15 años sin Catherine Walker: su intensa (a veces para mal) relación con su musa Diana
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15 años sin Catherine Walker: su intensa (a veces para mal) relación con su musa Diana

Fallecía a los 65 años tras una prolongada lucha contra el cáncer. Ella fue la responsable de convertir a Diana en un icono de moda universal

Foto: 15 años sin Catherine Walker: su intensa (a veces para mal) relación con su musa Diana
15 años sin Catherine Walker: su intensa (a veces para mal) relación con su musa Diana

Cuando Catherine Walker irrumpió en la vida de Lady Di en 1981, la princesa no era más que una recién llegada a la familia real británica, al mundo del papel cuché y a las portadas de los tabloides. Por aquel entonces, Diana era una joven tímida que huía de los fotógrafos y que no tenía un estilo definido. No sabía nada de moda, ni de tendencias y distaba mucho de ser ese icono fashion en el que se convirtió con el paso de los años. Detrás de esa metamorfosis estaba una mujer que enviudó a los 30 y que fallecía un 23 de septiembre de 2010 a los 65 años de cáncer de pecho.

En un artículo publicado en aquellos tiempos en el 'Daily Mail', Alison Reid, amiga personal de Catherine, revelaba que la muerte de su amiga había sido precipitada precisamente por el trabajo que la diseñadora desempeñó para la princesa durante años. Según le había confesado la propia Walker, la intensidad y las exigencias de ese trabajo le habían supuesto una carga intolerable: durante dieciséis años llegó a diseñar más de 1.000 atuendos para Diana, algunos de ellos icónicos. “Una tarde de 1999, Katrine rompió a llorar -contaba Alison- y me dijo que los largos años que pasó vistiendo a Diana y siendo la persona de la que la princesa dependía absolutamente para deslumbrar y encantar al público mientras su matrimonio se derrumbaba, habían destruido su salud y contribuido a su enfermedad”.

Diana, con una creación de Catherine Walker en 1985. (Getty)
Diana, con una creación de Catherine Walker en 1985. (Getty)

Viuda a los 30

Nacida en Francia (Calais), Catherine estudió Estética y Filosofía en las universidades de Lille y Aix-en-Provence. Llegó a Londres para realizar su doctorado y se casó en 1970 con John Walker. El abogado perdía la vida cinco años después en un accidente, dejando a Catherine, que entonces tenía 30 años, sola y con dos hijas pequeñas. Se casaría de nuevo años después.

Cuando la vida de Catherine y la de Diana se cruzaron, la diseñadora ya tenía cierto renombre y había abierto su propio negocio en Sydney Street, Londres. La princesa, por su parte, llevaba tres meses casada con el futuro rey de Inglaterra. Fue ella quien definió el aspecto elegante y discreto que llevó a la princesa a protagonizar cientos de portadas de la prensa de todo el mundo. Fue ella la que firmó algunos de los looks que la convirtieron en reina de la moda (del Festival de Cannes a la portada de la revista 'Time'). Fue ella, incluso, la responsable del traje negro que llevaba Diana cuando fue enterrada.

Empoderamiento textil

La relación entre creadora y cliente se intensificó aún más tras la separación de los príncipes de Gales. Diana sabía del poder de que tenía todo lo que se ponía, sabía que la prensa esperaba cada una de sus salidas, sabía que leía entre líneas el lenguaje de sus looks. Después de dejar el yugo de la etiqueta real, sus creaciones podían ser más atrevidas, más desafiantes, más libres.

Lady Di, con un diseñor de Catherine Walker en 1995. (Getty)
Lady Di, con un diseñor de Catherine Walker en 1995. (Getty)

En abril de 1995, Catherine que tenía entonces 49 años, llevaba meses sintiéndose mal. En una revisión médica le descubren un bulto en su pecho y poco después, le diagnostican cáncer de mama. Es entonces cuando Catherine decide reunirse con Diana con la intención de notificarle que se va a tomar un receso para cuidar de su salud: “Después del tratamiento y un período de recuperación, había tomado una decisión”, le confesaba a su amiga Alison. “Debido a que ya no podía brindarle a Diana el compromiso total que había tenido conmigo, decidí dar por terminada nuestra relación”. Sin embargo, la amistad que le unía a la princesa y su pasión por el trabajo que estaba desempeñando (construir a la nueva Diana posdivorcio, embajadora universal, icono global) la llevó a desistir de su idea.

Tristeza y libertad

Cuando la princesa falleció un año después, Catherine se sintió tremendamente triste pero liberada al mismo tiempo: “Tardó mucho en aceptar la muerte de la princesa, pero cuando lo hizo, sintió una curiosa sensación de alivio”, contaba Reid en su artículo para el diario inglés. “Me decía que se sentía mucho más liviana y divertida en su enfoque del diseño. Era como hablar con alguien que había salido de una hermosa prisión dorada”.

Una creación de Catherine para Diana, en exposición. (Getty)
Una creación de Catherine para Diana, en exposición. (Getty)

La estrecha amistad de Catherine con Diana se basó en la lealtad y la total discreción. Aunque a menudo los medios la tentaron para que hablara sobre su clienta más famosa, nunca explotó esa vía y se llevó muchos secretos y confidencias a la tumba.

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