Logo El Confidencial
VERANO DEL 86

La pesadilla de Lady Di en Mallorca: “Estuve todo el rato con la cabeza en el váter”

Aunque muchos tienen una imagen idílica del paso de la princesa de Gales por la isla balear, la realidad es otra muy diferente

Foto:  Uno de los veranos de Diana en Mallorca. (Cordon Press)
Uno de los veranos de Diana en Mallorca. (Cordon Press)

Son las 13:15 horas del 7 de agosto de 1986. En la base aérea de Son Sant Joan, el avión que trae a Carlos de Inglaterra y su esposa Lady Di aterriza en la isla mallorquina. Junto a ellos vienen los pequeños príncipes, Guillermo y Harry. El heredero y su familia se han acercado a la isla para iniciar unas vacaciones que distaron mucho de ser idílicas aunque la prensa de la época retrató el 'buenrollismo' que aparentemente flotaba en el ambiente.

En aquel momento, los príncipes de Gales son los personajes no políticos más conocidos del planeta y la prensa local recoge textos como "Legiones de paparazzi venidos de todas partes del planeta se instalan en la isla”. Mallorca se convierte en el epicentro de la noticia. El matrimonio cumple su quinto año de casado y aunque ya se presiente la oscura sombra de la crisis, aún quedan años para la ruptura, el escándalo y la venganza. Y también varias visitas más a Mallorca.

La royal family es recibida en el aeropuerto por la reina Sofía, el príncipe Felipe y un comité de bienvenida, mientras Carlos es criticado en su país por viajar en el mismo avión que sus hijos. Demasiados posibles futuros reyes en una misma aeronave expuestos al peligro.

La familia se desplaza a Marivent: en las calles cientos de turistas ingleses enarbolan banderitas mientras francotiradores vigilan la seguridad desde los tejados. Pocas horas después de aterrizar, se embarcan en el yate real Fortuna para seguir la Copa del Rey de Vela, en la que participa don Juan Carlos (entonces Rey). Empiezan las vacaciones para Carlos y la pesadilla para Diana, que llegó a detestar la isla y pasar parte del viaje vomitando.

Confesiones

Diana y Carlos llegaron a visitar la isla hasta en cuatro ocasiones: además de su debut en 1986, los príncipes de Gales volverían en 1987, 1988 y 1990. Diana regresaría sola, recién divorciada, en 1996, pero las cuatro visitas a la isla sirvieron para corroborar el distanciamiento de la pareja. Las fotos de una Diana solitaria y meditabunda a bordo del yate real ilustraban la situación personal de la princesa del pueblo. A pesar de la reincidencia en sus visitas posteriores y que todo el mundo daba por hecho que Diana y Carlos estaban viviendo las vacaciones de su vida, la primera estancia de Diana fue poco menos que un infierno.

“El primer viaje a Mallorca lo pasé entero con la cabeza en el váter. Lo detesté”. Se lo contó Diana a su amigo, el periodista Andrew Morton. “Todos estaban obsesionados con que Carlos era la criatura más maravillosa del mundo. ¿Y quién es la chica que viene con él? Yo sabía que llevaba dentro algo que no les dejaba ver y que no sabía usar, no sabía enseñarles. Me sentí incomodísima”, relataba Andrew, que también desmontaba la teoría de la amistad que surgió entre ella y el Rey emérito.

Diana, el rey Juan Carlos y los pequeños príncipes. (Cordon Press)
Diana, el rey Juan Carlos y los pequeños príncipes. (Cordon Press)

Algunos biógrafos como Lady Colin Campbell destacaba que Diana convirtió a don Juan Carlos en su confidente aprovechando que "a menudo se quedaba sola en Marivent, porque Carlos pasaba menos días en España". José Martí Gómez, autor de 'Lady Di, la verdadera historia', afirmaba que Diana descubrió en Marivent la libertad, hasta el extremo de que llegó a buscar residencia estable en la isla. Y aunque algunos medios hablaron de un posible romance entre la princesa y el emérito, Andrew lo desmentía diciendo que la princesa no soportaba a Juan Carlos, al que consideraba un 'playboy'.

Durante los días que los príncipes de Gales pasaron en Mallorca, el matrimonio hacía vidas separadas: Carlos pintaba acuarelas en Valldemossa y Diana tomaba el sol en las dunas de las playas del sur de la isla. Él buscaba amaneceres y atardeceres que poder retratar, ella aprendía a navegar sobre una tabla a vela. Y cuando parecía que la distancia entre ellos no podía ser mayor, Carlos aceleró su vuelta a Inglaterra (supuestamente por un examen médico de su madre) dejando sola a Diana con sus hijos.

Diana, doña Sofía y el pequeño Harry. (Cordon Press)
Diana, doña Sofía y el pequeño Harry. (Cordon Press)

Los veranos que vendrán

Si la primera estancia de Diana en la isla fue un desastre, las siguientes no mejoraron. En el posado de 1987, Diana se veía delgada y excesivamente tímida mientras Guillermo acariciaba el pastor alemán del Rey. La brecha entre el heredero y su mujer se hacía cada vez más grande. En 1990, el príncipe Carlos se hospedó solo en la finca de Puigpunyent de su amigo mallorquín, el aristócrata y financiero Felipe Villalonga. Además, una imagen en la que se veía al hijo de la reina Isabel II abrazando a su amiga Lady Ramsey (a la que consolaba porque su hijo acababa de serle diagnosticado un cáncer) dio pie para hablar de un romance de verano.

La última vez que se vio a Diana en Mallorca fue sola, sin el título de alteza real tras divorciarse, paseando como una turista más e intentando pasar desapercibida. Algo para ella imposible.

Casas Reales

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios