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EN EL PUNTO DE MIRA

Andrés de Inglaterra, cada vez más acorralado y su rehabilitación más lejos

Los abogados de las víctimas de Jeffrey Epstein reclaman todos los detalles de sus contactos telefónicos y por correo con el hijo de la reina Isabel II

Foto: Andrés de Inglaterra. (EFE)
Andrés de Inglaterra. (EFE)

La pandemia del coronavirus no está parando el curso de la Justicia en Estados Unidos y la situación se empieza a hacer más complicada para el príncipe Andrés, cuya rehabilitación pública parece estar convirtiéndose en misión imposible. Su amistad con el millonario Jeffrey Epstein, que fue encontrado ahorcado en su celda en agosto del año pasado, sigue siendo uno de los principales quebraderos de cabeza para la Casa Real británica y especialmente para él.

Según ha publicado 'Daily Mirror', los abogados de algunas de las víctimas del pederasta y proxeneta han solicitado via judicial todos los detalles de los contactos entre Epstein y el hijo de la reina Isabel II vía telefónica y por correo, lo que, según un amigo del duque de York, "es un intento cínico por parte de la Justicia estadounidense para mantener el caso en el ojo público".

Los abogados están pidiendo saber no solo las llamadas entrantes y salientes o los mensajes de texto que intercambiaron, también los pormenores de las visitas que el príncipe Andrés hizo a Epstein en sus distintas propiedades inmobiliarias.

Esta última petición ha llegado de manos de una de sus supuestas víctimas, Priscilla Doe, quien manifiesta que fue coaccionada por Epstein para mantener relaciones sexuales con sus amigos ricos a cambio de ayuda para su carrera como bailarina.

Jeffrey Epstein. (Getty)
Jeffrey Epstein. (Getty)

Toda esta información requerida intentaría determinar si el príncipe Andrés habría tenido relaciones sexuales susceptibles de delito, algo de lo que le acusa Virginia Roberts, quien manifiesta que en su caso tuvieron lugar cuando ella tenía solo 17 años, en concreto el 11 de marzo de 2001, en Londres.

Esta noticia llega después de que el pasado mes de marzo trascendiera que el príncipe se había negado a cooperar en la investigación con el FBI y Geoffrey Berman, el fiscal estadounidense que lidera las pesquisas, en rueda de prensa afirmara: "El príncipe Andrés ahora ha cerrado por completo la puerta a la cooperación voluntaria y nuestra oficina está considerando sus opciones". Una actitud muy diferente, por cierto, a la que mostró cuando presentó su dimisión: "Por supuesto, estoy dispuesto a ayudar a cualquier agencia de aplicación de la ley apropiada con sus investigaciones, si es necesario".

Esta nueva situación emerge después de que haya habido un pequeño intento por parte de Sarah Ferguson de mostrar el lado más amable de su exmarido, cuando su asistente personal publicó unas fotografías en las que los veíamos preparando un cargamento de ayuda para un hospicio británico.

Sin embargo, la opinión pública no parece estar de parte de Andrés, quien, después de abandonar sus actividades en el seno de la familia real y decidir dar un paso atrás, se ha convertido en el pariente a evitar. Su gran reaparición pública iba a ser en la boda de su hija Beatriz de York con el italiano Edoardo Mapelli el 29 de mayo, pero el enlace se ha pospuesto y habrá que esperar la evolución de los acontecimientos para que se fije una nueva fecha.

Sarah Ferguson, su gran apoyo. (EFE)
Sarah Ferguson, su gran apoyo. (EFE)

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