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ACABA DE CUMPLIR 18 AÑOS

Elisabeth de Bélgica: el diseñador favorito de su madre cree que será un icono de moda

Edouard Vermeulen, diseñador de la firma Natan, habla habitualmente de sus clientas con gran libertad y ha vuelto a hacerlo

Foto: Elisabeth de Bélgica, con su padre, celebrando su mayoría de edad. (Reuters)
Elisabeth de Bélgica, con su padre, celebrando su mayoría de edad. (Reuters)

Entre sus diseñadores favoritos están Balenciaga, Valentino o Giambattista Valli, aunque él ha conseguido crear un estilo propio que ha conquistado a la alta sociedad belga y a diversos miembros de la realeza, en especial a los de su país.

Hablamos de Edouard Vermeulen, nombre verdadero que se esconde detrás de Natan (según él, se lo cambió porque era demasiado complicado pronunciarlo para las clientas francófonas y, además, era poco comercial), un hombre que está acostumbrado a adaptarse a las necesidades de sus selectas clientas, entre las que ha encontrado nueva inspiración en la figura de Elisabeth de Bélgica.

El diseñador no ha tenido nunca problema alguno en hablar de las royals que se han puesto en sus manos y ahora lo ha hecho sobre la hija de los reyes Felipe y Matilde, que acaba de alcanzar la mayoría de edad. Para esa ceremonia la joven princesa recurrió a él y eligió un precioso vestido-trench, que mezclaba perfectamente los postulados del diseñador, no muy dado a asumir riesgos, pero lo suficientemente sofisticado para no resultar excesivamente clásico.

La princesa, en la ceremonia de celebración. (EFE)
La princesa, en la ceremonia de celebración. (EFE)

Edouard ya había desvelado hace tiempo cómo era el proceso de selección de las prendas que luce la reina Matilde: se pasa dos veces al año por su atelier, situado en una de las zonas más exclusivas de Bruselas, y estudian la agenda anual para evaluar las necesidades que tendrán que cumplimentar. Con ese fin, el diseñador le muestra bocetos que la mujer del rey Felipe aprueba o desestima, pero también tiene en cuenta las colecciones de Natan, lo que explica que a veces haya habido similitudes con prendas lucidas por sus clientas, como ha sido el caso de Máxima de Holanda, aunque ambas reinas tienen estilos muy distintos.

"Que en mi carrera haya vestido a tres generaciones de la familia real belga es un honor para mí", ha manifestado el diseñador en la cadena de televisión RTL. "Vestir a Elizabeth no es nada complicado, porque tiene las cosas muy claras. Sabe exactamente lo que quiere. Se dio una vuelta por la boutique, hablamos, le propuse algunas cosas y ella me dijo que le encantaría que la prenda fuera blanca".

Vermeulen tiene muy claro que la princesa tiene un estilo propio que mejorará con el tiempo: "Creo que puede acabar siendo un buen icono de la moda belga. Pienso que hay que dejarla llevar libremente lo que a ella le apetezca, que se deje llevar por su juventud, que florezca".

El diseñador, en su taller de Bruselas. (EFE)
El diseñador, en su taller de Bruselas. (EFE)

Como el diseñador tiene un contacto muy directo y casi podríamos decir que estrecho con sus clientas, que depositan en él su confianza, también se atreve a hablar del carácter de la princesa: "Es una persona extremadamente dulce y es impresionante ver, además, que está al corriente de tantos temas. Felicito al rey y a la reina por haberla preparado tan bien".

Natan tiene una enorme dimensión pública y hace equilibrios entre la discreción y lo que puede contar para generar publicidad. Eso sí, nunca sus clientas se han sentido traicionado por él y mucho menos la familia real belga. De hecho, en 2017, fue nombrado barón y este reconocimiento se lo impuso el propio rey Felipe de Bélgica.

Muy discreto con su vida personal, vive en un espectacular apartamento estilo art decó, que ha mostrado en algunas revistas de 'lifestyle' y asegura que no ha tenido suerte en el amor, en el sentido de encontrar una pareja duradera. El único borrón en su impoluto currículum es una infracción de tráfico el 9 de abril del año pasado, cuando le descubrieron conduciendo su Range Rover a 155 kilómetros por hora, cuando la velocidad máxima permitida era 90. Por este motivo, fue condenado a pagar 800 euros de multa y a estar dos semanas sin carnet.

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