales herederos.

El emperador Narhito, su esposa Masako y el príncipe heredero Akishino. (EFE)
El emperador Narhito, su esposa Masako y el príncipe heredero Akishino. (EFE)

Akishino ha explicado que el problema es que solo hay unas pocas familias nobles en Japón, y el número de casos de miembros familiares de las mismas que renuncian a sus títulos ha aumentado enormemente en los últimos años. Si a esto añadimos que las mujeres han sido excluidas del trono desde 1889, el número de personas aptas para perpetuar el trono se reduce considerablemente. De esta forma, resulta inevitable que se reduzcan los deberes imperiales, según ha expuesto Akishino.

"El personal real que trabaja en relaciones internacionales es cada vez menos numeroso, pero no podemos hacer nada al respecto", confesó a finales de junio.

La princesa Mako de Japón en una imagen de archivo. (Reuters)
La princesa Mako de Japón en una imagen de archivo. (Reuters)

Los miembros activos de la familia solo pueden abarcar una cantidad limitada de trabajo. Solo sería posible asumir más tareas si la siguiente generación crece. Sin embargo, de acuerdo con la situación actual, el príncipe heredero se muestra claramente preocupado en este sentido.

Puede que con Naruhito haya comenzado una nueva era. Está en su mano cambiar esta situación y su hermano, Akishino, comienza a hacer esfuerzos para apoyarle en este arduo cometido. El nuevo emperador es el que ahora tiene el poder de establecer nuevas tendencias y el que podría iniciar reformas en un futuro no muy lejano. La esperanza de la familia imperial japonesa está puesta en él.

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De momento, la campaña de Naruhito a favor de las mujeres de la familia ya ha comenzado. En más de una ocasión ha reconocido lo duro que resulta para ellas ceñirse a las estrictas reglas. Pero no resultará sencillo romper con las tradiciones. A Naruhito y a su hermano les queda un largo recorrido para lograr un cambio a nivel institucional.

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