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PRINCIPADO DE MÓNACO

Charlène de Mónaco revela 8 años después un momento desconocido de su boda

Según la exnadadora, fueron tantos los nervios que pasó previos a la boda que se equivocó en uno de los momentos clave de la ceremonia

Foto: El príncipe Alberto y Charlène Wittstock. (EFE)
El príncipe Alberto y Charlène Wittstock. (EFE)

La boda de Alberto y Charlène de Mónaco es un evento royal que será recordado durante décadas. Y es que en pocos enlaces hemos visto a una novia tan triste como la exnadadora sudafricana. Han corrido ríos de tinta sobre todo lo que sucedió en esa boda: las lágrimas de la novia, el beso de los novios con el príncipe abriendo los ojos y muchas anécdotas más. Este año se cumplieron 8 años de estas nupcias, y hemos conocido uno de los momentos que se vivieron durante la ceremonia y del que no sabíamos nada.

Fue el pasado 2 de julio cuando se cumplieron los 8 años de la boda religiosa de Alberto y Charlène, pero no ha sido hasta ahora cuando hemos conocido de boca de la princesa otra de las grandes anécdotas de la jornada, que tiene que ver con el intercambio de los anillos. Según la exnadadora, fueron tantos los nervios que pasó previos a la boda, sobre todo por la presión y los rumores que le hicieron mucho daño acerca de que había intentado huir, que se equivocó en uno de los momentos clave de la ceremonia.

El momento del que habla Charlène. (Getty)
El momento del que habla Charlène. (Getty)

"Estaba tan absolutamente agotada que cuando nos pusimos los anillos, yo, que estaba tan nerviosa, vi que se lo estaba poniendo en la mano equivocada. Creo que Alberto me dijo algo como: 'Cariño, es esta mano". Y yo me quedé: "Oh Dios, me gustaría que hubieras dicho eso antes, ¡oh no! ¡Iba a por la mano equivocada! Desearía haberlo hecho mejor después de todo lo que he aprendido. Fue estresante, mucha presión", cuenta la princesa.

Como decíamos, para Charlène fue un auténtico martirio tener que lidiar con aquellas teorías que aseguraban que intentó huir pocos días antes de la boda. "Y luego comenzaron los rumores. Dijeron que estaba huyendo. ¿A dónde corría? ¿Al lado oscuro de la luna? Creo que es imposible, sin embargo, que alguien en el exterior entienda cuán horrible, cuánta presión había para los dos. Enorme. No lo creerías", explica.

Por lo que se deduce de sus palabras, parece que Charlène no tuvo la boda con la que hubiera soñado. "Yo estaba como: 'Está bien, quiero quitarme toda la ropa e ir a nadar", comenta. Todos los asistentes tienen mejor recuerdo del enlace civil que del religioso: "Probablemente la boda civil fue más emotiva porque era más íntima, éramos menos y estábamos todos juntos. Pero salió bien", declaró en su momento su cuñada, la princesa Carolina.

Parece que queda claro que Charlène no estaba pasando por uno de sus mejores momentos el día de su boda, de ahí su rostro triste. Los nervios y la presión no la dejaron disfrutar de esa gran jornada en la que fue bautizada como la princesa triste.

Boda civil de Alberto y Charlène. (EFE)
Boda civil de Alberto y Charlène. (EFE)

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