Ernesto de Hannover Jr., el ahijado de Felipe VI que se enfrenta a una demanda millonaria
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Ernesto de Hannover Jr., el ahijado de Felipe VI que se enfrenta a una demanda millonaria

Con tan solo 15 años, el entonces Príncipe de Asturias se estrenó como padrino con Ernesto Augusto junto a otros royals

placeholder Foto: Ernesto de Hannover Jr. y Ekaterina Malysheva, el día de su boda. (Gtres)
Ernesto de Hannover Jr. y Ekaterina Malysheva, el día de su boda. (Gtres)

Martina Jáudenes, Ingrid Alexandra de Noruega, Vincent de Dinamarca, Tino de Grecia, Victoria Federica de Marichalar... Estos son solo algunos de los nombres de los 13 ahijados de Felipe VI. Uno de ellos, Ernesto de Hannover Jr., se ha convertido en noticia esta semana después de que se haya hecho público que su padre, el príncipe Ernesto, lo ha demandado ante el Tribunal Regional de Hannover por haber "violado gravemente los derechos, intereses legales e intereses del demandante".

Cuando en 1983 vino al mundo el primogénito de Ernesto de Hannover y su primera esposa, la suiza Chantal Hochuli -de la que se divorció en 1997-, sus padres eligieron para su bautizo a nueve padrinos. En la lista se encontraba el nombre de la reina Sofía de España, quien es prima hermana de Ernesto de Hannover, pues su madre, la reina Federica de Grecia, era hermana del príncipe alemán Ernesto Augusto IV, progenitor del príncipe.

Sin embargo, la ahora Reina emérita pidió a Ernesto y Chantal, con los que entonces tenía una estrecha relación, que fuera su hijo, Felipe, el elegido, pues al joven le hacía especial ilusión. Y así fue. Con tan solo 15 años, el entonces Príncipe de Asturias se estrenó como padrino con Ernesto Augusto junto a otros royals como su tío, el rey Constantino de Grecia, o el príncipe Andrés de Leiningen, en una ceremonia que tuvo lugar en el castillo de Marienburg.

placeholder  El príncipe Felipe en el bautizo de Ernesto Augusto. (Getty)
El príncipe Felipe en el bautizo de Ernesto Augusto. (Getty)

Y es precisamente por ese castillo por lo que empezaron las disputas entre padre e hijo hace ya algunos años. La frágil salud de Ernesto así como su problemática actitud provocaron que este legara a su hijo mayor la propiedad como una especie de herencia anticipada. Marienburg era una de las joyas de la corona del patrimonio familiar, pero vivió tiempos mucho mejores, ya que ahora está en total estado de abandono.

De ahí que el heredero quisiera vendérselo al Gobierno de la Baja Sajonia por la cantidad simbólica de un euro, dado que no podía asumir los costes de la reforma, que ascendían a 27 millones de euros. Una decisión que Ernesto padre nunca le perdonó a su primogénito, aunque consiguió paralizar la venta. A partir de ahí, los reproches entre ellos empezaron a ser constantes y su relación empeoró tanto que actualmente ni se dirigen la palabra.

Prueba de ello es que estas Navidades, Ernesto Augusto y su esposa, la diseñadora rusa Ekaterina Malysheva, a cuyo enlace, celebrado en julio de 2017, no se presentó Ernesto, decidieron compartir un christmas familiar. En él la madre, Chantal Hochuli, tenía un papel protagonista junto a sus nietos: Elisabeth, que este mes cumple tres años, Welf, de uno, y dos de los perros familiares. Pero ni rastro de su exmarido, quienes aseguran fuentes cercanas que ni siquiera conoce a los pequeños.

La relación de Ernesto padre con sus otros hijos no es mejor. Con Christian, segundo de los vástagos que tuvo con Chantal, sí mantiene contacto, e incluso estuvo presente en su boda con Sassa de Osma, celebrada en Perú en 2018. Una presencia que se convirtió en noticia, sobre todo cuando tuvo que ser trasladado a urgencias tras sentirse indispuesto. No se sabe si el príncipe alemán ya conoce a los mellizos de la pareja, Nicolás y Sofía, nacidos el año pasado en Madrid, su lugar de residencia, pero sí que es un hecho que Christian está de parte de su hermano.

Al igual que lo está también Alexandra, la hija pequeña de Ernesto, y los Casiraghi. Cuando el príncipe alemán y Carolina de Mónaco se casaron, los hijos de ambos eran todavía jóvenes, así que se criaron practicamente juntos. Entre Ernesto Augusto, Christian, Carlota, Andrea y Pierre nació una amistad que continúa hoy en día, y forman parte del mismo núcleo social. Por su parte, Carolina siempre ha mostrado su apoyo al que fue su hijastro.

De hecho, uno de los motivos por los que la princesa no se divorciaría es precisamente para guardar los derechos de Ernesto Augusto. Y es que si su padre se divorciara, se volviera a casar y tuviera un hijo, podría designarlo heredero de la casa de Hannover, dejando de lado a sus dos hijos mayores.

Ahora, a pesar de tenerlo todo en contra, Ernesto padre ha recurrido a los mejores abogados de Berlín para enfrentarse a su primogénito, al que le reclama nada más y nada menos que 5 millones de euros.

placeholder El príncipe heredero de Hannover, Ernesto Augusto, descubre la corona de Hannover en el castillo de Marienburg. (EFE)
El príncipe heredero de Hannover, Ernesto Augusto, descubre la corona de Hannover en el castillo de Marienburg. (EFE)
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