Las fotos del mayor desplante del rey Juan Carlos y Marta Gayá a la reina Sofía
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Un disgusto real

Las fotos del mayor desplante del rey Juan Carlos y Marta Gayá a la reina Sofía

Ahora que las relaciones extramatrimoniales del emérito han aflorado, recordamos una cena en la que los tres vértices del triángulo coincidieron en la misma velada

Foto: Las fotos del mayor desplante del rey Juan Carlos y Marta Gayá a la reina Sofía
Las fotos del mayor desplante del rey Juan Carlos y Marta Gayá a la reina Sofía

Marta Gayá fue, durante años, la “amiga entrañable” del Rey emérito, una denominación que no es más que el eufemismo que muchos años después utilizaría Corinna Larsen cuando destapó su relación amorosa con don Juan Carlos. En el caso de Gayá, diferente en muchos aspectos, ella siempre procuró ser discreta y llevar una vida alejada de los actos sociales, aunque formaba parte de la llamada corte mallorquina, donde el Rey titular disfrutaba de veranos alternativos a la vida familiar de Marivent.

El grupo de amigos estaba formado por el escritor y periodista José Luis de Vilallonga, el armador del Bribón, Josep Cusí (más que un compañero de regatas era una especie de hermano mayor), Rudy Bay, Miguel Arias (dueño del restaurante Flanigan), los matrimonios Juncadella y Oliver, más Birgitta de Suecia, que veraneaba desde siempre en las Baleares. El íntimo de verdad y principal protector de Marta Gayá era Zourab Tchokotoua, que estuvo casado con Marieta Salas. En este caso, el divorcio llegó porque el príncipe georgiano mantenía la misma vida afectiva alternativa que el hoy Rey jubilado. Falleció en julio del año pasado y para don Juan Carlos fue una de las grandes pérdidas.

Una imagen de Juan Carlos y Aga Khan, en la cena. (Cortesía revista 'Tiempo')
Una imagen de Juan Carlos y Aga Khan, en la cena. (Cortesía revista 'Tiempo')

Mientras vivió fue el valedor de la amiga mallorquina ante la alta sociedad de la isla, la catalana y la madrileña. En ese ambiente de poder y dinero era de dominio público la relación que Gayá mantenía con el titular de la Corona. En el palacio de Marivent, sus inquilinos también lo conocían pero daban por buena su discreción. No así la del monarca, que no escondía su interés afectivo por Marta, quien siempre se preocupó en coincidir lo menos posible con la reina Sofía en lugares públicos o fiestas sociales.

Adivina quién viene a cenar

En aquella etapa, Juan Carlos llegó a confesar a su íntimo Cusí: “Nunca he sido tan feliz”. El Rey estaba enamorado y no cuidaba las formas. Tanto es así que hubo una situación muy comprometida y dolorosa para la reina Sofía. Sucedió en julio de 1990 y la revista 'Tiempo' dio la información de aquel desplante real que durante semanas se convirtió en tema de conversación de la temporada.

Imagen de la fiesta. (Cortesía revista 'Tiempo')
Imagen de la fiesta. (Cortesía revista 'Tiempo')

Era la primera gran cena del verano mallorquín que presidían los reyes Juan Carlos y Sofía. El motivo era agasajar al príncipe Aga Khan, actual jefe de la infanta Cristina. Se celebraba la primera fase del Rally del Mediterráneo de maximotor, palacios flotantes que regateaban por las costas de Porto Cervo (Cerdeña), el Principado de Mónaco y Palma de Mallorca.

El barco del Aga Khan estaba valorado, según la revista, en ochocientos millones de pesetas. La semana anterior, don Juan Carlos había cenado con su íntimo en Porto Cervo. Hacía siete años que ambos no coincidían en tierras mallorquinas, de ahí la expectación que se creó en torno a ellos. Cuando ya los comensales estaban sentados y los camareros comenzaban a servir el primer plato, aparecieron por el Real Club Náutico el príncipe Tchokotoua y Marta Gayá.

Marta Gayá, en la misma cena. (Cortesía revista 'Tiempo')
Marta Gayá, en la misma cena. (Cortesía revista 'Tiempo')

Hasta ese día la presencia del monarca y su amiga entrañable nunca había sido pública. Los veinte minutos de retraso sorprendieron a los organizadores del acto, no así al rey Juan Carlos que, cuando vio llegar a Gayá, se levantó de su mesa para saludar al príncipe y, sobre todo, al que en aquel momento era el amor de su vida. El gesto fue una de los mayores feos a la Reina.

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