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FAMILIA REAL NORUEGA

Del regalo de Felipe a las lágrimas de Mette Marit: lo que no se vio en la confirmación

La resaca del gran evento royal del final del verano trae numerosos detalles que se han ido desvelando con el paso de las horas, como el especial regalo que le hizo el monarca español o lo que comieron

Foto: La princesa Ingrid Alexandra, en las fotos oficiales de su confirmación. (Reuters)
La princesa Ingrid Alexandra, en las fotos oficiales de su confirmación. (Reuters)

La confirmación de la princesa Ingrid Alexandra era el gran acontecimiento familiar de final del verano. En primer lugar, porque este rito religioso se traduce en todo un acontecimiento para los miembros de la casa Glücksburg, que 'tiran la casa por la ventana'. Y en segundo, porque entre los padrinos de la joven hay dos reyes reinantes, dos príncipes herederos y una princesa. Y eso que, como señaló la reina Sonia en su discurso durante el banquete, la de Ingrid Alexandra ha sido una confirmación bastante rebajada en pompa y boato comparada con, por ejemplo, la de su abuelo el rey Harald, su padre el príncipe Haakon, o su tía Marta Luisa.

La televisión estatal realizó durante todo el día un seguimiento en directo, tanto del acto religioso en sí como del banquete que posteriormente ofrecieron los reyes Harald y Sonia de Noruega en honor a su nieta. Gracias a esas imágenes, hemos podido entresacar algunos detalles reseñables, como las lágrimas de su madre, Mette Marit, la propia emoción de la joven o los guiños continuos entre la familia.

El rey Felipe enciende una vela en honor a su ahijada. (Reuters)
El rey Felipe enciende una vela en honor a su ahijada. (Reuters)

Pero además de eso, durante un momento de la retransmisión se pudo ver el regalo que le ha hecho uno de sus padrinos más ilustres a la princesa adolescente. El rey Felipe VI, que acudió solo a la ceremonia, ha obsequiado a Ingrid Alexandra con una joya muy especial. Se trata de un brazalete de oro que, suponemos, usará cuando sea un poco más mayor.

El brazalete que el rey Felipe le ha regalado a Ingrid Alexandra. (NRK)
El brazalete que el rey Felipe le ha regalado a Ingrid Alexandra. (NRK)

Hubo un tiempo en que el rey Felipe y el príncipe Haakon tuvieron mucha complicidad. Fue el heredero al trono de Noruega quien introdujo a la publicista noruega Eva Sannum en el círculo del entonces Príncipe de Asturias. Según revelaron las crónicas de aquellos días, Sannum y don Felipe se conocieron en Madrid, en el otoño de 1997. Aquel verano el Príncipe de Asturias había estado en Oslo para sumarse a la fiesta de cumpleaños del rey Harald de Noruega. Haakon, el príncipe heredero, invitó a Felipe de Borbón y a su primo Nicolás de Grecia a una reunión privada en casa de Katherine Knudsen, una modelo con la que Haakon mantenía una relación sentimental. Dos meses más tarde, Katherine viajó a Madrid por cuestiones de trabajo, las mismas que habían llevado a su amiga y colega Eva Sannum a la capital de España, y Haakon fue a visitarla. El príncipe noruego organizó una cena con su amigo Felipe de Borbón y pidió a Caterina que invitara a su amiga Eva.

Ingrid Alexandra con sus padrinos: el rey Felipe, el rey Harald, la princesa Victoria, Marta Luisa de Noruega, Federico de Dinamarca y Marit Tjessem. (Reuters)
Ingrid Alexandra con sus padrinos: el rey Felipe, el rey Harald, la princesa Victoria, Marta Luisa de Noruega, Federico de Dinamarca y Marit Tjessem. (Reuters)

Es icónica la imagen de Eva Sannum con su escotado vestido azul al lado del príncipe en la boda de Haakon y Mette Marit. Durante años, el príncipe noruego y el español mantuvieron mucha amistad por este motivo, por lo que cuando nació su primogénita le pidió a Felipe que fuera uno de sus padrinos. El hoy Rey de España aceptó, aunque no pudo ir a su bautizo porque se encontraba inmerso en los preparativos de su boda con Letizia Ortiz. El tiempo había pasado para todos.

A la confirmación no podía faltar, aunque a punto ha estado. La operación cardiaca del rey Juan Carlos el pasado fin de semana hizo que su presencia en la capilla del Palacio Real de Oslo estuviera en duda hasta el último momento. Al comprobar que la evolución del antiguo monarca era buena (de hecho, le dieron el alta mientras se confirmaba Ingrid Alexandra), Felipe de Borbón decidió asistir al rito religioso de su ahijada.

Allí pudo comprobar in situ el Rey la emoción que embargó durante todo el día a la familia. La que más lo exteriorizó, como suele ser habitual, fue la princesa Mette Marit de Noruega. La madre de la princesa sostuvo un pañuelo de papel durante toda la ceremonia, del que iba echando mano según le desbordaban las emociones. La princesa lloró mientras cantaban, también cuando vio a sus dos hijos, Sverre Magnus y Marius Borg, encender una vela en honor a su hermana y sobre todo cuando le tocó el turno de hablar.

El príncipe Haakon e Ingrid Alexandra saludan desde el balcón del palacio real. (Reuters)
El príncipe Haakon e Ingrid Alexandra saludan desde el balcón del palacio real. (Reuters)

Mette Marit y Haakon de Noruega quisieron ofrecer un discurso de corte íntimo en el banquete posterior a la confirmación, al que acudieron unos 160 invitados. También hablaron los reyes Harald y Sonia. Y la propia princesa. Pero ninguno de ellos se emocionó tanto como la madre de la princesa, intentando dar a conocer a los comensales el lado más privado de su hija. Mientras, Ingrid Alexandra la miraba fijamente y contenía a duras penas las lágrimas.

Todas las mujeres de la familia real noruega lucieron los vestidos tradicionales del país, algo que no había sucedido en las confirmaciones de Haakon o Marta Luisa, por ejemplo. En realidad, la mayor parte de las invitadas optaron por el bunad y fueron muy pocas las que vistieron de cóctel. Sí lo hicieron las princesas Victoria de Suecia y Mary de Dinamarca.

Christian, Mary y Federico de Dinamarca, en una captura de la emisión en directo de la NRK.
Christian, Mary y Federico de Dinamarca, en una captura de la emisión en directo de la NRK.

La heredera al trono sueco estrenó un bonito vestido lila de Jennifer Blom y un tocado de flores de Örjan Jackobson con los que estaba especialmente favorecida. La princesa Mary de Dinamarca, por su parte, tiró de fondo de armario y se puso un vestido floral de Zimmermann que ya ha llevado en otras ocasiones, combinándolo con una diadema púrpura y tacones nude. Los príncipes daneses llevaron a su hijo Christian al evento, compañero de generación (y seguramente de juegos) de la princesa Ingrid Alexandra.

De acuerdo a la sensibilidad medioambiental de Ingrid Alexandra, los invitados degustaron un menú confeccionado a base de pescado y verduras, sin rastro de carne. El plato principal fue halibut al horno con verduras de otoño y salsa de marisco, y de postre tomaron pastel y sorbete de mango.

El rey Felipe, sentado entre Mette Marit de Noruega y Victoria de Suecia. (Reuters)
El rey Felipe, sentado entre Mette Marit de Noruega y Victoria de Suecia. (Reuters)

Otro de los momentos más especiales de la tarde fue cuando le tocó el turno de hablar a la joven princesa, quien pronunció un discurso bastante generoso para su edad y repleto de guiños familiares: "Gracias, mamá y papá. Gracias por criarme. Gracias por todo lo que he aprendido de vosotros y por ayudarme a convertirme en la persona que soy hoy", comenzó. La princesa arrancó las risas de los presentes cuando le dijo a su abuelo, el rey Harald, que había heredado de él muchas cosas importantes, "como nuestro fuerte instinto competitivo": "Quiero agradecerte especialmente todas las veces que me hiciste reír y todos nuestros selfies".

A su abuela la reina Sonia le agradeció "todas las tardes que pasaste contándome cuentos mientras me hacías cosquillas en el brazo". También tuvo palabras para su abuela materna, Marit Tjessem, "una parte muy importante" de su vida.

Todos ellos estuvieron presentes en la última cita, ya privada, del día: una cena para amigos y familiares. Para la ocasión, las mujeres de la familia se quitaron los bunad y lucieron sus mejores galas. La princesa Ingrid escogió un bonito vestido blanco con falda plisada de Self Portrait que ya le habíamos visto a la duquesa de Cambridge, mientras su madre optaba por un diseño floral de Zimmermann y su abuela por una elegante combinación en rosa. Los hombres, de esmoquin.

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