De las botas de agua que no gustaron a Letizia a las 'fugas' de Juan Carlos: la Nochebuena de los Borbón
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NOCHE DE PAZ

De las botas de agua que no gustaron a Letizia a las 'fugas' de Juan Carlos: la Nochebuena de los Borbón

Aunque se han mantenido algunas tradiciones para Navidad en el Palacio de la Zarzuela, los asistentes y los escenarios de las celebraciones han cambiado mucho a lo largo de estos años

placeholder Foto: La familia Borbón, en Marivent en 2007. (Getty)
La familia Borbón, en Marivent en 2007. (Getty)

Durante años, la Navidad de la familia real se ha celebrado con todos reunidos en el Palacio de la Zarzuela. Las fiestas tenían un previo que comenzaba con el envío de la postal navideña de los miembros Borbón y Grecia. Este punto de la agenda no ha cambiado y sigue siendo para los medios de comunicación motivo de comentarios y reportajes varios.

Aún se recuerda el año en que se utilizó una foto de los reyes Juan Carlos y Sofía, rodeados de todos sus nietos en uno de los salones del palacio. Lo sorprendente fue el montaje en sí. Victoria Federica no tenía brazo, Juan Urdangarin sujetaba en los suyos a Irene a punto de caerse y el rey Juan Carlos aparecía también en una postura rara. Con el tiempo, se supo que la autora era la reina Sofía, quien, al no poder tener a todos sus nietos con ella, se había encargado del estropicio gráfico. Se dijo también que era el producto de un curso de Photoshop que, vista la realidad, debió suspender.

Hubo otra imagen con gran repercusión y en la que la Reina emérita nada tenía que ver. En este caso, era la infanta Leonor con apenas dos años junto a una chimenea y sin pierna. En esa época, estas curiosidades resultaban de lo más llamativo y pintoresco. Aparentemente, la familia nuclear se quería.

placeholder La felicitación navideña de los reyes Juan Carlos y Sofía en 2005. (Casa de S. M. el Rey)
La felicitación navideña de los reyes Juan Carlos y Sofía en 2005. (Casa de S. M. el Rey)

No había diáspora familiar y a Zarzuela acudían varias generaciones para compartir la cena del 24 de diciembre y el almuerzo del 25. Después, los Borbón y Grecia se trasladaban a Baqueira hasta la noche de Reyes. Una de las veces, al subir a la estación en coche desde Barcelona, el rey Juan Carlos y la infanta Cristina sufrieron un accidente. Era el emérito quien conducía un Porsche a gran velocidad.

En los años de bonanza afectiva, don Juan Carlos celebraba su cumpleaños en familia y al día siguiente presidía la Pascua militar. Cuando las Infantas se casaron, se unieron Jaime de Marichalar e Iñaki Urdangarin y, con el tiempo, los niños. Fue entonces cuando el príncipe Felipe y Letizia dejaron de ir. Ni a la hoy Reina le gustaba el ambiente, ni congeniaba con sus cuñadas. En esas fechas, como sucedía en verano, comenzaron los viajes secretos de los entonces Príncipes de Asturias, que se mantienen en la actualidad.

Pero volvamos a esas Nochebuenas, cuando todo era amor y paz. Durante varios años, en el discurso oficial de don Juan Carlos también aparecieron la reina Sofía y sus hijos. Esta escena desapareció con el tiempo y lo único que quedaba era la figura del jefe del Estado dirigiéndose a los ciudadanos en un discurso grabado con anterioridad. Para los familiares y amigos íntimos que acudían a la cena era de obligado cumplimiento escuchar el mensaje real. A la reunión en palacio asistían las infantas Pilar y Margarita con toda su prole y, por supuesto, 'los griegos'. También los reyes Constantino y Ana María y sus hijos pasaban las navidades en Zarzuela, invitados por doña Sofía.

placeholder La reina Sofía, junto a sus hermanos Irene y Constantino. (EFE)
La reina Sofía, junto a sus hermanos Irene y Constantino. (EFE)

En esa época en que todos los niños eran pequeños, Papá Noel era el encargado de dejar los regalos bajo el árbol. La Reina emérita, por su educación alemana, mantuvo siempre esta tradición. Los Reyes Magos se incorporaron a su vida cuando se casó con don Juan Carlos. Y antes de que existiera Baqueira, el príncipe Felipe y sus hermanas iban al ayuntamiento de Madrid para recibir a sus majestades, que formaban parte de la cabalgata real, una cita que supuso al entonces heredero muchos berrinches. Con seis, siete y ocho años no entendía la razón de no poder quedarse con todos los regalos que le hacían llegar. Se suponía que debía mirarlos y entregarlos para que se repartieran entre niños que no tenían juguetes. Una de las veces el motivo de la rabia infantil tenía que ver con un balón de reglamento y una bici. Contaba la reina Sofía a Pilar Urbano que fue una de las pocas veces en que tuvo que dar a su hijo una azote porque no entraba en razón.

Los niños Borbón crecieron y la agenda familiar festiva fue cambiando. Durante años, se mantuvo la cena con todos los Gómez-Acebo Borbón y los Zurita Borbón. Los griegos desaparecieron de la escena y solo quedó como representación la princesa Irene. Pero la puesta en escena se mantuvo a lo largo de los años. El servicio de palacio se reducía el 24 de diciembre. Quedaba un retén para controlar que no faltara nada en el bufet. También se mantuvo la tradición con el menú, que servía Horcher. Lo único que estaba prohibido era cualquier plato que tuviera de acompañante champiñón o setas, a las que sentía y siente aversión don Juan Carlos.

placeholder La infanta Elena, el rey Juan Carlos, la reina Sofía y el (hoy) rey Felipe, en Baqueira. (Reuters)
La infanta Elena, el rey Juan Carlos, la reina Sofía y el (hoy) rey Felipe, en Baqueira. (Reuters)

El día de Navidad sí fue variando de escenario. Unas veces, el almuerzo era en el chalet de Puerta de Hierro de la infanta Pilar y, en muy pocas ocasiones, en la casa de los Príncipes de Asturias. Entonces, el rey Juan Carlos se ausentaba con destino desconocido y doña Sofía compartía la festividad con la familia Ortiz Rocasolano.

También cambió la manera de presentar los regalos. Si durante años todos los asistentes se intercambiaban obsequios, con el tiempo llegó el amigo invisible. Este sistema creó más de un conflicto entre algunos de los familiares que acudían a la cena, al sentirse infravalorados o considerar que el regalo no era de su agrado. Una de las que se sintió damnificada fue doña Letizia, que recibió en una ocasión unas botas de agua de la marca Hunter. También hubo una complicación con un hijo de la infanta Pilar, al que se le olvidó ejercer de amigo invisible. La historia la resolvió doña Sofía, al hacer llegar al olvidadizo sobrino un objeto para que entregara a quien le había tocado.

Cuando las relaciones familiares se fueron deteriorando, se mantuvo la cena de Nochebuena, pero a las diez y media de la noche don Juan Carlos desaparecía de la reunión. La reina Sofía permanecía como jefa de familia con sus nietos Urdangarin y Marichalar, que se quedaban todos juntos a dormir.

Este año todo será muy diferente. La cena del 24 de diciembre podría ser una representación del libro 'Diez negritos' de Agatha Christie con los personajes desapareciendo. Los tiempos felices quedaron ya en el histórico de los Borbón y Grecia, cuando todos se querían.

placeholder El 80º cumpleaños del rey Juan Carlos. (Casa de S. M. el Rey)
El 80º cumpleaños del rey Juan Carlos. (Casa de S. M. el Rey)
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