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ANDREWGATE

El príncipe Andrés se enroca: la advertencia del FBI y la preocupación de la reina Isabel

El fiscal estadounidense que lidera la investigación del caso Epstein ha anunciado que el duque de York "ha cerrado completamente la puerta a cooperar", por lo que podría haber consecuencias

Foto: El príncipe Andrés, en su última aparición pública. (EFE)
El príncipe Andrés, en su última aparición pública. (EFE)

Tras el Megxit, el Andrewgate. O cómo hacer que la reina Isabel II no tenga un día tranquilo. Y ahora la preocupación viene por parte de su ojito derecho, el príncipe Andrés, al que ha mostrado su más férreo apoyo desde que se le empezara a vincular con el caso Epstein. Incluso en sus decisiones más cuestionables, como dejarse ver con el empresario al poco tiempo de que saliera de la cárcel. O conceder una entrevista a la BBC con la intención de limpiar su imagen y que tuvo como resultado todo lo contrario. Y, quizá, la última decisión que ha tomado el duque de York es la más cuestionable de todas.

Y es que al parecer se ha cerrado en banda a cooperar con la investigación que está haciendo el FBI sobre la supuesta trama de tráfico sexual de menores, encabezada por el que fuera su amigo. Eso es al menos lo que ha afirmado Geoffrey Berman, el fiscal estadounidense que lidera las pesquisas, en rueda de prensa este mismo lunes: "El príncipe Andrés ahora ha cerrado por completo la puerta a la cooperación voluntaria y nuestra oficina está considerando sus opciones", confirmando así lo que apuntaba en enero, cuando comentaba que hasta el momento su cooperación había sido "cero".

El fiscal estadounidense Geoffrey Berman, en una rueda de prensa ante la casa de Epstein. (Reuters)
El fiscal estadounidense Geoffrey Berman, en una rueda de prensa ante la casa de Epstein. (Reuters)


Desde luego, esta maniobra por la que está optando el príncipe Andrés no le deja en muy buen lugar, ya que cuando presentó su dimisión de su trabajo y funciones dentro de la Casa Real, manifestó todo lo contrario: "Por supuesto, estoy dispuesto a ayudar a cualquier agencia de aplicación de la ley apropiada con sus investigaciones, si es necesario". Así que no sabemos quién lo está asesorando o qué ha hecho cambiar de opinión al duque de York, pero el horizonte que se le presenta no es en absoluto halagüeño.

Y es que en las 'opciones' que dice considerar el fiscal entran algunas que no serían muy favorables para la imagen de ningún miembro de la Casa Real británica -ni de ninguna otra-. Cuando alguien es reacio a ayudar con una investigación, los fiscales tienen la capacidad de emitir una citación para que testifique. Si se ignora la citación, es el juez el que puede emitir una orden para obligarle a comparecer ante la justicia. Y ya, como último recurso, teniendo en cuenta que el príncipe Andrés no vive en Estados Unidos, el Gobierno norteamericano podría pedir a Reino Unido que extradite al duque de York como testigo material, aunque este es un procedimiento bastante inusual y que parece muy difícil de llevarse a cabo, teniendo en cuenta que estamos hablando nada menos que del hijo de Isabel II, la reina más longeva y poderosa de la actualidad.

El príncipe Andrés, junto a la reina Isabel en su última aparición pública. (Reuters)
El príncipe Andrés, junto a la reina Isabel en su última aparición pública. (Reuters)

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