Sybille de Selys Longchamps, la amante del rey Alberto y madre de su hija Delphine
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ESCÁNDALO EN BÉLGICA

Sybille de Selys Longchamps, la amante del rey Alberto y madre de su hija Delphine

La madre de Delphine Boël saborea estos días la victoria tras conocerse que la escultora belga es hija de Alberto, tal y como lo demuestran las pruebas de ADN

placeholder Foto: Delphine Boël y su madre, Sybille de Selys Longchamps. (Cordon Press)
Delphine Boël y su madre, Sybille de Selys Longchamps. (Cordon Press)

Han sido más de diez años de lucha judicial, pero Delphine Boël ha ganado la batalla, y nada menos que al rey Alberto de Bélgica. Era este pasado lunes cuando el padre del actual monarca reconocía que sí, que la artista belga es su hija biológica. Aunque aprovechaba para poner en duda el sistema judicial, los resultados científicos de las pruebas de ADN no mienten, por lo que el rey emérito, que además abdicaba en 2013 presionado por este escándalo, ha tenido que admitirlo. Pero la victoria no solo es de Delphine, sino también de su madre, la baronesa Sybille de Selys Longchamps, quien siempre ha querido ser una protagonista secundaria de esta historia.

Nacida en 1941 en el seno de una familia aristócrata belga, pasaba largas temporadas fuera del país por el trabajo de su padre, el embajador Michel François de Selys Longchamps. Fue en Atenas donde, en 1966, se conocieron Sybille y Alberto, que en ese momento no era rey. Es más, se veía muy lejos del trono. Lo ocupaba su hermano mayor, el rey Balduino, casado con la aristócrata española Fabiola de Mora y Aragón. La prematura muerte del monarca y la ausencia de descendencia de la pareja hizo que Alberto asumiera el trono en 1993, haciendo que el escándalo de su paternidad y relación extramatrimonial fuera aún más grave.

placeholder Sybille de Selys Longchamps, acompañando a su hija a los juzgados. (Reuters)
Sybille de Selys Longchamps, acompañando a su hija a los juzgados. (Reuters)

Cuando se conocieron, ambos estaban casados. Alberto, con la entonces princesa Paola, otra de las grandes damnificadas de la historia; Sybille, con el noble Jacques Boël, el sobrino de René Boël, un importante empresario belga, que cuenta entre sus méritos con haber sido el fundador del Museo de Arte Moderno de Bruselas o presidente, durante tres décadas, de la Liga Europea para la Cooperación Económica.

El matrimonio de Sybille y Jacques, del que Delphine lleva el apellido, duró hasta 1978. Ese año se divorciaron y cuatro años más tarde, la aristócrata belga se casó con un empresario viudo, Michael Anthony Rathborne Cayzer, hijo del magnate Herbert Cayzer, primer barón Rotherwick. Con él vivió en Reino Unido hasta su fallecimiento, en 1990. Fue entonces cuando Sybille decidió volver a Bélgica. En este momento, su hija Delphine ya sabía la verdad: era hija del rey Alberto. Una noticia que no le impactó en absoluto: había sido testigo de la relación de sus padres y del afecto con el que Alberto la había tratado a ella.

Sybille vivió obsesionada con mantener el secreto, anteponiendo los intereses de Bélgica a los suyos propios, hasta que todo estalló por los aires hace ya veinte años. Según ha contado la propia Delphine, se puso en contacto con el rey Alberto porque su madre estaba siendo sometida a una grave operación de corazón. Lejos de encontrarse con el cariño que recordaba de otros tiempos, se dio de lleno con un brusco rechazo que no entendió y que a Sybille le dolió profundamente. Un dolor que tuvo su consecuencia en 2008, cuando la belga emprendió las acciones legales para demostrar la verdad, apoyada al 100% por su madre, quien también saborea hoy su particular victoria.

placeholder El rey Alberto y su hija ilegítima, Delphine Boël. (EFE)
El rey Alberto y su hija ilegítima, Delphine Boël. (EFE)
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