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FAMILIA REAL BRITÁNICA

Meghan y Harry, dos años después. ¿Qué ha cambiado desde que anunciaron su boda?

Fue un 27 de noviembre cuando Buckingham anunció el compromiso del príncipe Harry con la exactriz americana, en la que muchos veían un soplo de aire fresco para la monarquía británica

Foto: Meghan y Harry, durante el anuncio de su compromiso a medios. (Reuters)
Meghan y Harry, durante el anuncio de su compromiso a medios. (Reuters)

Meghan Markle llegó a la familia Windsor marcando un antes y un después en la historia de las 'consortes' reales. Su compromiso con el príncipe Harry se anunciaba un 27 de noviembre de 2017, un año y medio después de que comenzara el noviazgo, más que secreto al principio, forjado a base de citas y viajes. Ella era actriz de profesión, norteamericana, de madre afroamericana y divorciada. Unas características que en otro tiempo hubieran escandalizado. Pero en ese momento se la veía como un 'soplo de aire fresco' que venía a renovar la monarquía británica y sus tradiciones.

Dos años después de aquello, la opinión que se tiene en Reino Unido de Meghan no puede ser más diferente a la imagen que los británicos se hicieron de ella en su presentación: una mujer feminista y segura de sí misma, pero que renunciaba a su vida por amor al príncipe Harry, el ojito derecho -por aquel entonces- de los Windsor. Todo empezó a torcerse tras la boda y su luna de miel, cuando llegaron las primeras críticas, que no han cesado hasta hoy. Su decisión, saber exactamente lo que quiere y seguir su propio camino fueron muy alabados en su momento. Hoy son sus características más criticadas.

Meghan y Harry, durante el anuncio a medios de su compromiso. (EFE)
Meghan y Harry, durante el anuncio a medios de su compromiso. (EFE)


Desde su dieta vegana hasta la manicura: todo ha sido objeto de análisis durante este tiempo. Pero ha habido especialmente dos asuntos que la colocaron en el ojo del huracán. Por un lado, la baby shower que celebró junto a sus amigos en Nueva York. Una fiesta muy criticada por la prensa y la opinión pública por su coste y la ostentación que supuso, algo que no está muy bien visto en general, pero más especialmente si viene de un miembro de la familia real. Por otro, la reforma de Frogmore Cottage, valorada en más de 2 millones de libras procedentes de dinero público. Datos que la propia duquesa de Sussex intenta rebatir en la demanda que interpuso al 'Daily Mail', precisamente otro de los aspectos que han dañado su imagen en este tiempo.

Meghan Markle ha dejado de ser la 'princesa perfecta' y su popularidad se ha visto reducida enormemente desde aquel 27 de noviembre de hace dos años. Especialmente por parte de la prensa, ha recibido incluso insultos en algunas de las cabeceras más importantes del país, siendo 'hipócrita' el más usado, dada su afición a tomar vuelos privados mientras intenta demostrar su preocupación por el medio ambiente. Tampoco el nacimiento de Archie estuvo libre de críticas. A diferencia de los duques de Cambridge con sus tres hijos, Meghan y Harry prefirieron llevarlo con absoluta privacidad y no se supo apenas nada del feliz acontecimiento hasta dos días después, cuando tuvo lugar la presentación oficial del pequeño.

Los duques de Sussex con su hijo. (EFE)
Los duques de Sussex con su hijo. (EFE)

La duquesa de Sussex ha roto tradiciones, sí, pero quizá no las que algunos esperaban. Las últimas, hablar ante las cámaras de su situación personal y cómo se siente por los ataques de la prensa o no pasar en Sandrigham las navidades junto a la reina Isabel II, además de tomarse un descanso de sus funciones institucionales de varias semanas para pasar tiempo en Estados Unidos junto a su madre.

Lógicamente, las críticas no han estado solo dirigidas a Meghan Markle, aunque sí ha recibido la gran mayoría. Para muchos, ella es la que ha tomado todas las decisiones, acatadas sin rechistar por Harry. Como decíamos, no solo su índice de popularidad ha bajado, sino que su nombre suena como uno de los que deberían dejar de recibir asignación pública. Para los británicos, no es compatible el ganar un sueldo que sale del bolsillo del contribuyente con llevar algunos aspectos de su vida con absoluta privacidad, algo de lo que responsabilizan a la exactriz.

Meghan y Harry, en uno de sus últimos compromisos institucionales. (Reuters)
Meghan y Harry, en uno de sus últimos compromisos institucionales. (Reuters)

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