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TESOROS FAMILIARES

Letizia, sin 'estrenar' joyas de pasar en 2019 (aunque sí familiares)

La Reina lució en Japón una versión corta del collar de chatones que la reina Victoria incluyó en el lote de joyas de pasar

Foto: La reina Letizia, en la coronación de Naruhito de Japón. (EFE)
La reina Letizia, en la coronación de Naruhito de Japón. (EFE)

Cuando empezó el 2019, creíamos que durante los más de cien actos programados en la agenda de doña Letizia, veríamos alguna de las joyas de pasar que aún no ha estrenado, tal y como hizo en 2017 y 2018, cuando lució hasta cinco de las ocho joyas que quedaron reflejadas en el testamento de la reina Victoria Eugenia: “Dado en Lausanne, a 29 de junio de 1963. Yo, doña Victoria Eugenia de Battenberg y Windsor, Reina que fui de España por mi matrimonio con el Rey Alfonso XIII, de cuyo enlace subsistieron al presente cuatro hijos, llamados Don Jaime, Don Juan, Doña Beatriz y Doña Cristina, por el presente testamento ológrafo ordeno mi última voluntad según las siguientes cláusulas…”.

En el testamento se incluían dos codicilos y en uno de ellos aparecen descritas las que son conocidas las joyas de pasar, cuyo destino quedaba claro en las palabras de la Reina: "Desearía, si es posible, se adjudicasen a mi hijo Don Juan, rogando a este que las transmita a mi nieto Don Juan Carlos. El resto de mis alhajas, que se repartan entre mis dos hijas”. Las joyas de pasar son ocho y Victoria Eugenia las describe de la siguiente manera:

- "Una diadema de brillantes con tres flores de lis".

- "El collar con treinta y siete perlas grandes".

- "Un par de pendientes con un brillante grueso y brillantes alrededor".

- "Dos pulseras iguales de brillantes".

- "Un broche con perla grande gris pálido rodeada de brillantes y del cual cuelga una perla en forma de pera".

- "El collar de chatones más grande".

- "Un broche de brillantes del cual cuelga una perla en forma de pera llamada La Peregrina”.

- "Cuatro hilos de perlas grandes".

Desde que se convirtiera en reina, Letizia ha tenido acceso a todas ellas, aunque lo cierto es que le ha costado, y mucho, comenzar a lucirlas. No fue hasta febrero de 2017 cuando se decidió a llevar, no una, sino tres de estas exclusivas piezas para la cena de gala con el entonces presidente argentino, Mauricio Macri, y su esposa, Juliana Awada, en el Palacio Real. Fueron la tiara de la flor de lis, los pendientes de diamantes y las pulseras gemelas. En octubre del mismo año, sacaba del joyero el collar de 37 perlas para un almuerzo con el presidente de Alemania, también en el Palacio Real. Y dos meses después, 'estrenaba' el broche de perlas grises para la Pascua Militar. Cierto es que le costó comenzar a lucirlas, pero parece haberle cogido el gusto, al menos a algunas de ellas, ya que Letizia ha lucido tanto las pulseras gemelas como los pendientes en multitud de ocasiones, sin que fueran necesariamente de gala, para entregas de premios o citas culturales.

Así que las cuentas están claras. De las ocho piezas, doña Letizia ha lucido ya cinco, así que le quedan tres: el collar de chatones grande, el broche del que cuelga una perla llamada la Peregrina y los cuatro hilos de perlas grandes. Y teníamos todas nuestras esperanzas puestas en que el gran estreno de este 2019 tuviera lugar en Japón, para la coronación del emperador Naruhito, ya que se avecinaba gran despliegue de joyas y tiaras de las damas reales europeas. Nos hacíamos muchas ilusiones cuando veíamos la primera imagen de la Reina, con un vestido de flores de Matilde Cano y el que parecía el collar de chatones. Pero no, Letizia lucía la versión corta del collar, que no está considerada de pasar, como les explicamos más en profundidad bajo estas líneas. Así que nos hemos quedado con ganas de ver en este 2019 alguna de las piezas 'escondidas' del joyero. Habrá que esperar a 2020 para que nuestros deseos se cumplan.

Victoria Eugenia con los chatones.
Victoria Eugenia con los chatones.

La pieza más valiosa

En su forma original, era una gargantilla realizada por la joyería Ansorena, con 30 diamantes de 90 quilates que Alfonso XIII regaló a su prometida en 1906. En ese momento, fue valorado en 145.000 pesetas, siendo el regalo más caro que recibió la futura reina. Inspirado por la novela de Dumas 'Los tres mosqueteros', en cada fecha señalada -como cumpleaños, nacimientos...- Alfonso XIII entregaba a su esposa dos diamantes que esta sumaba a su gargantilla. Recibió tantos que el collar fue creciendo hasta que le llegaba a la cintura. Antes de morir, Victoria Eugenia dividió los chatones en dos collares y dejó escrito que "el collar de chatones más grande" se incluyera en el lote de pasar.

El collar "más pequeño" se lo dejó a su hijo Jaime. En 1977, la segunda esposa del infante subastó la pieza en Christie's Ginebra y fue comprado por el joyero madrileño Alejandro Vega. En 1982 el collar "pequeño" fue adquirido por alguien cercano a la familia real y doña Sofía lo luciría ese mismo año en la cena con motivo de la visita de Estado del entonces presidente de Francia, François Mitterand.

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