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EMOCIONES REALES

Lágrimas reales: 8 royals (y dos príncipes) que lloraron en público

Aunque no es una imagen frecuente, a veces es inevitable que los miembros de la realeza se dejen llevar por la emoción. La última ha sido Máxima de Holanda

Foto: Felipe y Letizia, tras el funeral de Érika Ortiz. (Getty)
Felipe y Letizia, tras el funeral de Érika Ortiz. (Getty)

Este lunes pasado, se celebraba en Ámsterdam el Día de la Liberación, un acto conmemorativo que recuerda a todas las víctimas de la II Guerra Mundial. Aunque fue muy distinto a otros años, ya que debido al coronavirus se prescindió de público, sí hubo hueco para la emoción, con la proyección de varios vídeos en los que supervivientes del Holocausto y sus familiares contaban sus historias. Unas tragedias que hicieron que Máxima y Guillermo de Holanda estuvieran en varios momentos al borde de las lágrimas. Y es que, aunque no es frecuente que los royals se emocionen en público -y mucho menos que lloren-, este tipo de situaciones recuerdan que también son humanos.

Además, no es la primera vez que afloran los sentimientos de la reina argentina. Dejando a un lado las pérdidas de su padre y su hermana, han sido varios los momentos en los que a Máxima no le ha preocupado en absoluto llorar a la vista de todos. El primero, el día de su boda, mientras escuchaba un tango que le recordaba la ausencia de su progenitor, al que el Gobierno holandés había vetado la asistencia al enlace. Pero también en actos oficiales se ha dejado llevar, como pudimos ver en 2014, en el funeral por las víctimas del avión holandés que fue derribado en Ucrania unos días antes. Y unos años atrás, tampoco pudo evitar las lágrimas en otro funeral, el de las víctimas del intento de atentado que sufrió la familia real en la celebración del Día de la Reina en 2009.

Máxima y Guillermo, en el funeral por los fallecidos del avión derribado. (Cordon Press)
Máxima y Guillermo, en el funeral por los fallecidos del avión derribado. (Cordon Press)

Otra royal que tampoco se preocupa si llora en público es Victoria de Suecia. Además del día de su boda, en el que las lágrimas eran de pura felicidad, la hija de los reyes Carlos Gustavo y Silvia parece puro sentimiento, a juzgar por las numerosas ocasiones en las que la ha embargado la emoción en actos oficiales. Y no hay que irse muy lejos en el tiempo para comprobarlo. El pasado septiembre, asistía junto a su marido al homenaje por las más de 800 personas que perdieron la vida hace 25 años en el accidente que sufría el ferry que cubría el trayecto entre la capital sueca y la capital de Estonia. Un suceso que, 25 años después, sigue conmocionando a todo el país.

Victoria de Suecia, junto a su marido, el príncipe Daniel, sin poder contener las lágrimas. (Cordon Press)
Victoria de Suecia, junto a su marido, el príncipe Daniel, sin poder contener las lágrimas. (Cordon Press)

Aunque el resto de royals no son tan expresivos, hay momentos en los que el dolor también les puede. Todos recordamos las amargas y lógicas lágrimas de la reina Letizia por el fallecimiento de su hermana Érika, a pesar de que intentaba mantener la compostura y el protocolo. Y aunque no es frecuente, ella también se ha emocionado en público, y mucho, especialmente en la celebración del Día de las Enfermedades Raras, una causa en la que está muy implicada y en la que hemos visto su faceta más sensible. Muy señalado fue el acto de 2013, cuando Letizia se conmovió hasta las lágrimas con la historia de Rubén, un niño con neurofibromatosis, que remató el conmovedor discurso de su madre con una frase que dio la vuelta al mundo: "Esto va para ti, princesita Letizia", lanzándole un beso que ganó para siempre el corazón de la entonces Princesa de Asturias.

Letizia, emocionada en el acto de 2013. (Youtube Casa Real)
Letizia, emocionada en el acto de 2013. (Youtube Casa Real)

En la Casa Real de Dinamarca también hay un royal especialmente sensible, pero no nos referimos a la princesa Mary, como podríamos pensar. Aunque ella tampoco ha podido evitar derrumbarse en ciertos momentos de dolor, como el funeral de su ayuda de cámara o el de los tres hijos de su amigo Anders Holch Povlsen, dueño de Asos, que fallecían el año pasado en un atentado terrorista en Sri Lanka.

Pero a quien nos referimos es al príncipe Federico, quien en más de una ocasión ha dejado que sus sentimientos se impusieran por encima de la fachada. Sorprendió a todos con las lágrimas de emoción en el bautizo de su hija Isabella, en julio de 2007, o más recientemente, en la celebración de su 50º cumpleaños, tras el discurso con el que le homenajeó la australiana. Pero la imagen que quedará para la historia es la de su llanto casi desconsolado el día de su boda, mientras su futura esposa hacía su entrada en la catedral.

El príncipe Federico, el día de su boda. (YouTube)
El príncipe Federico, el día de su boda. (YouTube)

Aunque Matilde de Bélgica ha sido conocida durante mucho tiempo en su país como 'reina de hielo', ha demostrado en varias ocasiones que esa fama no se corresponde con la realidad. Además de sus lágrimas en el funeral de la reina Fabiola o por las víctimas del atentado terrorista que tuvo lugar en marzo de 2017, la reina se vino abajo en marzo de 2016, cuando visitaba el hospital militar Reina Astrid. Sus lágrimas escuchando los testimonios de los pacientes, especialmente de los más pequeños, sorprendieron en todo el país, principalmente por su fama de ser una mujer extremadamente fría. Y no hay que irse muy lejos para volver a ver su faceta más sensible, ya que el pasado octubre se emocionó con las celebraciones de la mayoría de edad de su hija mayor y el discurso que ofreció la princesa Elisabeth, con cariñosas palabras para sus padres.

La reina Matilde, emocionada durante el funeral de la reina Fabiola. (Cordon Press)
La reina Matilde, emocionada durante el funeral de la reina Fabiola. (Cordon Press)

Otras lágrimas históricas fueron las que vertió Charlène de Mónaco el día de su boda, y no precisamente porque hayan sido las únicas como princesa. Y es que, a pesar de que se la conoce como 'la princesa triste', no deja aflorar muchos sus sentimientos. Pero ese día de 2011 lloró sin preocuparse mucho de etiquetas y protocolos, dando mucho que hablar con sus lágrimas, ya que parecían más de amargura que de felicidad.

Para muchos las lágrimas son la consecuencia de un surrealista rumor que corre desde aquel 1 de julio de 2011, cuando se convertía en la esposa de Alberto de Mónaco. Se cuenta que unos días antes del enlace, la sudafricana intentó escapar de Mónaco y de la vida que le tocaría tener tras dar el 'sí, quiero'. El personal de palacio la interceptó, consiguiendo que Charlène se lo pensase mejor y volviera a casa. Una teoría que nunca se podrá confirmar, pero que para muchos explica las cuestionadas lágrimas al casarse con Alberto.

Charlène y Alberto de Mónaco, recién casados. (Getty)
Charlène y Alberto de Mónaco, recién casados. (Getty)

El carácter hierático de la familia real británica hace que sea realmente difícil encontrar momentos en los que los Windsor hayan dejado fluir sus sentimientos, pero también los hay. Los últimos, y como intentando desmarcarse del resto de la familia, han sido el príncipe Harry y Meghan Markle. Ella se abrió en canal frente a las cámaras de televisión y al periodista Tom Bradby al contar cómo se sentía en la grabación del documental de la cara B de su viaje a Sudáfrica. Su marido lo hacía en público solo unos días después, en la entrega de premios de la fundación Well Child, de la que es patrono, al hablar en su discurso de su mujer y su hijo.

Aunque son las más recientes, no son las únicas. No es nada habitual, pero Kate Middleton también ha tenido algún momento de debilidad. Fue en 2014, cuando asistió a un evento de la organización benéfica East Anglia Children's Hospices. Su cara al marcharse de la cita lo decía todo. Y es que Kate, que en ese momento estaba embarazada de cuatro meses de la princesa Charlotte, había hablado con una de las asistentes, quien le contó que había perdido a su bebé de solo tres meses por una rara afección cardiaca.

Y si ha habido una persona empática y sensible en la familia Windsor ha sido la princesa Diana, quien además se involucraba en causas que la afectaban especialmente, por lo que ya no era una sorpresa para la prensa cuando salía llorando de citas en las que conocía a enfermos de cáncer, niños necesitados o personas con todo tipo de vulnerabilidades.

El príncipe Harry, con la presentadora del acto, Gaby Roslin. (Reuters)
El príncipe Harry, con la presentadora del acto, Gaby Roslin. (Reuters)

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