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ADIÓS A LA INFANTA

Luis Gómez-Acebo, el motor de una familia que se quedó huérfana muy pronto

Hombre de mil negocios, excelentemente relacionado y "arrolladoramente simpático", el marido de Pilar de Borbón era una persona muy carismática

Foto: La infanta Pilar y Luis Gómez-Acebo, con su hijo Beltrán. (Getty)
La infanta Pilar y Luis Gómez-Acebo, con su hijo Beltrán. (Getty)
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"Tuve que hacerme varias pelucas, de diversos tipos: una más seria para salir, una más festiva para alegrar mi espíritu y otra para estar en casa". Cuando el duque de Badajoz se refería a los años de tratamiento, dejaba traslucir su sentido del humor, como vemos en estas declaraciones que realizó al diario 'ABC'. Durante un chequeo completo al que se sometió en un hospital de Nueva York en 1984, le había sido diagnosticado un cáncer linfático que finalmente acabó con su vida en 1991 tras siete años de lucha. Tenía 56 años y cinco hijos de edades comprendidas entre los 23 años de Simoneta y los 17 de Fernando, el menor.

Cuando murió, los diarios estuvieron varios días publicando esquelas pagadas por los distintos organismos y empresas con las que colaboraba. En aquel momento era presidente del Consejo de Administración de Philips Ibérica S.A.E.; consejero de Petróleos del Mediterráneo (Petromad); consejero de Les Must de Cartier España; presidente de la Real Fundación de Música de Cámara; vocal del Consejo de Administración de Plus Ultra (compañía dedicada a los seguros). Y seguramente muchas cosas más.

Muchos años antes, en plena Navidad de 1966, don Juan de Borbón había informado desde Estoril que la mayor de sus hijos iba a contraer matrimonio con un joven español que no tenía sangre azul. Las crónicas de entonces hacían una breve semblanza del muchacho, que ya tenía entonces 33 años. "Don Luis Gómez-Acebo y Duque de Estrada nació en Madrid el 23 de diciembre de 1934. Es hijo de don Jaime Gómez-Acebo y de doña Isabel Duque de Estrada, marqueses de Deleitosa. Por línea paterna, es nieto del marqués de Cortina, varias veces ministro de la Corona, y por línea materna de los condes de la Vega de Sella, marqueses de Canillejas. Es licenciado en Derecho y ha estudiado Literatura Moderna en la Universidad de Lille (Francia). Permaneció durante dos años en Estados Unidos y actualmente, cumpliendo sus deberes profesionales, es secretario general de una importante empresa".

Luis Gómez-Acebo y la infanta Pilar presentan a su primera hija, Simoneta. (Cordon Press)
Luis Gómez-Acebo y la infanta Pilar presentan a su primera hija, Simoneta. (Cordon Press)

Muchas veces se asume que la infanta Pilar tuvo una vida libre de preocupaciones económicas por su vinculación con la Casa Real española. Lo cierto es que el dinero en aquella casa lo aportó su marido, un hombre muy inteligente, listo para los negocios y "arrolladoramente simpático" según las crónicas de la época y excelentemente relacionado. Luis era hijo de una de las figuras más destacadas del mundo financiero de la época, Jaime Gómez-Acebo. Don Jaime se dedicó a la banca privada y a la promoción de distintas empresas. Entre otros cargos, fue presidente del Banco Español de Crédito, vicepresidente de Firestone Hispania y consejero de El Águila, Inversiones Esso, Hidroeléctrica Española y Unión Española de Explosivos.

Los años neoyorquinos

Fue precisamente en Esso Petróleos donde Luis Gómez-Acebo comenzó su andadura profesional. La empresa petrolífera le destinó a Nueva York, y él aprovechó esos años para familiarizarse con las modernas técnicas empresariales que ya nunca olvidó. En aquel tiempo también hizo grandes amigos, como el inversor internacional Alexander Papamarkou, un personaje de leyenda que luego adquirió cierta notoriedad al hacerse públicos los llamados papeles de Panamá. Él fue quien le 'prestó' a Gómez-Acebo y a la infanta Pilar la sociedad offshore que luego les generó tantos quebraderos de cabeza.

Al morir, en 1998, el obituario de Alexander Papamarkou en 'The New York Times' le definió como "un filántropo y un inversor internacional entre cuyos clientes se encontraban la realeza, grandes empresarios e instituciones". Era tal la amistad de Gómez-Acebo y Papamarkou que en los 70 se asociaron para construir casas en Houston, un negocio que resultó ruinoso. El griego también se convirtió en el padrino de bautismo del tercer hijo de la infanta Pilar y Luis, Bruno.

Los condes de Barcelona, Pilar de Borbón y Luis Gómez-Acebo, el día del anuncio del compromiso. (EFE)
Los condes de Barcelona, Pilar de Borbón y Luis Gómez-Acebo, el día del anuncio del compromiso. (EFE)

Hombre de mil negocios, Luis centró su vida profesional en el mundo de la empresa, fundando y dirigiendo varias de ellas en España. Fue secretario general de la cementera Asland, también perteneció al consejo de administración de diversas sociedades extranjeras como Plus Ultra (compañía de seguros perteneciente al grupo Norwich), Korn Ferry, Philips Ibérica, Laboratorios Merck, Cartier International (donde hoy trabaja Simoneta) y un largo etcétera.

Aunque si algo tiene que agradecerle este país es su papel decisivo a la hora de traer a España la colección Thyssen. Una operación de altos vuelos en la que se implicó personalmente, dada su amistad con el barón Thyssen. Luis fue el padrino de bautismo de Borja Thyssen y todavía hoy, la infanta era consejera de la Fundación Colección Thyssen Bornemisza. Se ha echado de menos estos días, por cierto, la presencia de la baronesa (que está en Andorra) o de su hijo Borja en las exequias de la infanta Pilar.

El amor de su vida

Luis aprovechó los meses y años de convalecencia para escribir una novela histórica que publicó en 1987 sobre la historia del papado, 'A la sombra de un destino', que aborda la figura del papa Calixto III. En la biografía que existe sobre él en la Real Academia de la Historia, escrita por su hermana Isabel, se dice que era un hombre "siempre dispuesto a prestar su apoyo a labores altruistas", por lo que "formó parte del patronato de varias fundaciones. Fue presidente de la Fundación para la Investigación y Formación de Oncología, presidente de la Fundación Amigos del Museo del Prado, presidente de la Real Fundación de Música de Cámara y fue miembro activo de la colección Thyssen-Bornemisza".

La muerte temprana de este personaje tan carismático dejó muy huérfana a su familia. Ahora, por fin, la infanta podrá descansar al lado del que fue el gran amor de su vida.

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