La tiara de Portland: el misterioso robo sin resolver del "tesoro nacional" de la realeza británica
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La tiara de Portland: el misterioso robo sin resolver del "tesoro nacional" de la realeza británica

Tras más de dos años de pesquisas, el final de esta historia podría estar cerca

placeholder Foto: La duquesa Ivy Cavendish-Bentinck, con la tiara Portland. (Instagram @harley_gallery)
La duquesa Ivy Cavendish-Bentinck, con la tiara Portland. (Instagram @harley_gallery)

Nos ponemos nuestras mejores galas para viajar al Londres de 1902. Concretamente a los meses previos a la coronación del rey Eduardo VII y de su esposa, la reina Alexandra (princesa de Dinamarca), bisabuelos de la reina Isabel II​.

Todo un evento social que reuniría a los más altos mandatarios internacionales y a los miembros de las casas reales de todo el mundo, por lo que William Cavendish-Bentinck, el sexto duque de Portland, encargó a la joyería Cartier un regalo para su mujer.

La mítica firma francesa, una de las favoritas de los joyeros aristocráticos, creó para la duquesa de Portland una espectacular pieza que pasaría a la historia. No solo por su belleza y valor, sino también por su misteriosa desaparición. Aunque no avancemos aún en el tiempo.

Winifred Anna Cavendish-Bentinck lució radiante su nueva tiara en la coronación de los reyes de Gran Bretaña, donde jugó un papel destacado al ser una de las cuatro aristócratas encargadas de sostener un dosel sobre la nueva reina.

Los diamantes de los 4 millones de euros

Toda una obra de arte de la orfebrería, que también puede colocarse como corona o diadema, cuyo gran protagonista es el Portland Diamond (diamante Portland) que encontramos en su centro. Además, cuenta con un centenar más de diamantes, entre ellos varios de gran tamaño de talla briolette (similar a una lágrima) engastados en oro y plata.

Valorada en casi 4 millones de euros, la famosa tiara fue pasando de generación en generación, aunque con algunos daños. Una de las anécdotas más conocidas sobre esta joya es cómo tuvo que ser reparada tras sentarse sobre ella el duque de Portland en una fiesta. Dado que, al parecer, su esposa se la había quitado para dejarla sobre una silla.

Sin embargo, el desastre no fue a mayores, ya que en 1953 la nueva duquesa de Portland (nuera de la anterior) la pudo lucir en la coronación de Isabel II. De hecho, fue ella, Ivy Cavendish-Bentinck, la que creó la Harley Gallery and Foundation en Welbeck en 1977. Una de sus haciendas tradicionales, ubicada en el bosque de Sherwood, en el condado de Nottinghamshire.

Un museo que cuenta con algunas de las obras de arte que los diferentes miembros de esta familia aristocrática han ido reuniendo a lo largo de los siglos, como antiguas gemas romanas, el pendiente de perlas que lució Carlos I en su decapitación en el siglo XVII o un dibujo de Miguel Ángel. Sin olvidar que también acogía en exposición la famosa tiara Portland y un broche de diamantes a juego desde 2016.

Un robo perfectamente cronometrado

Probablemente, la familia pensó que, además de dejar que todos los ciudadanos la contemplaran, estaría más protegida de los robos en un entorno como este y no en una casa particular. Aunque, por desgracia, el tiempo demostró que no era así.

Nos trasladamos hasta el 20 de noviembre de 2018 cuando justo antes de las diez de la noche sonó la alarma de la Harley Gallery and Foundation. Una banda criminal había estrellado contra el museo un Audi A5 para después romper las vitrinas blindadas que protegían la famosa tiara y el broche Portland. Todo, en menos de 90 segundos.

Así, comenzó una investigación para esclarecer lo sucedido, que tuvo como primer resultado el hallazgo del coche implicado en el robo quemado en una ciudad cercana y la detención de cinco personas que después fueron puestas en libertad.

Respecto a las joyas sustraídas... ni rastro. “Vale millones, pero lo cierto es que es una pieza tan conocida que no se podrá vender públicamente de forma fácil”, explicaron entonces expertos joyeros a la BBC. "Es una joya de suma importancia, un tesoro nacional, un diseño soberbio ejecutado magníficamente", explicó también sobre ella Richard Edgcumbe, del Museo Victoria and Albert de Londres.

Recompensa histórica

Por ello, como ya comentamos en el caso de la tiara de la familia Falcó, lo más probable es que fuera mutilada para vender por separado las piedras más importantes. Uno de los robos más importantes de la corte británica que a día de hoy sigue sin resolverse.

Aunque quizás ese final esté más cerca. Hace apenas unos días se ha conocido que 13 personas han sido detenidas por este delito. Todo gracias al programa de televisión de la BBC 'Crimewatch', sobre crímenes sin resolver, que ofreció unos 112.000 euros a quien pudiera dar alguna pista sobre esta joya centenaria de Cartier.

Los imputados, doce hombres y una mujer de entre 29 y 41 años, quedaron en libertad con cargos tras declarar ante el juez en una audiencia en el Tribunal de Magistrados de Nottingham. Aunque el próximo 19 de noviembre tendrán una nueva cita con el juez dos años después del hurto.

La policía de Nottinghamshire les ha acusado de varios delitos, entre los que se encuentran conspiración para cometer robos, vender bienes robados y sustracción de vehículos (por el Audi A5 que estuvo en la escena del robo).

"Una investigación compleja"

'The Times' ha publicado al respecto que son "parte de una investigación compleja que involucra el robo de joyas, entre otros delitos". Por lo que se estima que no serán los únicos acusados y que probablemente el número de detenidos continúe ampliándose.

Sin embargo, por el momento, la histórica tiara de los duques de Portland sigue sin aparecer. Su paradero es un misterio digno de la mejor novela de Agatha Christie, solo nos falta un Hercules Poirot que resuelva el caso.

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