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FAMILIA REAL ESPAÑOLA

Letizia y Felipe con un perro callejero: la foto más buscada en La Habana (y la razón)

Durante el paseo de los Reyes por La Habana Vieja, los fotógrafos persiguieron una imagen singular: la de algún perro callejero cruzándose en su camino

Foto: La reina Letizia. (Getty)
La reina Letizia. (Getty)

Durante la tarde de este martes, a cada paso de don Felipe y doña Letizia por las adoquinadas calles de La Habana Vieja, los fotógrafos persiguieron una imagen singular: la de algún perro callejero cruzándose en su camino. Finalmente, el equipo de la agencia Efe tuvo la fortuna de conseguir la instantánea que acompaña estas líneas.

El hecho merece un antecedente. Molestos por el viaje de su majestad –y más aún porque no se les reservara una cita en la agenda organizada para la ocasión–, desde hace más de una semana los líderes de la oposición dentro de la isla centraron sus críticas en los preparativos del Gobierno para recibir a la pareja real. Entre todos, el más cuestionado fue la recogida de los perros callejeros, una práctica tradicional en los días que anteceden a grandes celebraciones oficiales.

Los Reyes con un perro callejero. (EFE)
Los Reyes con un perro callejero. (EFE)

Los cuestionamientos llegaron al punto de convocar, el domingo pasado, una protesta ante la perrera a la que son llevados los animales que deambulan sin dueños por La Habana. El reclamo de los asistentes era que les entregaran los canes retenidos en esa institución para insertarlos en programas de adopción gestionados mediante iniciativa privada. Las autoridades del Ministerio de Salud Pública aceptaron la demanda y una docena de perros fueron cedidos a los manifestantes, quienes además se marcharon con la promesa de un futuro encuentro “para ver qué puede hacerse por esos animalitos”, según posteó en las redes sociales una de las asistentes a la inusual marcha.

Desde entonces la historia se ha convertido en tendencia para los millones de suscriptores con que cuenta Facebook en Cuba. O al menos para algunos de los más activos. La pretendida lucha por los derechos animales en realidad solapa una línea de críticas al ‘régimen’, que por años ha intentado –sin éxito– extenderse hacia temas de mayor connotación social.

Mucha gente habla de los perros callejeros porque no se atreve a hablar de otras cosas”, opina Ariel, un joven ingeniero mecánico que años atrás colgó su título para trabajar en una barbería arrendada, en el populoso barrio de Centro Habana. El negocio, que comparte con dos amigos, hubiera sido impensable en agosto de 1994, cuando el Estado controlaba hasta los sillones de limpiabotas, y en esas mismas calles –a cinco minutos de caminata de La Habana Vieja– cientos de manifestantes pedían emigrar a los Estados Unidos.

Los Reyes por La Habana. (EFE)
Los Reyes por La Habana. (EFE)

Hoy nadie cree posible un suceso así. En mayo, alrededor de cien personas salieron al conocido paseo del Prado a reclamar mayores derechos para la comunidad LGTBI, pero prácticamente ningún transeúnte se les unió. “Son otros tiempos, otras prioridades. Casi todo el mundo se centra en sus propios problemas”, agrega Ariel antes de volver a conversar con su esposa a través de WhatsApp. Ella, desde Panamá, le pedirá noticias sobre los Reyes; en especial, sobre la Reina.

Letizia, más conocida que la primera dama

Ariel no tuvo tiempo de esperar junto a los cientos de curiosos que se congregaban en distintos puntos de la ciudad antigua, siguiendo la hoja de ruta que el rumor popular había trazado para don Felipe y doña Letizia. El acceso creciente a internet ha hecho de los Reyes figuras conocidas en Cuba. A tal punto que durante las visitas de Letizia a una escuela de oficios y un antiguo convento, en la tarde de este martes, eran muchos los que conseguían identificarla; incluso más que quienes lograban recordar el nombre de la mujer de Díaz-Canel, que la acompañaba.

En una tarde plena de noviembre –sin sol ni calores excesivos– hasta los perros callejeros que lograron sobrevivir a la razia aguardaron por la pareja real en las calles de la ciudad vieja, la misma que alguna vez fuera orgullo del Imperio. Significativamente, en el código de valores de las religiones afrocubanas tal compañía se considera el mejor de los augurios.

La Reina con la primera dama. (Getty)
La Reina con la primera dama. (Getty)

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