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MOMENTO DELICADO

Andrés de Inglaterra, el royal inglés que más rechazo genera (su situación empeora)

La vinculación del hijo de la reina Isabel II con el millonario Jeffrey Epstein sigue pasándole factura. Ni siquiera el anuncio de la boda de su hija Eugenia aumenta su popularidad

Foto: El príncipe Andrés, en su viaje a Australia. (Reuters)
El príncipe Andrés, en su viaje a Australia. (Reuters)

En los últimos años todo son bodas, nacimientos y noticias felices entre los Windsor y sus colaterales. Hace tan solo unos días se anunciaba, con todos los clichés del romanticismo fotográfico, el compromiso matrimonial de Eugenia de York y el italiano Edoardo Mapelli, y aún tenemos la resaca de otra fecha nupcial, aún por definir pero que ya se atisba en el horizonte, la del hermano díscolo de Kate Middleton, un 'businessman' en horas bajas, con la estilosa francesa Alizee Thevenet. Sin embargo, hay un miembro de la familia al que el 'joie de vivre' no se le contagia. Nos referimos, claro está, a Andrés de Inglaterra.

Si tuviéramos que buscar una definición muy gráfica de la soledad, una buena imagen sería la del duque de York en su reciente visita de Estado a Australia, donde ha escenificado el rechazo que genera en estos días su pasada amistad con el infortunado millonario Jeffrey Epstein, que apareció ahorcado en su celda de Nueva York el pasado 10 de agosto. Una 'relación peligrosa' que sigue generando titulares y socavando la amistad de un hombre al que Buckingham sigue defendiendo y por quien da la cara su exmujer, Sarah Ferguson, quien este mismo verano se refugiaba con él en Sotogrande mientras su popularidad seguía cayendo en picado y su buen nombre era puesto en entredicho.

Hace tan solo unos días, Andrés de Inglaterra experimentaba en su propia persona el rechazo en su visita a la Universidad de Gales del Sur, con motivo de un encuentro con empresarios que ya estaba planificado hacía unos meses. Y es que los acontecimientos recientes habían puesto al mencionado centro en una posición delicada, porque sin una base sólida para impedir su presencia, había que lidiar, sin embargo, con el peso de una opinión pública completamente desfavorable al duque de York.

Claro que a mejorar su situación tampoco contribuyen las explicaciones e informaciones que siguen proliferando sobre la aludida amistad del príncipe con el infausto empresario. Él, por su parte, ha asumido públicamente sus errores, como haberle visitado en 2010 después de que este ya hubiera sido detenido y después puesto en libertad, cuando ya la naturaleza de los delitos por los que volvería a ser encarcelado y procesado había trascendido. Según publica estos días 'The Sun', fuentes cercanas al príncipe aseguran que "ha pedido perdón en diversas ocasiones por un error de juicio, pero lo que hizo no es un delito, fue un error. Fue a ver a un amigo a decirle que no podrían serlo nunca más".

Virginia Roberts, tras testificar contra Epstein. (Reuters)
Virginia Roberts, tras testificar contra Epstein. (Reuters)

También ha sido determinante el testimonio de Virginia Roberts Guiffre, quien en una entrevista en Estados Unidos, manifestó que había mantenido relaciones sexuales con él cuando tenía 17 años en el baño de una discoteca de Londres. Pese al desmentido de Buckingham, el daño a su imagen ya está hecho, porque además fue fotografiado en 2001 agarrándola por la cintura. Imagen que está siendo utilizada para dar fuste a su testimonio: "Va a continuar negando que eso pasó, pero él sabe la verdad y yo también", dijo en la NBC.

En 'The Guardian' ponen en cuestión la estrategia que está siguiendo Buckingham para intentar mantener su imagen a flote: "La familia real persiste en empujar al príncipe Andrés ante un público escéptico de una manera tan limitada y extrañamente orquestada que termina pareciendo impopular y cada vez más asediado en medio de un intenso escrutinio de los medios sobre su amistad con el pedófilo Jeffrey Epstein".

Jeffrey Epstein.
Jeffrey Epstein.

El mencionado rotativo pone como ejemplo el tour que ha hecho por Australia en estos días, que apenas ha tenido cobertura mediática ni repercusión. En un evento celebrado en la Murdorch University de Perth, los medios de comunicación fueron mantenidos a una prudente distancia del príncipe para evitar preguntas no deseadas e incómodas y su presencia pasó tan inadvertida que solo un profesor, Renae Grljuisch-Poolman, se acercó a saludarle. Una situación a años luz del baño de multitudes que se dieron los duques de Sussex durante su reciente tour africano.

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