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A SUS 25 AÑOS

El príncipe Hussein de Jordania, la gran baza de Abdalá y Rania en un momento delicado

Se acaban de cumplir 10 años desde que fuera designado heredero por su padre, quien también ha celebrado recientemente sus dos décadas en el trono

Foto: Abdalá y Rania, con sus hijos Hussein y Salma. (Getty)
Abdalá y Rania, con sus hijos Hussein y Salma. (Getty)

Jordania no atraviesa su mejor momento y la monarquía hachemita tampoco. En un año en el que se ha celebrado el 20 aniversario de la llegada al trono del rey Abdalá, tras la muerte de su padre, el rey Hussein, víctima de un cáncer del que fue tratado en la prestigiosa clinica Mayo de Estados Unidos, y el 10º de que su nieto, que se llama como él, fuera designado como príncipe heredero, no todo son celebraciones para la familia. Ni mucho menos.

La fuga de su hermana de padre, la princesa Haya de Jordania, con sus dos hijos a Londres, que podría interpretarse en clave familiar, se ha convertido, sin embargo, en un conflicto más para un rey y su mujer que han venido siendo cuestionados en los últimos tiempos.

[LEE MÁS: El otro escándalo familiar (aún más grave) que preocupa a Abdalá y Rania de Jordania]

El analista Zvi Bar'el, una de las firmas más acreditadas del periódico israelí 'Haaretz', especialista en Oriente Medio, sintetizaba el gran problema al que se enfrenta el rey Abdalá en los siguientes términos: "Abdalá, ya preocupado por otro asunto relacionado con su tía, la princesa Basma, cuyo marido está acusado de corrupción, ha tratado de mantener cierta distancia sobre este nido de avispas. Sabe que cualquier manifestación fuera de lugar podría perjudicar al estatus de 200.000 jordanos que trabajan en los Emiratos Árabes, erosionar la ayuda financiera que recibe de este país y agitar los frágiles lazos que existen entre Jordania y los países del Golfo".

El gesto del príncipe Hussein

Este no es sino uno más de los problemas que viene arrastrando el monarca hachemita, que celebraba sus dos décadas como monarca bajo el eslogan 'Todos somos el rey Abdalá', una especie de mantra que no parece haber calado especialmente ni entre la población, que tiene entre sus problemas más acuciantes un récord en la tasa de paro (en el primer trimestre de 2019 alcanzaba el 19%, cuando la media entre 2005 y este año era del 13,92%) y que el año pasado mostró su descontento y frustración con masivas manifestaciones en las calles en protesta por la reforma fiscal que pretendía aprobarse a consecuencia de los compromisos adquiridos con el Fondo Monetario Internacional para sanear la deuda pública. Y como golpe de efecto, allí estaba, entre sus conciudadanos, eso sí, protegido por fuertes medidas de seguridad, el príncipe Hussein, mostrando empatía y solidaridad, lo que, unido a la dimisión de Hani Al Mulki, el primer ministro, contribuyó al apaciguamiento de la situación.

En clave política, hay que subrayar que Abdalá, que heredó los vínculos de su padre con Sadam Hussein, pero tuvo que hacer equilibrios en el alambre después de la invasión estadounidense de Irak en 2003, también ha debido hacer frente al conflicto sirio y debatirse entre apoyar a los rebeldes o al cuestionado régimen de Bashar al-Ásad, además de acoger a numerosos refugiados que no parece que a corto plazo estén dispuestos a abandonar el país, aunque viven en condiciones que dejan mucho que desear. Asimismo, ha tenido que soportar la presión de la administración Trump, entre otras cuestiones, por el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y para que se sume a su plan de paz, sin abandonar sus compromisos con Palestina.

Las críticas a Rania

La reina Rania tampoco ha salido indemne de las críticas, lo que explica el sorprendente comunicado que en enero publicó en sus redes sociales para poner punto y final a las especulaciones sobre lo que se gasta en ropa y complementos: "Al principio de cada año, algunos blogs extranjeros publican estimaciones de lo que se gastan los royals de todo el mundo en ropa y diseño. También hemos visto un determinado número de publicaciones inexactas en plataformas sociales sobre el costo de lo que Su Majestad lleva durante sus actividades diarias (...) Su Majestad la Reina busca representar a Jordania adecuadamente, así que intenta buscar un equilibrio entre la representación apropiada y un gasto moderado. Muchas de las prendas de Su Majestad son prestadas por casas de moda, ofrecidas como regalos o compradas a precios reducidos. Los blogs de moda calculan sus estimaciones basándose solamente en el valor de mercado de las prendas, lo que conduce a falsas impresiones que no reflejan la realidad".

Rania de Jordania preparando a su hija Salma para su graduación. (Getty)
Rania de Jordania preparando a su hija Salma para su graduación. (Getty)

El relevo de su padre

Más allá de la dimensión 'fashion' de este gesto inusual de la Casa Real jordana, lo más significativo de esta declaración es que asumía que su figura no era tan inquebrantable como en el pasado: "Su Majestad la Reina es consciente de las críticas que han estado circulando y ella misma había enfatizado con anterioridad que las críticas forman parte de su trabajo público. Ella apoya y respeta la crítica responsable. Siempre se la toma en serio y responde a ella. Hoy, sin embargo, comprobamos que hay gente que no se conforma con la crítica, sino que lo llevan mucho más allá, hasta el punto de inventar informaciones y alcanzar el ridículo o la burla. Es de lo más desafortunado y contrario a los valores de la sociedad jordana".

En este contexto, la figura del príncipe Hussein está emergiendo como la gran esperanza del país. Aunque por la edad de su padre, 57 años, es altamente improbable que abdique a corto o medio plazo, sí es importante dar la imagen de renovación y savia nueva para una monarquía que se mueve en un complejo equilibrio entre la tradición y la modernidad que tan bien ha encarnado la reina Rania. Un cliché habitual entre los cronistas de sociedad y las revistas de papel cuché, que llevan años apuntalando su imagen como una mujer comprometida, algo que ella misma reivindica a través de su perfil de Instagram, en el que tiene cinco millones y medio de seguidores, lo que la convierte, sin paliativos, en una influencer.

Un líder del siglo XXI

Su hijo de solo 25 años es muy consciente también del poder de las redes y tiene dos millones y medio de followers, que siguen su devenir como príncipe heredero. Destinado a convertirse en "uno de los líderes del siglo XXI", tal cual le definió Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas, cuando el joven presidió la reunión del Consejo de Sesguridad de la ONU en 2015, batiendo todos los récords de precocidad en cumplir esta función, Hussein está sobradamente preparado como todos los royals de su generación e incluso las precedentes, que siguen un patrón muy similar. Como en una diáspora, dejan temporalmente sus países de origen para formarse en las universidades más prestigiosas del mundo. En su caso, al igual que el rey Felipe VI, se graduó en Georgetown, en Estados Unidos, en Historia Internacional. Y al igual que los miembros de gran parte de las casas reales de todo el mundo, recibió formación militar en la Academia de Sandhurst, por la que también pasaron su padre y su abuelo, los príncipes Guillermo y Harry de Inglaterra, o Pablo de Grecia, marido de Marie-Chantal Miller.

Aunque el rey Abdalá había designado como su heredero a su llegada al trono a su hermano Hamzah, decidió despojarle de este título el 28 de noviembre de 2004, lo que dejó el puesto vacante, aunque la Constitución jordana establece que el hijo mayor del monarca es automáticamente el heredero, salvo que se estipule lo contrario. Sin embargo, esta circunstancia no se hizo oficial hasta el 2 de julio de 2009.

El príncipe Hussein en su condición de heredero no está vinculado a ningún cargo político, aunque desde muy temprana edad ha representado a su padre en diferentes actos, el primero de ellos en el Día de las Fuerzas Armadas en junio de 2010. El primogénito de los reyes jordanos ha acompañado a su progenitor en diversos viajes oficiales y misiones militares y también ha ejercido de regente en ausencia de Abdalá del país. Su agenda pública va creciendo paulatinamente y está destinado a escribir importantes capítulos de la historia de su país, porque los desafíos que se va a encontrar pueden ser enormes.

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