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REY DE MARRUECOS

La mala memoria del ministro Fernández Díaz al narrar la detención de Mohamed VI

Rabat castigó a España por haber dado el alto al rey de Marruecos con una oleada récord de inmigrantes y la suspensión de la cooperación antiterrorista durante tres semanas

Foto: Mohamed VI. (Reuters)
Mohamed VI. (Reuters)

Hace ya bastantes años que Mohamed VI, el rey de Marruecos, no practica el jet ski, pero aun así el exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, de 69 años, asegura en sus memorias que iba subido en una moto de agua cuando, en agosto de 2016, la Guardia Civil le dio el alto en aguas de Ceuta al confundirle con un narcotraficante. El que ostentó la cartera de Interior durante cinco años en el gobierno de Mariano Rajoy acaba de publicar unas memorias, 'Cada día tiene su afán' (editorial Península), que, en lo concerniente a uno de los episodios más delicados de su etapa al frente del ministerio, están salpicadas de errores y omisiones.

Desde hace años este periodista ha reconstituido este incidente, que tuvo graves consecuencias durante tres semanas, preguntando a la delegación del Gobierno en Ceuta, a miembros de las fuerzas de seguridad, a altos funcionarios del Ministerio del Interior, así como a una fuente marroquí.

Mariano Rajoy, con Jorge Fernández Díaz en la presentación de su libro. (EFE)
Mariano Rajoy, con Jorge Fernández Díaz en la presentación de su libro. (EFE)

Mohamed VI, que entonces tenía 50 años, navegaba, el 7 de agosto de 2014, rumbo a Tánger en una lujosa lancha de recreo, escoltada por varias motos acuáticas montadas por policías marroquíes, cuando una embarcación de la Guardia Civil le interceptó y un brigada le dio el alto. El monarca alauí le preguntó en español, en buen tono, si no le reconocía. El agente dudó unos segundos porque el hombre de pie en la cubierta llevaba ropa de playa, gafas de sol y su cara estaba embadurnada con alguna crema de protección. Cuando por fin le identificó, el brigada “(…) se cuadró y se puso a sus órdenes”, recuerda Fernández Díaz.

El brigada rogó entonces al soberano que se esperase un poco porque el jefe de la Comandancia de Ceuta, el teniente coronel Andrés López García, quería presentarle sus disculpas en persona, lo que no tardó en hacer. Se presentó allí a bordo de otra embarcación del instituto armado.

El monarca aprovechó esa espera en aguas de Ceuta para llamar al rey Felipe VI y quejarse, no del comportamiento de los agentes de a pie, a los que exculpó, sino de que las autoridades españolas habían hecho caso omiso de la comunicación que se les había enviado informándolas de que él atravesaría las aguas ceutíes rumbo a Tánger. En Madrid y en Ceuta se asegura no haber encontrado ni rastro de esa comunicación.

Mohamed, en su yate. (Soufiane El Bahri)
Mohamed, en su yate. (Soufiane El Bahri)

Fue entonces cuando Fernández Díaz se enteró de lo que acababa de suceder en Ceuta. Felipe VI quiso ponerse en contacto con el ministro, pero el titular de Interior veraneaba en un pueblo de Soria sin apenas cobertura. El exministro lo cuenta con cierta ingenuidad en sus memorias. El máximo responsable de la seguridad de España no era fácilmente localizable en esos días de agosto.

Problemas de cobertura

Desde el palacio de la Zarzuela debieron de recurrir a uno de sus guardaespaldas, cuyo móvil sí estaba operativo. “Ministro, perdóneme, pero si pudiera llamar a su majestad el rey que está intentando localizarlo y no lo consigue”, le dijo el policía a Fernández Díaz. Este se encaminó entonces hasta un arbolillo, el único lugar del pueblo en el que su móvil tenía cobertura, según cuenta.

“Niego la mayor, que se produjese un incidente” en aguas de Ceuta, repitió en esos días de agosto a la prensa Fernández Díaz. Desmentía así que se le hubiese dado el alto a Mohamed VI y que esa supuesta metedura de pata hubiese tenido consecuencias. “Dos días después del hecho -reconoce ahora en sus memorias-, pasamos tres jornadas de continuas oleadas de pateras a través de las aguas del Estrecho”. “Fueron miles los inmigrantes irregulares procedentes del (…) de Marruecos que llegaron a España”, añadió.

Mohamed VI, junto a los miembros de su nuevo Gobierno. (EFE)
Mohamed VI, junto a los miembros de su nuevo Gobierno. (EFE)

El exministro del Interior admite así que Mohamed VI se vengó, el 12 de agosto de 2014, de la 'afrenta' a la que fue sometido cinco días antes en Ceuta. Ese día desembarcaron en las costas de Andalucía y saltaron la valla de Melilla unos 1.400 'sin papeles' que contaron a la policía española que no tuvieron dificultad alguna para zarpar desde Marruecos rumbo a España. Aunque él no lo dice, Fernández Díaz confirma así implícitamente que las autoridades marroquíes pueden modular el flujo migratorio hacía España en función de criterios políticos.

Inmigración y terrorismo

La oleada migratoria fue solo una de las consecuencias. Hubo otra más grave que Fernández Díaz omite relatar. Horas después de aquel incidente, el ministro del Interior marroquí, Mohamed Hasad, comunicó por teléfono al secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, que la cooperación con España en materia de seguridad quedaba suspendida. Rabat no seguiría cooperando en la lucha antiterrorista como, por otros motivos, tampoco lo hacía con Francia desde febrero de 2014. Aquel anunció marroquí causó una honda preocupación en el Ministerio del Interior en Madrid. La mayoría de los autores de los atentados perpetrados en Europa son marroquíes o inmigrantes de origen marroquí.

Allí donde más fallan las memorias del exministro es cuando recuerda cómo se intentó desde España recomponer la relación con Marruecos y su jefe de Estado. Él habló por teléfono con Hasad y se disculpó, pero no bastó. Reiteró incluso sus disculpas en Tetuán, hasta donde se desplazó el 27 de agosto de 2014. Hasad las aceptó porque habían sido precedidas de otros gestos del Gobierno de España que incitaron a Mohamed VI a perdonar la afrenta.

El más transcendental de esos gestos fue la visita que en pleno agosto, interrumpiendo sus vacaciones, hicieron a Rabat el jefe de gabinete del ministro, Javier Conde, y el teniente general de la Guardia Civil, Pablo Martínez Alonso, que dirigía entonces el Mando de Operaciones del instituto armado. Allí, en el Ministerio del Interior, entregaron en mano un informe en el que asumían toda la responsabilidad por la interceptación de la lancha real y anunciaban además la destitución del jefe de la Comandancia de Ceuta. El 15 de agosto fue 'sancionado' con un nuevo destino, en Sevilla.

Tuvieron que transcurrir aún otros doce días después del envío del teniente coronel a Sevilla para que Mohamed Hasad le dijera a Fernández Díaz que Marruecos pasaba página. Francia, cuya Justicia quiso interrogar a Abdelatif Hammouchi, el máximo jefe policial marroquí, tardó once meses (de febrero de 2014 a enero de 2015) en recomponer la relación.

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