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CASA REAL

Selina, el otro 'affaire' del rey Juan Carlos del que todo el mundo habla

Seline Scott fue una reportera británica que hace 28 años consiguió lo que ningún medio español podía lograr: entrevistar en profundidad a don Juan Carlos para un reportaje

Foto: Don Juan Carlos, en una imagen de archivo. (Reuters)
Don Juan Carlos, en una imagen de archivo. (Reuters)

El pasado siempre vuelve y Selina Scott, la periodista británica que entrevistó al Rey emérito hace 28 años, ha regresado a la actualidad. Aquel documental que se emitió por la cadena ITV mostraba al jefe del Estado encantado con la reportera. Esta semana, al hilo de los pufos que han puesto en jaque a don Juan Carlos, el nombre de Selina ha vuelto a generar titulares en varios medios de comunicación. Sobre todo, la charla en la que ella le pregunta si paga o no paga impuestos como el resto de ciudadanos.

"No me diga usted que, como todos los españoles, intenta no pagar impuestos...", le dijo ella durante la entrevista. "No puedo decirlo, pero probablemente…", contestó bromeando... Pocos minutos después, decía que sí los pagaba. "La gente diría: ¿por qué tiene que recibir él… un tratamiento especial? Ya recibo un tratamiento especial por ser rey". Sin embargo, las consideraciones de don Juan Carlos sobre por qué debía pagar impuestos podrían ser, veintitantos años después, una pequeña prueba de cargo contra él en caso de ser juzgado.

Hasta Jaime Peñafiel ha dicho esta semana en televisión que Selina "vulgarizó la imagen del Rey". Eso la ha vuelto a traer a la memoria y a los medios de comunicación. Se ha reavivado el recuerdo de aquella época en la que paseaba por los jardines de Marivent, navegaba en el velero Bribón, en el yate Fortuna e intercambiaba charlas en las que afloraban opiniones del monarca y preguntas personales realizadas por ella que nunca se le habrían permitido a un periodista español.

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La excusa para este documental inusual y polémico tenía como fin presentar la España del 92 vista a través del monarca español. Pero el efecto buscado no fue el deseado. El rey Juan Carlos aparecía como un personaje frívolo y coqueto. Se retrató como inexperto motorista e incluso, en una de las imágenes emitidas, se le pudo ver aterrizando bruscamente en el helipuerto del monasterio de Yuste. Visto el resultado, el documental no favoreció al monarca.

El rey Juan Carlos, junto a Selina Scott en una imagen de archivo. (Paloma Barrientos)
El rey Juan Carlos, junto a Selina Scott en una imagen de archivo. (Paloma Barrientos)

El trabajo de Scott y su equipo duró dos meses. Y mientras la guapa periodista se iba ganando la confianza del Rey, aquella la iba perdiendo con la reina Sofía. Se dio la paradoja de que fue ella la que en su momento había favorecido la realización del documental. Scott venía avalada por su hermano, Constantino de Grecia, y el príncipe de Gales.

Precisamente, las relaciones entre la periodista y doña Sofía llegaron a ser tensas. Por un lado, por la familiaridad con la que su marido trataba a la señorita Scott, y por otro, por las preguntas inconvenientes. Una de ellas tuvo que ver con la posibilidad de abolir las corridas de toros. La Reina le recordó a Scott que igual de cruel era la caza del zorro que en su país justificaban como deporte.

No hubo feeling con ella y sí (cada día más) con el marido real.

En aquellos años, a la prensa española solo se le permitía acceder al Rey y a su familia en actos institucionales, en los posados navideños y en los veraniegos en Palma. Era lo que había, y si algún medio, como sucedió con la revista 'Tiempo', se salía del guion, desaparecían las acreditaciones hasta nuevo aviso.

El rey Juan Carlos y Seline Scott, en imágenes del reportaje publicado por Paloma Barrientos.
El rey Juan Carlos y Seline Scott, en imágenes del reportaje publicado por Paloma Barrientos.

El 3 de enero, la televisión británica emitió el documental y en España las críticas fueron demoledoras. Sabino Fernández Campo, jefe de la Casa de su Majestad, tuvo que hacer encaje de bolillos para que este asunto afectara lo menos posible a la Corona.

El general nunca estuvo de acuerdo con el documental y mucho menos con que lo hiciera una persona cuyo currículum profesional era inferior al de cualquier director de un medio español. No pudo, sin embargo, convencer al monarca, que cayó rendido ante la reportera intrépida amiga de su cuñado Constantino.

Decía el militar: “Este tipo de trabajo lo tendría que hacer Televisión Española o la agencia EFE y no que vengan de fuera para dar una imagen sesgada de lo que es la primera institución del Estado”. Y gracias a él hubo situaciones que se evitaron. No así los comentarios de don Juan Carlos sobre la intromisión de la prensa en su vida privada, en los que llegó a decir a Scott que “siempre molesta cuando se dicen mentiras y tonterías, cuando no se tiene otra cosa de la que escribir”, refiriéndose a las críticas que surgieron a raíz de su escapada a Suiza (donde vivía Marta Gayá) y a su papel en la noche del 23-F.

 El rey Juan Carlos y Seline Scott, en imágenes del reportaje publicado por Paloma Barrientos.
El rey Juan Carlos y Seline Scott, en imágenes del reportaje publicado por Paloma Barrientos.

Públicamente, el Rey, sus hijos y su mujer formaban una familia estructurada, aunque la realidad era otra en el plano personal. Ya existía Marta Gayá, quien en aquel momento era su referente amoroso.

Años después de ese comienzo sentimental, se filtraron unas conversaciones con su amigo y armador del Bribón, Josep Cusí, en las que le trasladaba sus sentimientos afectivos: “Nunca he sido tan feliz”, decía.

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Veintinueve años después de la realización de ese documental que, según Fernández Campos, nunca se tendría que haber hecho, Selina Scott, de 69 años, vive apaciblemente en una granja en Yorkshire (norte de Inglaterra) con cabras, ovejas y caballos. Abandonó el periodismo activo y ahora se dedica a fabricar prendas ecológicas con su marca.

Como anécdota cabe señalar que sus rasgos de joven eran muy parecidos a los de Corinna Larsen, amante del Rey durante los últimos años. El pasado y el presente unidos.

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