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CRISIS SANITARIA

La desescalada llega a casa de la infanta Cristina, pero se aleja de Brieva y Urdangarin

El Hogar Don Orione, donde realizaba su voluntariado, avisa de que es impensable que vuelva hasta dentro de semanas. Cuando Brieva pase a la fase 1 podría recibir visitas en un locutorio

Foto: Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina, en Vitoria. (Getty)
Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina, en Vitoria. (Getty)

En muchos hogares del mundo parece que se haya parado el tiempo estos días. En casa de la infanta Cristina, por ejemplo, deberán sumar todavía muchas semanas, incluso meses, para poder volver a cierta normalidad. Al vivir en el extranjero, ni ella ni sus hijos deberían tener permiso para visitar España, lo que convierte en un abismo su separación de Iñaki Urdangarin, preso en Brieva, una cárcel femenina situada en una de las zonas más castigadas por la pandemia.

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La desescalada llega poco a poco a la cotidianidad de los Urdangarin de Borbón afincados en Suiza. No obstante, lejos queda el momento en el que todos, padres e hijos, puedan volver a reunirse.

La infanta Cristina y tres de sus hijos, en 2019. (Getty)
La infanta Cristina y tres de sus hijos, en 2019. (Getty)

Desde hace una semana, los colegios suizos han reabierto su actividad, no de manera completa ni continua, pero sí de tal forma que tanto Irene como Miguel han podido volver a las aulas. Ella, a punto de cumplir 15 años, estudia el último curso antes de empezar bachillerato, el equivalente en España a 4º de la ESO. Miguel, por su parte, a sus 18 años recién cumplidos está en el último curso de sus estudios escolares, a punto de poder ir a la universidad.

Colegio sí, trabajo no

Ambos, pues, han vuelto a clase pero, como detallan las autoridades suizas en sus comunicados oficiales, se sigue en parte de manera telemática para poder garantizar las distancias de seguridad. La infanta Cristina, por su parte, sigue con el teletrabajo, tal y como confirman desde la Fundación Aga Khan, quienes nos dicen que todo continúa igual que hace unas semanas.

Pablo Urdangarin.
Pablo Urdangarin.

Mientras, Pablo, profesional del balonmano de la familia, está sin entrenamientos ni liga como consecuencia de la pandemia, lo que le llevó a trasladarse a casa de sus padres, en Ginebra, en cuanto se decretó el confinamiento. Algo parecido ha sucedido con Juan, el mayor, quien pasa largas temporadas en Madrid, pero todo apunta a que voló a casa de su madre en cuanto pudo, según nos cuentan fuentes cercanas a la familia.

Si Juan hubiera permanecido en España, habría podido ser el primer familiar directo con posibilidades de visitar a su padre. El momento, sin embargo, queda lejos en el tiempo por diversas cuestiones. Desde Instituciones Penitenciarias no se cansan de afirmar que la desescalada en las prisiones españolas va en paralelo al territorio en el que se encuentran.

Juan Urdangarin, en la capilla ardiente de doña Pilar. (Limited Pictures)
Juan Urdangarin, en la capilla ardiente de doña Pilar. (Limited Pictures)

Así que en Brieva pasarán a la fase 1 cuando el municipio también lo haga, cosa que no ha sucedido por el momento. Además, este hecho solo supondría que los presos puedan recibir visitas en los locutorios y que puedan volver a disfrutar de sus permisos. Pero en la residencia Hogar Don Orione no piensan abrir sus puertas a los voluntarios hasta el final de la desescalada, tal y como señalan desde el centro a Vanitatis, así que de ninguna manera podría Urdangarin viajar hasta Pozuelo de Alarcón para realizar sus tareas de voluntariado. La posibilidad de viajar hasta Vitoria también es muy peregrina puesto que, por ahora, el Gobierno no ha dicho en ningín momento que se pueda viajar entre comunidades autónomas si no es por necesidad.

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Desde el Hogar Don Orione no quieren pronunciarse sobre la relación que el exduque de Palma estableció con los internos en la residencia, el 99% con altos niveles de dependencia. Pero sí afirman que no podrá volver en mucho tiempo: “Y ya lo sentimos, porque debe ser el primero en querer volver aquí, él sufre un confinamiento sobre su confinamiento y debe ser muy duro, y lo sentimos de corazón, pero aquí hemos vivido y seguimos viviendo momentos dificilísimos y no podremos contar con los voluntarios en mucho tiempo”.

"Los primeros, los familiares"

En esta residencia de discapacitados, donde casi ninguno de sus residentes entiende lo que está sucediendo, decidieron cancelar las visitas, todas, una semana antes de que llegara el estado de alarma. Ahora, hasta que no llegue la fase 2 ni se plantean abrir sus puertas, algo que la ley tampoco permite. “Y los primeros en entrar serán los familiares, que lo necesitan más que nadie”, comentan. Así que Urdangarin, por mucho que encuentre un alivio a su encierro con las visitas semanales a este centro, deberá esperar todavía unas cuantas -muchas- semanas.

Urdangarin, entrando en el Hogar Don Orione. (J.M.)
Urdangarin, entrando en el Hogar Don Orione. (J.M.)

Además, Brieva se encuentra todavía en la fase 0 puesto que ese ha sido una de las zonas más castigadas por la pandemia, por lo que por el momento nadie puede moverse. Se da la circunstancia, además, de que la cárcel de Brieva ha sido la que ha registrado la mayor incidencia de casos de afectados entre los funcionarios de prisiones, pero ninguno entre los presos. España, con 50.000 internos en sus cárceles, ha registrado 60 casos de contagio por covid-19 entre los internos, de los que han fallecido dos. "Las cárceles, en este caso, han sido un espejo del territorio", señalan desde Instituciones Penitenciarias.

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