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MADRES Y REINAS

Letizia, Máxima o Mary: más madres que royals (y los hechos que lo demuestran)

A pesar de las intensas agendas institucionales, la totalidad de las reinas y princesas europeas de la nueva generación sacan todo el tiempo que pueden para estar con sus hijos

Foto: Letizia, Leonor y Sofía, en la apertura de la XIV Legislatura. (EFE)
Letizia, Leonor y Sofía, en la apertura de la XIV Legislatura. (EFE)

No hay duda de que el concepto de la maternidad que se tiene actualmente en las casas reales europeas es muy diferente al de hace dos generaciones, cuando los más pequeños de la casa se criaban con niñeras, con las que estaban la mayor parte del tiempo. Hoy, la totalidad de las princesas y reinas de la generación de doña Letizia tienen como objetivo poder compatibilizar las funciones institucionales con el cuidado de sus hijos para hacer que sus vidas sean lo más normales posible, dentro de que su situación no es común.

En el caso de la reina Letizia, quedaba claro nada más nacer su primera hija, la princesa Leonor. Ya en la presentación a medios en las puertas de la clínica Ruber Internacional comentaba que había optado por la lactancia materna y que su vuelta al trabajo dependería de eso. Toda una declaración de intenciones que se ha confirmado a lo largo de estos años. Es habitual que su agenda esté en blanco si sus hijas no tienen colegio y siempre ha intentado dejarse los fines de semana para la vida familiar, algo que ha sido bastante criticado.

También ha sido grande el empeño en que la vida de las dos niñas fuera como la del común de los mortales, de ahí las escasas apariciones públicas anuales, además de que, hasta hace no mucho, era impensable que Leonor y Sofía faltasen a clase por asistir a un acto institucional, algo que se daba por primera vez el 31 de octubre de 2018, cuando la Princesa de Asturias participó en la lectura pública de la Constitución. Desde entonces, ha habido alguna ocasión más, pero han sido mínimas.

El beso de la reina Letizia a Leonor tras su primer discurso en los Premios Princesa de Asturias. (EFE)
El beso de la reina Letizia a Leonor tras su primer discurso en los Premios Princesa de Asturias. (EFE)


Máxima de Holanda es, quizás, la reina europea que más agenda tiene, no solo por las funciones relacionadas con la Corona, sino también por su trabajo como asesora especial de la ONU, lo que hace que sus viajes fuera de los Países Bajos sean bastante frecuentes. Pero eso no implica que no esté pendiente de sus tres hijas y de su evolución en el colegio, más bien al contrario: las conversaciones telefónicas con ellas son constantes.

Ya veíamos hace unos meses, en un documental de la televisión holandesa sobre su trabajo, cómo no tenía ningún problema en regañar a una de sus hijas poco antes de comenzar una importante reunión en Nueva York. Y la propia Alexia confirmaba eso el pasado lunes, durante las celebraciones virtuales del Día del Rey: en una de las videollamadas en las que participó, la princesa comentaba que, sí, Máxima pasa mucho tiempo trabajando, pero también está muy a menudo con ellas y que hacen muchas cosas juntas. Unas palabras que llenaron de orgullo a la reina, quien afirmó bromeando que no estaban escritas.

Guillermo y Máxima, en el posado en la estación de esquí de Lech el pasado febrero. (EFE)
Guillermo y Máxima, en el posado en la estación de esquí de Lech el pasado febrero. (EFE)

Aunque en su caso también ha tenido que tirar de niñeras para que la ayudaran con sus cuatro hijos, Mary de Dinamarca saca tiempo siempre que puede para estar con Christian, Isabella, Vincent y Josephine. Cuando, junto a su marido, decidió que estudiarían durante tres meses en un internado suizo, no lo dudó y anunció que se tomaría un descanso de sus funciones para estar con ellos durante su estancia en los Alpes, sin importarle que la reina Margarita la hubiera nombrado regente solo unas semanas antes. Durante estas semanas, confesó cuánto estaba disfrutando de la vida familiar, acompañando a sus hijos al colegio cada día, un lujo del que no puede disfrutar a menudo. Y no hace mucho veíamos a la princesa en una entrega de premios junto a Christian y Josephine, en una actitud muy cariñosa y dando una imagen a la que no estamos acostumbrados dentro de las casas reales, pero sí muy propia dentro de cualquier familia unida.

Mary y Christian de Dinamarca, en una imagen de archivo. (Cordon Press)
Mary y Christian de Dinamarca, en una imagen de archivo. (Cordon Press)

Otro ejemplo lo vemos en Kate Middleton. Aunque la niñera de Charlotte, George y Louis es casi una más de la familia, la duquesa de Cambridge tiene una máxima que intenta cumplir siempre que puede: cenar en familia con platos cocinados por ella misma. También es habitual que tanto ella como el príncipe Guillermo se dejen la agenda en blanco en periodos vacacionales de sus tres hijos, especialmente el paréntesis que los centros británicos hacen a mediados de febrero, cuando suelen marcharse a su casa de campo de Anmer Hall para pasar unos días de descanso. Y cuando las circunstancias lo permiten, no duda en llevarse a los niños a sus viajes oficiales para no estar tanto tiempo separada de ellos.

Unos gestos que siguen los pasos de la princesa Diana de Gales, que rompió todos los moldes: no solo se empeñó en llevarse a Guillermo a una gira australiana cuando tenía solo nueve meses, sino que no dudaba en llevar ella misma a sus hijos al colegio siempre que podía, además de hacerse acompañar de ellos en citas benéficas, de las que creía que sus hijos podrían aprender cómo era la vida fuera de los muros de palacio. Y para la historia quedarán las imágenes de Lady Di junto a Guillermo y Harry en una montaña rusa acuática del Thorpe Park, una imagen inédita hasta entonces en una familia real.

La princesa Diana, junto a Harry y Guillermo en el Thorpe Park. (Cordon Press)
La princesa Diana, junto a Harry y Guillermo en el Thorpe Park. (Cordon Press)

Y estos cinco ejemplos podríamos extenderlos al resto de casas reales europeas. Los juegos de Victoria de Suecia con sus dos hijos en los jardines de Haga, donde viven, son habituales, además de que cada vez es más frecuente que la pequeña Estelle esté incluida en la agenda oficial. Y que Charlène de Mónaco está mucho más implicada con su papel de madre que con el de princesa es algo evidente. Su rostro taciturno y habitualmente serio solo cambia cuando está con sus hijos, Jacques y Gabriella, los grandes protagonistas de sus redes sociales y a los que se lleva muy a menudo de viaje, incluso para algunas citas oficiales.

Las cenas en familia también son una prioridad para Mette-Marit de Noruega, tal y como nos mostraba recientemente en redes sociales, además de que no pierde ninguna oportunidad de compartir fotos familiares junto a sus hijos, especialmente del mayor, Marius, que no vive con ella. Y tampoco quiso dejar a Ingrid Alexandra sola en su primer día de curso en su instituto nuevo, el pasado agosto, a pesar de que a sus 16 años, la futura heredera ya vuela prácticamente sola.

La princesa Ingrid y Mette-Marit, en el primer día de curso. (EFE)
La princesa Ingrid y Mette-Marit, en el primer día de curso. (EFE)

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