Esta es la poderosa razón por la que Carolina de Mónaco no se divorcia de Ernesto de Hannover
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SEPARADOS DESDE HACE UNA DÉCADA

Esta es la poderosa razón por la que Carolina de Mónaco no se divorcia de Ernesto de Hannover

La revista alemana 'Bunte' desvelaba el verdadero motivo por el que la princesa no quiere el divorcio. Y tiene mucha relación con Ernesto Jr., su hijastro

Foto: Esta es la poderosa razón por la que Carolina de Mónaco no se divorcia de Ernesto de Hannover
Esta es la poderosa razón por la que Carolina de Mónaco no se divorcia de Ernesto de Hannover

Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover se casaban en una ceremonia secreta en el Palacio de Grimaldi el 23 de enero de 1999. Había pasado una década cuando empezaron a vivir separados, sin que nunca hubiera una información oficial al respecto. Hoy, más de 20 años después, Carolina y Ernesto siguen oficialmente casados: nunca hubo trámites de divorcio ni, aparentemente, intención de solicitarlo. De hecho, en la página web del Principado, la hermana de Alberto de Mónaco sigue apareciendo con el título de princesa de Hannover, de más rango que el de princesa de Mónaco. Según los expertos, el mantener este prestigioso título era el motivo por el que Carolina de Mónaco no solicitaba el divorcio de su todavía marido. Pero la revista alemana 'Bunte' desvelaba a finales de octubre la que parece ser la verdadera razón de no existir un divorcio, y no es otra que conservar el título y propiedades que heredaría el hijo mayor del príncipe alemán, Ernesto Jr.

Se lo explicamos. Padre e hijo mantienen un agrio enfrentamiento por las propiedades de la Casa de Hannover, por lo que su relación es actualmente más que tensa, al igual que la que Ernesto mantiene con su hijo pequeño, Christian. Llegado el momento, esas propiedades irían a parar a manos de Ernesto júnior, así como el título de príncipe de Hannover, tal y como se regula en la Ley de la Cámara de 1836, que dice claramente que el hijo mayor sería el heredero natural. Pero existe una condición para que el primogénito pueda recibir todo el legado, a la que temen que se aferre el todavía marido de Carolina de Mónaco. Y es que el propio jefe de la Casa, en este caso Ernesto de Hannover, hubiera dado el consentimiento para el matrimonio del heredero, algo que al parecer no sucedió -y tampoco en el caso de Christian- y que el alemán podría alegar para que ninguno de sus dos hijos heredaran lo que les corresponde.

Ernesto y Christian de Hannover, con sus respectivas esposas. (Cordon Press)
Ernesto y Christian de Hannover, con sus respectivas esposas. (Cordon Press)

Y la única solución para evitar esta posible maniobra de Ernesto de Hannover es que no haya otro heredero, algo que está en manos de Carolina. Según explica 'Bunte', la aún princesa de Hannover teme que, si se divorcian, Ernesto pueda contraer matrimonio con su actual pareja, a la que parece que ya ha dado esperanzas de que puedan casarse. Una boda que facilitaría que el príncipe alemán tuviera un hijo legítimo, en manos del que dejar el título y las propiedades de la Casa de Hannover. Así que Carolina se ha 'sacrificado' y sigue casada con el príncipe alemán para evitar una futura boda, a pesar de los disgustos que se ha llevado durante su matrimonio, las polémicas que protagonizó siendo aún su marido de facto y su vida de excesos, que también han hecho que su salud se resienta, y mucho.

Esta decisión de la princesa Carolina demostraría dos cosas. Por un lado, la buena relación que tendría con Ernesto Jr. y Christian, los dos hijos que el príncipe alemán tuvo con su primera mujer, Chantal Hochuli. Por otro, que no se fía del que es todavía su marido. El primer punto no es novedoso: la princesa de Mónaco ya se puso del lado del hijo mayor en el enfrentamiento que mantiene con su padre por las propiedades de la Casa de Hannover. Además, Ernesto Jr. ha ejercido de hermano mayor y protector de Alexandra, la hija pequeña de Carolina y Ernesto de Hannover, convirtiéndose en una figura paterna para ella, incluso más que el propio príncipe. Por eso, Carolina tiene un vínculo especial con él y mucho que agradecerle. El segundo punto tampoco es en absoluto sorprendente: los últimos tiempos de Ernesto de Hannover no han sido los mejores. Las recientes detenciones, órdenes de alejamiento y numerosos altercados que ha protagonizado indican que no está en su máxima estabilidad mental y que sus decisiones y acciones son totalmente imprevisibles.

Ernesto de Hannover, en una de sus últimas apariciones públicas, la boda de su hijo Christian. (EFE)
Ernesto de Hannover, en una de sus últimas apariciones públicas, la boda de su hijo Christian. (EFE)
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