La curiosa historia de la mansión de Corinna investigada por la Fiscalía suiza
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EN EL PUNTO DE MIRA DE LA JUSTICIA

La curiosa historia de la mansión de Corinna investigada por la Fiscalía suiza

La mansión que compró Corinna en 2015 también fue protagonista de las crónicas de prensa en el último tercio del siglo XIX por un incidente que tuvo lugar entre sus propietarios

Foto: Corinna Larsen, en una imagen de archivo. (Getty)
Corinna Larsen, en una imagen de archivo. (Getty)

Una mansión, una compra millonaria y muchas cuestiones por resolver. La Fiscalía suiza tiene en su punto de mira una de las propiedades de Corinna Larsen, concretamente una imponente finca con palacete que compraba en 2015, tres años después de recibir la generosa donación de 65 millones de euros del rey Juan Carlos. Una imponente e histórica vivienda que fue adquirida a través de la fundación Jade Trust, cuyo beneficiario es Alexander, el hijo que Corinna tuvo de su segundo matrimonio, con el príncipe alemán Casimir zu Sayn-Wittgenstein, del que adoptó el título y el apellido de los que tanto le costó desprenderse después.

Los motivos por los que la compra de este palacete esté siendo investigada son dos. Por un lado, el hecho de que se hiciera tras la donación millonaria de don Juan Carlos, para saber si se pudo adquirir con esos fondos. Por otro, que esté a nombre de una estructura opaca, Jade Trust, que permite ocultar la identidad de los beneficiarios de los fondos que administran en cuentas bancarias. La explicación que de momento Corinna ha dado a la Fiscalía suiza es que utilizó ese procedimiento porque no consideraba que su hijo tendría la madurez suficiente para administrarla una vez alcanzara la mayoría de edad, algo que ya ha sucedido este mismo año.

placeholder Vista general de la mansión. (Knight Frank)
Vista general de la mansión. (Knight Frank)

Y como suele pasar con todo lo que atañe a Corinna Larsen, hay cosas que no cuadran. La alemana también ha explicado al juez que invirtió otros seis millones de libras -la misma cantidad por la que la compró- en reformas, ya que no estaba en buen estado en el momento de la compra. Pero la vivienda forma parte del catálogo de bienes protegidos en Inglaterra, por lo que el Estado tiene todos los datos sobre las reformas y cambios que se hacen en ella. Y la fecha de su última -y más que completa- renovación es de 2011, cuando se la dotó de un sistema de fontanería parecido al de los hoteles, un nuevo sistema eléctrico y se cambió casi por completo la decoración, aunque se conservaron muchos de los elementos ornamentales más característicos de la casa, para mantener el toque histórico.

Lo curioso es que Chyknell Hall Estate, como se llama la propiedad, ya fue protagonista de las crónicas de la época en el último tercio del siglo XIX. Claro que fue por un motivo muy diferente: en 1872, pertenecía a Henry Cavendish Taylor, un jugador de críquet de entonces, además de una persona cercana a la Corona. Con él vivía su mujer, Selina Cage, a la que una mañana sorprendió en uno de los salones engañándole con un militar. Esto hizo que echara rápidamente a su mujer de la casa, que se fue con su amante, y que la mansión cambiara de nuevo el apellido de sus propietarios, después de pasar por varias familias aristocráticas. Y es que Selina Cage tuvo tres hijas con Taylor, a las que puso el apellido materno, por lo que una vez fallecido el jugador de críquet, la casa era propiedad de las hermanas Cage, borrando el apellido Taylor de las escrituras.

placeholder Vista general de la propiedad. (Knight Frank)
Vista general de la propiedad. (Knight Frank)

Sea como sea y mientras un juez aclara si el proceso de compra de esta propiedad es completamente legal, lo cierto es que Corinna puede seguir disfrutando de todas sus comodidades y espacios, que los tiene de sobra. Cuenta con 81 hectáreas de terreno, en las que hay otras cinco casas de campo más pequeñas y estables, piscina, pista de tenis y de críquet. Y la mansión tiene 11 habitaciones, bodega, biblioteca y sala de billar, además de numerosos baños y salas de estar, donde la exprincesa alemana y actual azote del rey Juan Carlos puede campar a sus anchas.

placeholder Corinna Larsen, en una imagen de archivo. (Getty)
Corinna Larsen, en una imagen de archivo. (Getty)
Rey Don Juan Carlos
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