La entrevista con Oprah y los otros 5 errores que Meghan Markle ha pagado caro
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MÁS GRAVE QUE EL MEGXIT

La entrevista con Oprah y los otros 5 errores que Meghan Markle ha pagado caro

Ni la prensa ni la opinión pública perdonan a la duquesa de Sussex ciertas decisiones que ha tomado en estos cuatro años, aunque parece que la peor ha sido su charla con Winfrey

placeholder Foto: Meghan Markle, en una imagen de archivo. (EFE)
Meghan Markle, en una imagen de archivo. (EFE)

Cuántas veces nos hemos referido a Meghan Markle, al menos en su primera etapa como miembro de la Casa Real británica, como el soplo de aire fresco que necesitaba la Corona, tan ceñida a las férreas tradiciones y protocolos. Divorciada, de origen americano y birracial, su perfil era muy diferente al de todos los que, hasta ese momento, se habían unido a la familia Windsor. Pero la paz le duró muy poco... No tardaron en publicarse titulares más o menos desafortunados sobre la flamante prometida del príncipe Harry, que se convirtió en protagonista de las portadas día sí, día también. Unos titulares que se vieron alimentados por cinco grandes errores de Meghan Markle, que ni la prensa ni la opinión pública le perdonaron y que ha terminado pagando caro.

El primer gran error de Meghan Markle fue la baby shower que celebró en Nueva York, en febrero de 2019. Una fiesta a la que asistió desde su absoluta libertad, pero que fue criticada hasta la extenuación. Desde su actitud más de celebrity que de royal -tal y como apuntó la prensa británica esos días- a los elevados gastos de la reunión, a pesar de que, según lo publicado, fueron sufragados por sus amigas y organizadoras. Pero, sobre todo, lo que más se criticó fue que volviera a Londres en un jet privado, proporcionado por el matrimonio Clooney. Una decisión que chocaba frontalmente con su defensa del medioambiente y en la que volverían a caer meses después para sus vacaciones de verano, recibiendo nuevos y demoledores titulares en los que se repetiría la palabra "hipócrita".

placeholder Meghan Markle, en Nueva York para celebrar la baby shower. (Reuters)
Meghan Markle, en Nueva York para celebrar la baby shower. (Reuters)

El segundo gran error que le han achacado tanto medios como opinión pública fue hacer uso de los privilegios reales mientras exigían privacidad de personas anónimas. Por ejemplo, junto con el príncipe Harry decidió hacer una reforma costosísima de Frogmore Cottage, donde se instalarían en abril de 2019, esperando la llegada de Archie. Se gastaron más de 2 millones de libras de las arcas públicas, por lo que nadie entendió el hermetismo que ejercieron después con el nacimiento de Archie o su bautizo, rompiendo algunas tradiciones como el posado al salir del hospital -del que no se supo nada hasta varios días después- o informar de los nombres de los padrinos en un bautizo cerrado a la prensa y absolutamente privado.

No pasaron muchos meses hasta el siguiente error. Meghan Markle y el príncipe Harry asistían, en julio, al estreno de la película 'El rey león', en la que coincidieron con Beyoncé o Elton John. La prensa volvía a echarse encima de ella al escuchar las misteriosas palabras que pronunció en conversación con otro de los actorer, Pharrell Williams: "No lo ponen fácil". Los medios lo tomaron como un mensaje alto y claro que iba dirigido hacia ellos, por lo que no tardaron en salir artículos de opinión contraatacando y explicando las razones de por qué "no lo ponían fácil". Así que, si esto fue difícil de perdonar, la demanda al grupo editorial del 'Daily Mail' que anunciaron en septiembre ya supuso un punto sin retorno para una guerra entre los Sussex y los medios, que precisamente daba sus últimos estertores hace unos días, cuando el juez dio la razón a Meghan Markle por violación de su privacidad, al haber publicado una carta escrita a su padre que debería haberse quedado entre ellos.

placeholder Los duques de Sussex, en uno de sus últimos actos como royal. (Reuters)
Los duques de Sussex, en uno de sus últimos actos como royal. (Reuters)

Y llegamos a la gran afrenta contra la monarquía británica, la decisión de retirarse de sus funciones institucionales, marcharse a Estados Unidos y dejar de ser royals. Es decir, el Megxit. Una maniobra que siguen alegando como necesaria para su salud mental y por el ambiente tóxico que la prensa había generado, según ellos, en Reino Unido. El príncipe Harry tenía una familia que proteger y veía en su mujer el reflejo de la princesa Diana y la situación de acoso mediático que vivió durante años. Esta era la teoría y la explicación oficial de la pareja. Pero siempre ha sobrevolado la sospecha de que los Sussex habían hecho cuentas y habían visto que era mucho más rentable para sus bolsillos no pertenecer a la Casa Real. Y el tiempo no ha hecho sino dar la razón a los más suspicaces, al conocerse los contratos millonarios que han firmado tanto con Spotify como con Netflix y que, probablemente, no serán los únicos.

Pero los que creían que no podía haber nada peor para Buckingham que el Megxit estaban equivocados. Porque la entrevista que la pareja ha concedido a Oprah Winfrey se emite en pocas horas y las pinceladas que se han ido dando de la misma vaticinan que Meghan Markle se va a callar poco o nada de su vida en palacio, de su situación y de cómo se ha sentido tratada por la familia real. Unas palabras muy esperadas y que pueden suponer la ofensa más grave a la Corona en sus cuatro últimos años como pareja del príncipe Harry y, más importante, como nieta política de la todopoderosa reina Isabel.

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