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FAMILIA REAL BRITÁNICA

Los 60 años de Sarah Ferguson, la duquesa tabloide en la cresta de la ola

La que fuera esposa de Andrés de York cumple 60 años readmitida en los círculos de la realeza británica y con la mirada puesta en la boda de su hija Beatriz

Foto: Sarah Ferguson, en la boda del príncipe Harry con Meghan Markle. (Getty)
Sarah Ferguson, en la boda del príncipe Harry con Meghan Markle. (Getty)

Si en agosto de 1992 le hubieran dicho a Sarah Ferguson que dos décadas después estaría veraneando con la reina en Balmoral y asistiendo con el resto de la familia real a las bodas de sus dos hijas, lo habría creído imposible.

Fergie, como así se conoce cariñosamente a la exesposa de Andrés de York y madre de sus dos hijas, cumple 60 años este martes totalmente renovada y expectante por la boda de Beatriz. La primera hija de los duques de York se casará el próximo año con el empresario italo-británico Edoardo Mapelli Mozzi.

[LEA MÁS: Fergie fue la primera en llamar pedófilo a Epstein]

Un acontecimiento que llega en un momento sin duda difícil para los duques de York, ya que Andrés, el tercero y para muchos hijo preferido de Isabel II, sigue siendo investigado por su relación con el financiero y pederasta estadounidense Jeffrey Epstein.

Un apoyo indispensable en todo este tiempo ha sido el de su exmujer que, a pesar de su divorcio hace más de 20 años, ha mantenido siempre una estrecha relación con el padre de sus dos hijas. “Andrés siempre será mi príncipe. Él sigue siendo mi apuesto príncipe, mi príncipe azul”, dijo Sarah en 2013. Incluso la expareja comparte residencia en Verbier, Suiza, donde tienen un chalet de esquí.

Sarah Ferguson, Beatriz de York y los pajes y damitas de la boda de Eugenia de York. (Getty)
Sarah Ferguson, Beatriz de York y los pajes y damitas de la boda de Eugenia de York. (Getty)

Una vida calmada y algo más lejos de los focos para una mujer que los tuvo muy cerca desde que en 1985 Diana de Gales decidiera hacer de 'celestina' entre ella y el príncipe Andrés.

La princesa de Gales necesitaba una amiga en palacio y qué mejor que Sarah, una joven alegre, divertida y miembro de la aristocracia británica que rápidamente captó la atención del tercer hijo de la reina. Tan solo un año después, la pareja se casaba en Londres, en la abadía de Westminster. El príncipe Andrés y Sarah fueron nombrados entonces duques de York, entre otras distinciones.

En 1988 llegaba al mundo su primera hija, Beatriz, y dos años después lo hacía Eugenia, que precisamente contrajo matrimonio hace justo un año con el empresario Jack Brooksbank.

Infidelidades de ambos

Aunque la prensa y la sociedad británica veían a Andrés y Sarah como la pareja ideal, en contraste con el tenso matrimonio de los príncipes de Gales, Carlos y Diana, lo cierto es que las supuestas infidelidades por parte de ambos empezaron a hacer mella en la pareja.

Al igual que Diana de Gales, Sarah era muy admirada y querida por el pueblo británico por su cercanía y modernidad, en contraposición a la sobriedad característica de la realeza británica. Pero esta imagen quedó totalmente desvanecida en agosto de 1992.

Unas fotografías publicadas en el tabloide 'Daily Mirror' mostraban al empresario estadounidense John Bryan junto a la duquesa de York en situaciones muy íntimas, incluyendo una imagen en la que Bryan le chupaba el pie. Si bien siete meses antes Andrés y Sarah ya habían anunciado su separación, estas fotografías provocaron el escarnio de la prensa y fueron el detonante para que la duquesa fuera apartada de la familia real. Finalmente la pareja se divorciaría en 1996 y Sarah perdería la condición de alteza real, aunque conservó la de duquesa de York.

La duquesa de York, en una gala de Unicef en Dallas. (Getty)
La duquesa de York, en una gala de Unicef en Dallas. (Getty)

Pero este escándalo no fue sino el primero de varios encontronazos que tendría con la prensa. Su facilidad para aumentar de peso provocó que algunos tabloides británicos decidieran ponerle el sobrenombre de Duchess of Pork (duquesa de cerdo).

Y, por si fuera poco, las deudas pasaron a ser la otra gran preocupación en la vida de Sarah Ferguson. El alto nivel de vida que continuó llevando tras abandonar la familia real británica provocó que supuestamente llegara a acumular una deuda de alrededor de seis millones de euros.

La necesidad de pagar esas deudas o el afán por mantener el estatus hicieron que Sarah Ferguson volviera a caer en las redes de la prensa sensacionalista británica. En 2010, la duquesa ofreció a un supuesto hombre de negocios el acceso a su exmarido a cambio de más de medio millón de euros. Sin embargo, no se trataba de un empresario sino de un reportero del 'News of the World', que grabó la conversación con una cámara oculta.

"No tengo dinero"

El diario, propiedad del archiconocido Rupert Murdoch, publicó las claves del encuentro, en el que la duquesa de York afirmaba: “Andrés sabe que tiene que mantenerme porque no tengo dinero. Si usted quiere conocerle para su negocio, cuide de mí y él cuidará de usted. Le aseguro que logrará 10 veces el dinero que ponga”.

Pero entre todos estos escándalos, Sarah Ferguson también pudo ir recuperando poco a poco el cariño de la sociedad británica, gracias a diversas obras de caridad, principalmente con niños. Actualmente es embajadora de Unicef. Además, durante los últimos años también se ha dedicado a la literatura infantil y con un gran éxito.

La duquesa, en un acto de la British Heart Foundation. (Getty)
La duquesa, en un acto de la British Heart Foundation. (Getty)

Con esto ha ido también recuperando la imagen dentro de la familia real británica y actualmente la relación entre Sarah y la Reina es cordial, algo que no ha conseguido aún con el duque de Edimburgo. Un ejemplo de esta nueva sintonía fue su invitación a la boda de Enrique y Meghan, duques de Sussex, el pasado año.

Retoques

Y en el proceso por recuperar su imagen, han ayudado mucho sus hijas y también algunos ‘retoques’ estéticos. Además de la anunciada boda de Beatriz, la felicidad de Eugenia le ha supuesto una gran ayuda y motivación. En una entrevista con el diario 'Daily Mail', Sarah Ferguson justificaba su amplia sonrisa en unas fotos publicadas unos días antes. “Es la felicidad de Eugenia la que me hacía tener tan buen aspecto, aunque también me había sometido a un tratamiento de láser en la cara, que me ayudó a estar así”, aseguró la duquesa de York.

Sin duda, Fergie alcanza los 60 años en uno de sus mejores momentos, de vuelta a la vida pública y con la felicidad de sus hijas por bandera.

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