La relación de amor-odio de Trump con los Windsor: más allá de Harry y Meghan
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La relación de amor-odio de Trump con los Windsor: más allá de Harry y Meghan

El tuit de Donald Trump sobre los gastos de seguridad de la pareja es el último de los muchos comentarios que el presidente ha dedicado a la familia real británica, algunos con gran desacierto

Foto: Donald Trump y la reina Isabel, el pasado julio. (Reuters)
Donald Trump y la reina Isabel, el pasado julio. (Reuters)

Antes de que pudiera surgir la duda, Donald Trump dejaba claro este mismo domingo que Estados Unidos no pagaría la seguridad de Meghan Markle y el príncipe Harry mientras estuvieran en Los Ángeles. Lo hacía vía Twitter, después de que varias cabeceras británicas dejaran la cuestión en el aire. Y, aunque en esta ocasión lo ha hecho sin hablar mal de ellos, lo cierto es que no es la primera vez que el presidente norteamericano tiene un desencuentro con diferentes miembros de la familia real británica. Por eso, llamaba especialmente la atención que en el mismo tuit afirmara ser "gran amigo y admirador" de la reina Isabel.

Cierto es que, el pasado junio, durante su viaje oficial a Reino Unido, Trump comentó la buena impresión que le había causado tanto la monarca, a la que calificó como "una gran dama", como el príncipe Carlos, dejando claro lo satisfecho que había quedado en su visita al país. Incluso habló más que bien del príncipe Harry: "Es un tipo estupendo. Pasó mucho tiempo hablando con Ivanka y con mi familia. No podría haber sido más amable. No podría haber sido mejor... Creo que es genial", sellando así la paz entre las dos familias, después de un largo historial de declaraciones más que desafortunadas por parte del presidente.

El príncipe Harry e Ivanka Trump, el pasado junio en Buckingham. (Reuters)
El príncipe Harry e Ivanka Trump, el pasado junio en Buckingham. (Reuters)


Solo unas horas antes de poner el pie en Reino Unido, se refería a la propia Meghan Markle como "desagradable", tras conocer unas declaraciones que ella misma había realizado unos años antes sobre él. Fue en 2016, antes de que se sospechara su relación con el príncipe Harry. Durante una entrevista en 'A Nightly Show', se le preguntó por su opinión sobre su política: "... con lo misógino que es Trump y tan expresivo al respecto, es una gran parte de eso. Sí, por supuesto, Trump es divisivo. Piense solo en mujeres votantes". Unas palabras tras las que bromeó, diciendo que quizá tendría que quedarse en Canadá, donde entonces se encontraba grabando la famosa serie 'Suits'.

Concretamente, la palabra que utilizó Trump para referirse a la exactriz fue 'nasty', que se puede traducir de forma mucho más extrema, ya que entre sus significados vemos 'horrible', 'asqueroso' y 'repugnante'. Lo cierto es que Meghan no tuvo que verle la cara durante su visita a Reino Unido, gracias a la oportuna baja por maternidad de la que estaba disfrutando tras el nacimiento de Archie. Eso sí, Trump no dudó en intentar limar asperezas unos días después, comentando el buen trabajo que estaba haciendo la duquesa de Sussex y deseándole que disfrutara de su vida.

Meghan Markle, en una de sus últimas apariciones. (EFE)
Meghan Markle, en una de sus últimas apariciones. (EFE)


Pero Meghan no ha sido la única. En 2012, su cuñada, Kate Middleton, fue sorprendida en topless cuando se encontraba de vacaciones con el príncipe Guillermo en la Provenza, una exclusiva que tuvo su correspondiente demanda judicial por parte de la pareja. Y Trump, que por aquel entonces solo era un deslenguado y controvertido empresario multimillonario, no tardó en opinar sobre la polémica a través de sus redes sociales: "Kate Middleton es genial, pero no debería tomar el sol desnuda. Ella solo tiene que culparse a sí misma. ¿Quién no tomaría la foto de Kate si supone ganar mucho dinero y si ella posa desnuda? ¡Vamos, Kate!".

Y hay que remontarse aún unos años más, porque también la mismísima Diana de Gales fue víctima de sus comentarios. Aunque han pasado más de veinte años, pocos olvidan la desagradable broma que hizo sobre Lady Di en un programa de radio, solo unos meses después de su muerte, afirmando que podría haber tenido relaciones sexuales con ella, pero que antes la hubiera obligado a someterse a algunas pruebas médicas.

La princesa Diana, junto a Jacques Chirac en 1995. (Reuters)
La princesa Diana, junto a Jacques Chirac en 1995. (Reuters)

Con todo esto, no es de extrañar que la visita de Estado de los Trump fuera mirada con recelo, ya que además hay que sumar los fallos de protocolo que cometió en su anterior viaje a Reino Unido, algunos considerados una falta de respeto a Isabel II. Para empezar, llegó tarde a su cita con la monarca, que tuvo que esperar al matrimonio nada menos que diez minutos. Un gesto muy grave, teniendo en cuenta además la escrupulosa puntualidad de la Reina. Y al llegar, ni él ni la primera dama hicieron la protocolaria reverencia, limitándose a estrecharle la mano. Y para remate, en el momento de pasar frente a la Guardia Real, el americano lo hizo unos pasos por delante de Isabel II, sin tener en cuenta que debe ser al revés.

Parecía que todas estas afrentas habían quedado en el olvido y que estábamos ante el comienzo de una amistad o de al menos unas buenas relaciones diplomáticas, hasta que la irreverencia del presidente y su último comentario sobre Harry y Meghan pueden haber encendido de nuevo la mecha.

El presidente Trump y la reina Isabel,  durante la visita de Estado. (Reuters)
El presidente Trump y la reina Isabel, durante la visita de Estado. (Reuters)

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