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'the life and times of a princess'

Ira de Fürstenberg se abre en canal en un libro: "La jet set acabó con la jet set"

La conocida princesa repasa una vida llena de cine, amigos, fiestas y grandes amores en un libro imprescindible para revivir toda una época

Foto: Ira de Fürstenberg en una imagen de archivo. (A. Gama)
Ira de Fürstenberg en una imagen de archivo. (A. Gama)

Hay actrices que sueñan toda una vida con ser princesas. Pero no es el caso de Ira de Fürstenberg, la aristócrata que cambió su destino y se convirtió en el frame más codiciado de la historia del celuloide. Decidió que la vida de noble para la que estaba predestinada no era la suya, lo dejó todo y sin mirar atrás emprendió una nueva vida rodeada de lujo, estrellas de cine y grandes amantes. A sus 79 años, la que fue esposa del príncipe Alfonso de Hohenlohe vive este verano uno de los momentos más dulces de su existencia. El duende de la suerte conspira siempre a su favor: acaba de sacar su biografía, 'The Life and Times of a Princess'.

Hubertus, su heredero, se ha casado en Vaduz después de una relación de 25 años con su novia Simona Gandolfi. A esa dicha se suma el hecho de que las obras del palacio Duarte Pinto Coelho, última adquisición patrimonial que hizo hace menos de un año en Madrid, tocan a su fin.

Ira de Fürstenberg junto a su hijo. (A. Gama)
Ira de Fürstenberg junto a su hijo. (A. Gama)

El lugar está casi listo para ser habitado. Lejos de los convencionalismos que se podrían esperar de alguien de su posición, la princesa alemana, que siempre ha presumido de su rebeldía, vive ahora una etapa de calma y serenidad. Apenas se la ve en actos públicos. La fundadora de la célebre ‘jet set’ marbellí y ex de Alfonso de Hohenlohe, lo ha tenido todo: "La jet set acabó con la jet set”, aseguraba a este medio en una de sus últimas apariciones por Marbella Club.

Todo el mundo de la 'jet marbellí' quiere leer ese libro en el que Ira se hace eco de sus vivencias. Entre ciudad y ciudad, la hija del príncipe Tassio von Fürstenberg y Clara Agnelli, ha encontrado su Arcadia sureña en un retiro dorado en el cortijo Las Monjas de Ronda. Eso sí, sin dejar ese 'de acá para allá' que la define por su vitalidad. “Mientras tenga fuerza y siga sintiendo curiosidad por las cosas, no dejaré de moverme”, asegura.

Ira de Fürstenberg en sus años mozos. (Cordon Press)
Ira de Fürstenberg en sus años mozos. (Cordon Press)

Y así dio el salto este verano a Londres para presentar en sociedad 'Ira: La vida y los tiempos de una princesa'. Allí la acompañaron amigos incondicionales como Tomás Terry, Miriam Ungría, Alfonso Diez y, cómo no, su único hijo, Hubertus de Hohenlohe, que posó orgulloso mostrando el libro de su madre. El mismo Hubertus comenta a Vanitatis que se trata de “una vida fascinante. Algún día yo le haré mi propio libro. Mi idea es la de hacer una obra con sus fotos. Será para ella; un libro solo de fotos que cuenten su vida, fotos sin palabras. Ya se ha escrito mucho de ella... Como soy fotógrafo, me imagino que puede ser espectacular contar una historia con fotos... sin esas historias ya leídas”.

Sus dos matrimonios

Hubertus, el niño de los ojos de Ira, pasa cada vez más temporadas en Ronda junto a su madre. Se trata de la finca familiar, un reducto que fue el último legado del príncipe Alfonso de Hohenlohe y por el cual hubo problemas en el reparto de la polémica herencia. La vida folletinesca de Ira se ha ido cultivando entre los viñedos del que fue, sin duda, el amor de su vida: con él se casó a los 15 años, con él tuvo sus dos hijos, Hubertus y Kiko (fallecido en extrañas circunstancias en Tailandia) y con el que, en definitiva, “hizo de su locura el sueño de toda una vida”.

Ira de Fürstenberg junto a su hijo. (A. Gama)
Ira de Fürstenberg junto a su hijo. (A. Gama)

Este matrimonio surgido de una gran boda solo duró cinco años. Entonces, la princesa tenía 20 años. Hubertus tenía 3 cuando recaló en Marbella con su padre. Christopher nació en 1956 y el príncipe Hubertus en 1958. Ira se vio rápidamente superada por su nueva vida y a los cinco años decidió separarse de su marido. Después, conoció al empresario brasileño Baby Pignateri en una fiesta. “Fue una auténtica locura enamorarnos”, cuenta ella misma.

Alfonso de Hohenlohe se llevó a los dos niños (sin el consentimiento materno) con él a Marbella. En 'The Life and Times of a Princess', la noble explica alguno de sus actos en aquel tiempo de vino y rosas. Justifica que se casó “joven porque no quería estudiar, Alfonso me cortejaba galantemente y en aquella época a las chicas se nos educaba solo para el matrimonio. No lo hice por fugarme, sino porque me enamoré y me pareció adecuado ser madre y llevar una casa”.

La noble rompió con su anterior vida y se mudó a Estados Unidos. Allí se casó en segundas nupcias con el empresario Francisco Matarazzo Pignateri. La relación solo duró tres años (1961-1964) y para cuando se divorciaron, ya era una mujer que con tan solo 26 años tenía dos matrimonios a sus espaldas y dos hijos. Desde ese momento, quizás por el cansancio de haber vivido tan intensamente en tan poco tiempo, la alemana decidió darle una tregua al amor y nunca más volvería a pasar por el altar. Eso no quiere decir que no se la haya relacionado con más hombres. Nombres como el de los actores Roger Moore o Alain Delon están asociados a su currículum amoroso. Su belleza era en algunas ocasiones su peor enemigo, incluso cuando la relacionaron con el príncipe Rainiero de Mónaco, algo que ella misma desmintió.

Musa de Karl Lagerfeld

Cerca de ser una octogenaria al uso, Ira se reinventa y ha querido exorcizar fantasmas con esta biografía que nos asoma a su fascinante vida o, mejor dicho, a sus vidas, porque ha sido actriz, modelo, colaboradora de Valentino, musa de Karl Lagerfeld, anticuaria, diseñadora de joyas y artista. Ciudades como Milán, París, Hong Kong y un país como África, por último, han acogido su última exposición de arte de Abiyán, en la que las creaciones de la princesa cobran vida gracias a su sutil sentido de la estética. Dentro de este organigrama también está su labor solidaria con las donaciones surgidas de sus exposiciones. Los beneficios van a parar a los niños de la Fundación África.

Ira de Fürstenberg en una de sus legendarias fiestas. (Cordon Press)
Ira de Fürstenberg en una de sus legendarias fiestas. (Cordon Press)

Sin embargo, con lo que más disfruta es recibiendo a sus amigos en Las Monjas. Ira de Fürstenberg acoge cada verano a amigos de la aristocracia europea en Ronda. Ella fue la encargada de presentar al fallecido Mark Shand, hermano de Camilla Parker Bowles, y a Tatiana Fürstenberg en ese mismo cortijo. Allí en la naturaleza la princesa se siente como pez en el agua. Ahora, la aristócrata incluso tiene tiempo para ver películas, entre las que se encuentran las que ha rodado ella misma en su pequeña carrera cinematográfica. En su ecléctica filmografía pasó de actuar bajo las órdenes de Zeffirelli a compartir cartel con Alfredo Landa en 'No desearás al vecino del quinto'. “Cada rodaje era una aventura diferente para mí. No sé si eran buenas o malas películas. Yo estudiaba los guiones, conocía magníficos actores..., de Franco Nero a Alfredo Landa. Y Landa era, sí o sí, un caballero”.

Gracias al cine, se fue buscando otra vida de cuento sin abandonar su filosofía de la vida: "Hay que ser libre, independiente y feliz. Hacer lo que a una le dé la gana". Ella misma describe así la experiencia: "Fueron los años más felices de mi vida. Conocí a la mejor gente con la que he tratado: apasionados, diferentes, cariñosos... Cada rodaje era una familia nueva".

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