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MUY UNIDA A SU MARIDO

Mette-Marit de Noruega, un cumpleaños jugando al escondite con su enfermedad

La mujer de Haakon de Noruega demuestra que ha sabido sobreponerse a todo y en estos días ha confirmado que se encuentra en un buen estado de forma

Foto: Mette-Marit, con su marido, Haakon, este verano. (EFE)
Mette-Marit, con su marido, Haakon, este verano. (EFE)

Si hay una 'royal' que está demostrando tener mucho pundonor y espíritu de lucha, esa es Mette-Marit, que llega a los 46 años demostrando que la adversidad no puede con ella y que, lejos de desanimarse por todos los reveses que ha sufrido en los últimos años, sigue conservando su característica sonrisa y su más que acreditada simpatía.

La mujer del príncipe Haakon, heredero del trono noruego, se convirtió en noticia mundial cuando en octubre del año pasado se hizo público que padecía una fibrosis pulmonar, una grave enfermedad que ha mediatizado su vida en los últimos tiempos, aunque ella ha dado muestras de que se encuentra bastante bien, como ha dejado de manifiesto en las redes sociales, en las que ha mostrado imágenes de sus vacaciones practicando deporte de resistencia. En ellas se la ve subiendo una montaña en bicicleta y superando el reto, como si quisiera 'jugar al escondite' con su enfermedad.

En los momentos de flaqueza, ha contado siempre con el apoyo incondicional de su marido, el príncipe Haakon, quien apostó fuerte por ella cuando se enamoraron y no le importaron los escándalos que traía a sus espaldas y que para algunos la convertían en una candidata nada idónea para casarse con el heredero de la casa real noruega.

En efecto, Haakon de Noruega supo capear el temporal cuando trascendió su noviazgo con Mette-Marit en el año 2000. La que en un futuro no muy lejano está destinada a llegar al trono de Noruega ya tenía un hijo, Marius Borg, fruto de una relación anterior con Morten Borg, quien estuvo en la cárcel por un delito de tráfico de drogas. El joven, por cierto, que estuvo viviendo temporalmente en Estados Unidos, donde estudió Económicas, y después en Londres, donde trabajó en una publicación hasta que esta echó el cierre, ha vuelto a su país para estar al lado de su madre y reconducir su vida profesional.

Como decimos, son numerosos los capítulos que había protagonizado la princesa en su juventud que se airearon una vez trascendió su relación con Haakon. Mette-Marit también había dejado huella de sus inquietudes en televisión, pues había participado en un programa llamado 'Lysthuset' (La casa del placer), donde buscaba pareja estando embarazada de su primogénito. Podríamos catalogarlo de anécdota si lo comparamos con un vídeo en el que aparecía en actitud cariñosa (eufemismo) con otra mujer. Otro ingrediente en su pasado más controvertido es su supuesta incursión en el consumo de los estupefacientes. También se publicó que en la India fue detenida y deportada cuando apareció desmayada en la puerta del Consulado de Noruega en Calcuta.

Tampoco podemos decir que Mette-Marit fuera una estudiante aplicada. Empezó las carreras de Ingeniería, Antropología Social y Periodismo, pero no acabó ninguna. No sabemos si influiría en estos fracasos proceder de una familia desestructurada, ya que sus padres se separaron antes de su adolescencia y su hermano fue condenado por violencia de género.

Sverre Magnus y Princess Ingrid Alexandra, con sus padres el pasado mes de julio. (EFE)
Sverre Magnus y Princess Ingrid Alexandra, con sus padres el pasado mes de julio. (EFE)

Sea como fuere, el matrimonio entre Haakon y Mette-Marit ha sobrevivido a las adversidades, incluso a capítulos como en la ocasión en la que pegó un manotazo a su marido, en 2002, después de discutir con su secretaria en un avión, por el que pidió perdón públicamente. Pero, sobre todo, han dado muestras de una unión y un amor por el que muy pocos apostaban cuando se casaron el 25 de agosto de 2001.

La salud de Mette-Marit ha sido otro elemento importantísimo en su relación de pareja porque el hijo de Harald y Sonia de Noruega ha estado a su lado con un apoyo incondicional. Recordemos que en 2008 sufrió una aparatosa caída en Ucrania que le produjo lesiones cervicales que la obligaron a ser intervenida. Además, en 2013 tuvo que ser operada de una hernia discal y en 2015 sufrió un accidente de tráfico, que le volvió a generar nuevas lesiones. Asimismo, ha sufrido problemas de oído, en su caso mucho más serios que los de su marido (en abril de este año fue operado de una exostosis de conducto auditivo, una intervención sencilla). En el caso de la princesa, la familia real noruega anunció que padece el síndrome de los cristales, un trastorno que es también conocido como vértigo posicional paroxítico benigno.

La buena noticia es que el tratamiento que Mette-Marit recibe para su fibrosis pulmonar, un grave problema crónico para cuyo diagnóstico contaron con especialistas nacionales e internacionales, según ellos mismos manifestaron, parece estar dando sus frutos.

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