Logo El Confidencial
FAMILIA REAL ESPAÑOLA

La familia real, sus mascotas y el criadero de perros de don Juan Carlos

Un perro fue un regalo que el emérito realizó a muchos de sus conocidos. Estas mascotas han formado y siguen formando parte de la familia real

Foto: Diana de Gales, con su hijo Harry junto a la reina Sofía y el perro de esta en Mallorca. (Cordon Press)
Diana de Gales, con su hijo Harry junto a la reina Sofía y el perro de esta en Mallorca. (Cordon Press)

Los perros se han convertido en un valor en alza mientras dura la cuarentena. Sacarlos a pasear es la única manera de romper el aislamiento decretado por el Gobierno.

Una de las últimas imágenes de la familia real relacionadas con este tema ha sido la de la infanta Elena cerca de su domicilio paseando con el fox terrier de su hija, Victoria Federica. La duquesa de Lugo se lo regaló las navidades pasadas, una manera de responsabilizar a su hija. Durante el confinamiento ha sido la madre la encargada de airear a la mascota, seguramente para que una imagen de la joven en la calle no cree polémicas.

[LEA MÁS. De 'El conde Lucanor' al libro de Greta: las lecturas favoritas de Leonor y Sofía]

Por su parte, la prima de la infanta Elena, María Zurita, tiene a Zeta, un perro influencer que posee Instagram propio y que siempre ha viajado con ella. Ha sido su mejor acompañante hasta que nació Carlitos. Es un perro muy cariñoso y paciente que se ha adaptó perfectamente al niño.

Doña Sofía tuvo también uno igual cuando tenía siete años y la reina Victoria Eugenia otro como recuerdo de Jacobo, el perro del duque de Alba.

La reina Sofía, durante la inauguración de la exposición '25 años caminando juntos'.  (EFE)
La reina Sofía, durante la inauguración de la exposición '25 años caminando juntos'. (EFE)

La infanta Cristina también se apuntó a esta raza y tuvo a Bruja, que recorrió con ella sus desplazamientos laborales en París, Nueva York y Barcelona.

En la época de exilio en Washington y con los hijos ya mayores, su mascota ha sido y es un golden retriever que viajó con la familia a Ginebra. Se convirtió en el acompañante de Urdangarin, que una vez que ya no tuvo su especialísimo trabajo en Telefónica se dedicó a las labores domésticas. Hay varias imágenes del exduque haciendo la compra con Tyler.

Esta raza junto con el pastor alemán han sido los preferidos de don Juan Carlos. Durante veinticinco años tuvo en el palacio de la Zarzuela un criadero de golden. En los concursos, otros criadores se quejaban porque decían que siempre ganaban los perros de Zarzuela.

Unas camadas se vendían y otros los regalaba, como hizo con el que fuera embajador en Naciones Unidas, Inocencio Arias. El diplomático se llevó uno de los perros a Nueva York.

La madre de Jaime de Marichalar también recibió su mascota de manos del consuegro rey y varias de las amistades de Palma también tuvieron su cachorro.

José Luis de Vilallonga contaba en sus memorias que era un regalo envenenado. “Si no lo aceptas porque no quieres perro, es un feo y si te lo quedas, un engorro”. El escritor y biógrafo autorizado de don Juan Carlos fue el único que le dijo: “No, majestad. Me viene muy mal”. Y así quedó la cosa.

Contaba el aristócrata que tanto en Palma como en Madrid hay familias que no saben que su mascota desciende de esos primeros padres que se criaron en el palacio de la Zarzuela.

El rey Juan Carlos, con sus perros en una imagen de archivo. (Cordon Press)
El rey Juan Carlos, con sus perros en una imagen de archivo. (Cordon Press)

Durante años, los perros formaban parte de los alicientes en los posados veraniegos de Marivent. No había mucho que contar de esos encuentros de la prensa con el jefe del Estado. Se describía cómo iban vestidos los Reyes, el Príncipe y las Infantas, sus paseos en el Fortuna y en el caso de los hijos y el padre, sus logros en las regatas. Nada más. No había datos sobre qué parientes recalaban en el hogar Borbón Grecia, ni tampoco de las salidas privadas de don Juan Carlos con la llamada corte de Mallorca.

A menudo se veía al Rey con su amigo y armador del Bribón, Josep Cusí, en el Club de Mar acompañado de alguno de sus perros. Pero no se podían fotografiar esos momentos salvo que hubiera permiso explícito.

En Marivent sí. Y era entonces cuando aparecían los perros como elementos colaterales. El príncipe Felipe con su schnauzer, que incluso llegó a visitar al heredero cuando este se encontraba en Estados Unidos estudiando; a don Juan Carlos le seguía a todas partes su golden y Arky, el pastor alemán.

Felipe y Letizia acarician un perro en una imagen de archivo. (Cordon Press)
Felipe y Letizia acarician un perro en una imagen de archivo. (Cordon Press)

Hay unas fotos de la princesa Diana de Gales en la terraza de Marivent sujetando a su hijo Harry de dos años sobre una de las mascotas mientras la reina Sofía lleva en sus brazos un perro de raza tibetana llamada lhasa apso. Se llamaba Bobby y la relación con Arky no era muy cordial. Los perros tienen esa sensibilidad que hace que se den cuenta de si los dueños conectan o no. En aquellos años la relación entre los Reyes eméritos ya era bastante fría.

Mientras que el rey Felipe VI ha pasado toda su vida rodeado de perros que se movían por el interior del palacio de la Zarzuela, sus hijas Leonor y Sofía no han tenido mascota hasta hace poco. La Princesa de Asturias recibió como regalo por su primera comunión un labrador de color marrón al que la niña bautizó con el nombre de Sara.

Casas Reales

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios