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SALIDA PRIVADA

Cervezas, risas y buenos amigos: el último plan secreto (y nocturno) de Felipe y Letizia

El humor ha sido el protagonista en la última salida privada de los Reyes, que han aprovechado la estancia de sus hijas en Estados Unidos para disfrutar de los planes de ocio que ofrece la capital

Foto: Los Reyes en una imagen de archivo. (Getty)
Los Reyes en una imagen de archivo. (Getty)

La princesa Leonor y la infanta Sofía se encuentran de campamento en Estados Unidos, repitiendo la experiencia que ya vivieron el año pasado. Así que sus padres, los reyes Felipe y Letizia, que siguen trabajando en Madrid, tienen mucho más tiempo de ocio y mucha más libertad de movimiento que durante el curso escolar de las niñas. Y para este jueves, 18 de julio, tenían preparado un plan muy especial: el dúo Faemino y Cansado actuaba en la sala Galileo de Madrid con su espectáculo '¡Quien tuvo retuvo!' y los Reyes no se lo quisieron perder.

Aunque estaba programado para que empezara a las 9 de la noche, el dúo comenzó su actuación casi con media hora de retraso, lo que facilitó que Felipe y Letizia no se perdieran los primeros minutos del número, ya que accedieron a la sala un poquito más tarde de la hora prevista de inicio. Pero la impuntualidad de este jueves no es algo excepcional. Siempre suelen entrar a los espectáculos algo más tarde del inicio, cuando ya está el público dentro. Primero, para no tener que esperar a la entrada y hacer la correspondiente cola. Segundo, para poder pasar mucho más desapercibidos, con luces apagadas y alevosía, y con la atención de los espectadores ya centrada en el escenario. Aunque esta vez, por el retraso con el que empezaron Carlos Faemino y Javier Cansado, el plan de discreción falló.

El dúo Faemino y Cansado. (EFE)
El dúo Faemino y Cansado. (EFE)

Nada más entrar, se dirigieron a su mesa, en el centro de la sala, justo delante de la mesa de sonido. En la sala Galileo, a la vez que se adquieren las entradas hay que reservar la mesa. Así que, para tener un sitio tan bueno, es más que probable que solicitaran las entradas con mucha antelación. Coincide, además, que el dúo actúa en la sala Galileo cada dos o tres semanas y la demanda es bastante alta, por lo que pueden haber pasado meses desde que Felipe y Letizia planearan su noche de ocio.

Y aunque no entraba en sus planes encontrarse con nadie conocido, Letizia coincidió con un amigo. Le vio una vez que estaba ya sentada, por lo que pidió a su marido que le cambiara el sitio y así poder hablar unos minutos con este chico, al que trató con mucha cercanía, dejando clara la amistad que había entre ellos. Terminada la conversación, llegó el momento de pedir la bebida. Cerveza para el Rey, agua con gas para la Reina. Y se las llevaron a la mesa acompañadas de varios platos de frutos secos, que seguían prácticamente intactos al final del número.

Sobre las diez de la noche, empezaron Faemino y Cansado su número y empezaron las carcajadas en la sala Galileo. Y entre ellas, las de Felipe y Letizia, que disfrutaron muchísimo del espectáculo. Es muy posible que el plan fuera una idea de la Reina, ya que miraba con frecuencia a su marido para ver qué tal se lo estaba pasando. De hecho, tan a gusto estuvieron que no solo se quedaron hasta que terminó -es frecuente que salgan unos minutos antes del final para evitar aglomeraciones-, sino que estuvieron hablando después con varias personas que había a su alrededor. También muchos espectadores quisieron tender la mano al Rey, que estuvo especialmente simpático con todo el mundo.

En las fotos exclusivas que ha conseguido Vanitatis, podemos ver a los dos, hablando con otras personas y tan relajados como sus looks. Don Felipe, con camisa azul y chaqueta blanca con rayas azules; doña Letizia, con una blusa blanca de manga corta que podría ser la de la firma Carolina Herrera que estrenó en 2017.

Y hasta aquí la cara amable de la noche. Como es habitual, aunque se tratara de una salida estrictamente privada, iban acompañados por personal de seguridad. Algunos testigos afirman que uno de ellos obligó a algunos espectadores a borrar algunas fotos que les habían hecho con el teléfono móvil, y no precisamente de muy buenas maneras. Otro escolta, que pasaba mucho más desapercibido, se quedó en la parte trasera de la sala, con una buena posición para detectar cualquier movimiento extraño, bebiendo una botella de agua y con dos teléfonos móviles sobre la mesa.

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