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FAMILIA REAL BRITÁNICA

Meghan, Isabel II y la tiara de la discordia: el día que la Reina paró los pies a Harry

Existen dos versiones de los hechos, pero ambas coinciden en una cosa: el enfado de Harry por un problema con la tiara que Meghan iba a lucir en su boda, fue real

Foto: Isabel II junto a Meghan y Harry. (Reuters)
Isabel II junto a Meghan y Harry. (Reuters)

Faltaban pocos días para que Meghan Markle contrajera matrimonio con el príncipe Harry. En la boda, iba a lucir una tiara que perteneció a la Reina María. El peluquero de la duquesa, procedente de Estados Unidos, estaba en la ciudad y Meghan quiso aprovechar la presencia de su estilista para probar la tiara sobre su peinado.

La futura esposa del príncipe Harry se presentó en el Palacio de Buckingham y solicitó la tiara a Angela Kelly, la persona encargada del vestuario de Isabel II y una de las confidentes más estrechas de la Reina. Kelly es la encargada también de guardar y custodiar bajo llave las joyas reales.

[LEA MÁS: Una "alfombra roja" para Meghan: los amigos de los Cambridge hablan alto y claro]

Según los autores de ‘Finding Freedom’, la nueva biografía de los Sussex, Angela Kelly se negó a darle la tiara a Meghan, algo que enfadó mucho a Harry, que sintió que a algunos de los "viejos guardianes" en Palacio "simplemente no les gustaba Meghan y no se detendrían ante nada para hacerle la vida difícil".

Meghan Markle en su boda. (Reuters)
Meghan Markle en su boda. (Reuters)

Pero una fuente real ha hablado para ‘Daily Mail’ y ha dado una versión muy diferente de los hechos. "La versión del libro de lo que sucedió no se ajusta al recuerdo de los acontecimientos que tenemos todos los que vivimos de cerca aquello".

"Meghan exigió acceso a la tiara sin concertar una cita previa con Angela. La duquesa apareció en Palacio y simplemente dijo: 'Estamos en el Palacio de Buckingham, queremos la tiara. ¿Podemos tenerla ahora, por favor?".

La respuesta de Angela Kelly, según la fuente, fue clara: "Lo siento mucho, no es así como funciona. Hay un protocolo establecido sobre estas joyas. Se mantienen bajo cerradura y llave. No puedes presentarte y exigir la tiara solo porque tu peluquero está en la ciudad".

Los Sussex el día de su boda. (Reuters)
Los Sussex el día de su boda. (Reuters)

El enfado de Harry fue monumental y la fuente asegura que su lenguaje fue más que grosero. "Harry y Meghan pudieron interpretar erróneamente como un desaire el hecho de que les dijeran que no podían tener acceso inmediato a la tiara, pero Angela estaba siguiendo el protocolo del Palacio. No fue un desaire, es solo la forma en que funciona la institución", señala la fuente.

Angela habló con la Reina y esta no dudó en convocar a su nieto a una reunión para pararle los pies. Isabel II no encontraba justificado el enfado del príncipe.

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