La guerra fría entre Noor y Rania de Jordania por el mando del trono hachemita
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FAMILIA REAL DE JORDANIA

La guerra fría entre Noor y Rania de Jordania por el mando del trono hachemita

Ambas protagonizaron una auténtica guerra de poder para que sus respectivos primogénitos se convirtieran en herederos de Jordania

Foto: La guerra fría entre Noor y Rania de Jordania por el mando del trono hachemita
La guerra fría entre Noor y Rania de Jordania por el mando del trono hachemita

En la historia de la realeza, hay numerosos ejemplos de malas relaciones entre suegras y nueras. Desde la mítica Sissi y la emperatriz Sofía de Baviera a casos más actuales, como el de Josefina Carlota y María Teresa de Luxemburgo o, más cercanas a nosotros, la reina Sofía y la reina Letizia, quienes protagonizaron aquel recordado rifirrafe en la catedral de Palma de Mallorca. En este grupo encontramos también a Rania y Noor de Jordania, aunque no son suegra y nuera como tales, pero sí un híbrido que podríamos llamar 'suegrastra' o 'nuerastra'.

Estas dos mujeres, a cada cual más glamurosa y admirada, vivieron una auténtica guerra de poder para que sus respectivos primogénitos se convirtieran en herederos de Jordania. Para entender la historia tenemos que viajar hasta el 7 de febrero de 1999, cuando murió el rey Hussein a los 63 años víctima de un linfoma no Hodking. Fue entonces cuando su hijo mayor, Abdalá, fruto de su matrimonio con Muna, la segunda de sus cuatro esposas, se convirtió en rey.

Dos semanas antes de su fallecimiento, Hussein decidía cambiar la sucesión y anteponer a su hijo a su hermano, el príncipe Hassan. El mismo día que accedió al trono, Abdalá aseguró que, cumpliendo los últimos deseos de su padre, su heredero no sería su propio hijo, sino el príncipe Hamzah, vástago del difunto rey con la reina Noor, su cuarta esposa, y por lo tanto hermano de padre de Abdalá.

Rania y Noor, en una imagen de 2000. (Getty)
Rania y Noor, en una imagen de 2000. (Getty)

Hamzah fue nombrado heredero y así ejerció durante seis años, hasta que el 28 de noviembre de 2004, Abdalá decidió cambiar la sucesión y quitarse a su hermano de en medio. En un comunicado oficial, el rey afirmó que "el puesto simbólico" que había tenido hasta entonces Hamzah "ha restringido su libertad y ha impedido que le confiemos ciertas responsabilidades para las que está plenamente calificado para asumir".

Aunque en aquel momento no designó a un heredero concreto, los expertos aseguraron que sería Hussein, el primero de sus cuatro hijos con la reina Rania, quien ocuparía el puesto de heredero. Y así fue. El 2 de julio de 2009, Abdalá confirmó lo que muchos ya sabían, que su primogénito será quien acceda al trono cuando él fallezca o bien decida abdicar, algo nada habitual en la corte hachemita.

¿Y qué tienen que ver Noor y Rania en esta lucha sucesoria? Según los expertos, fueron ellas las que mantuvieron una dura batalla secreta para intentar que sus respectivos hijos fueran los sucesores, una guerra que ganó Rania. "El problema es que son muy parecidas. Ambas quieren ser como Diana de Gales y se ven como rivales. Rania es más poderosa de lo que fue Noor, porque tiene mucha influencia sobre su marido", aseguró en su momento Leslie Bennetts, especializada en el asunto.

Como en Jordania no había suficiente espacio para dos reinas como ellas, al enviudar Noor decidió establecerse de nuevo en su país de origen, Estados Unidos, aunque también pasa largas temporadas en el Reino Unido.

Rania, con su hijo Hussein. (EFE)
Rania, con su hijo Hussein. (EFE)
Rania de Jordania Noor de Jordania
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