Don Juan, Victoria Federica y otros royals fans de los tatuajes
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DE SANGRE Y TINTA

Don Juan, Victoria Federica y otros royals fans de los tatuajes

Los tatuajes ya no son solo cosa de plebeyos y cada vez es más habitual que los miembros de las casas reales marquen su piel de forma permanente

Foto: Victoria Federica, en una imagen de archivo. (Getty)
Victoria Federica, en una imagen de archivo. (Getty)

La combinación de realeza y tatuajes es cada vez más común. Ya no nos debe sorprender que príncipes y princesas marquen su piel con tinta, con tatuajes de lo más diversos. Pero si hay un royal pionero en este tema, este es don Juan de Borbón, abuelo del actual rey Felipe, quien se marcó sus dos antebrazos en 1932, con solo 19 años, uno como marinero y otro ya como oficial, durante sus años de formación en la Royal Navy. Dos dragones que lució cada verano hasta su muerte, de la que este pasado miércoles se cumplían 27 años.

Don Juan de Borbón, luciendo tatuajes. (Cordon Press)
Don Juan de Borbón, luciendo tatuajes. (Cordon Press)


Pero no es el único miembro de la familia Borbón que se ha marcado la piel o, al menos, que se sepa, ya que es perfectamente factible tener un tatuaje escondido en diversas partes del cuerpo. Una de sus bisnietas, Victoria Federica, también tiene dos recuerdos en la piel de por vida, y en un sitio muy similar al de don Juan, uno en cada muñeca. Se trata de dos dibujos muy discretos que no se ven con facilidad. El de la muñeca derecha, un símbolo minimalista, con dos flechas apuntando en la misma dirección: el de la izquierda, un pequeño dibujo de forma circular que rara vez asoma, dada la cantidad de pulseras que suele llevar la hija de la infanta Elena.

Victoria de Marichalar, en Las Ventas con el pequeño tatuaje en la muñeca izquierda. (Cordon Press)
Victoria de Marichalar, en Las Ventas con el pequeño tatuaje en la muñeca izquierda. (Cordon Press)

En Europa también hay algunos royals con tatuajes bien visibles, como es el caso de la princesa Sofía de Suecia, que se unió a la Casa Real con varios dibujos repartidos por su anatomía. Aunque hizo desaparecer a base de láser y mucho dolor el más visible, una flor serpenteante que tenía en el brazo -y que fue una condición impuesta por los reyes Carlos Gustavo y Silvia-, la esposa del príncipe Carlos Felipe no duda en lucir un símbolo tribal con forma de sol que tiene tatuado en la nuca y que ni siquiera ocultó el día de su boda. Sofía también tiene dibujada una mariposa en el costado que, por el lugar donde está situado, rara vez queda a la vista.

La princesa Sofía, luciendo tatuaje en la última ceremonia de los Nobel. (Getty)
La princesa Sofía, luciendo tatuaje en la última ceremonia de los Nobel. (Getty)

Los tatuajes también son cosa de futuros reyes. El príncipe Federico de Dinamarca lleva nada menos que dos, un símbolo nórdico en un hombro y un tiburón en el gemelo derecho, del que presume cada verano o en las numerosas competiciones deportivas en las que participa. Y ambos tienen un gran significado para él: "No es una moda, son dos tatuajes que simbolizan y representan los momentos de mi vida más significativos: mi estancia en el cuerpo de buceadores y mi viaje a través del norte de Groenlandia, con 14 perros y un trineo", explicó en su momento.

El tatuaje de Federico de Dinamarca. (Getty)
El tatuaje de Federico de Dinamarca. (Getty)

En la familia Windsor, nos tenemos que ir muy abajo en la línea de sucesión para encontrar tatuajes de verdad, aunque tanto Kate Middleton como Meghan Markle se los hicieron de henna en alguna ocasión. Es Amelia Windsor, nieta del duque de Kent, primo de la reina Isabel, la primera que se ha atrevido a marcarse la piel para siempre.

Pero también tenemos el caso antagónico. Y es que si hay una familia real amante de los tatuajes, es la de los Grimaldi, en la que encontramos hasta cinco miembros que tienen tatuajes bien visibles. Desde Andrea Casiraghi, el hijo mayor de Carolina de Mónaco, con un dibujo enorme en su costado, hasta la princesa Estefanía, siempre tendente a romper las reglas y los cánones de protocolo establecido, con hasta tres tatuajes, repartidos en su muñeca, espalda y empeine.

Y de Estefanía a sus hijos, ya que los tres presumen de tatuajes. Es Louis el que más visibles los tiene, con enormes letras orientales en su hombro izquierdo y el costado derecho. Sus hermanas, Pauline Ducruet y Camille Gottlieb, también han heredado el gusto de su rompedora madre por marcarse la piel, aunque ambas lo han hecho de una forma mucho más discreta.

El tatuaje de la espalda de Estefanía de Mónaco. (Getty)
El tatuaje de la espalda de Estefanía de Mónaco. (Getty)
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