Ernesto de Hannover arriesga el patrimonio familiar por la guerra judicial contra su hijo
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PROBLEMAS ECONÓMICOS

Ernesto de Hannover arriesga el patrimonio familiar por la guerra judicial contra su hijo

Parece que al príncipe alemán no le salen las cuentas para poder sufragar los gastos judiciales que se le vienen encima, por lo que ha tenido que recurrir a una solución extrema

placeholder Foto: Ernesto de Hannover, en 2018. (EFE)
Ernesto de Hannover, en 2018. (EFE)

Faltan apenas dos semanas para que Ernesto de Hannover se siente en el banquillo de los acusados, a petición de la Fiscalía austriaca, por los numerosos incidentes que protagonizó el pasado verano. Un juicio en el que podría enfrentarse hasta a tres años de cárcel, principalmente por los altercados que tuvo con la policía. Pero, aunque sea el que le puede perjudicar más, no es el único proceso judicial que tiene entre manos, ya que también decidió demandar a su hijo mayor, Ernesto Augusto de Hannover, por haber violado "gravemente sus derechos e intereses legales", tal y como reza la demanda, presentada a través de un despacho de abogados de Berlín. Y parece que este otro proceso le va a salir mucho más caro de lo que pensaba, por lo que ha tenido que recurrir a dos extrañas maniobras para poder hacer frente a estos gastos.

Se estima que este proceso judicial pueda alcanzar un coste de más de 600.000 euros. Y por las decisiones económicas que ha tomado, está claro que las cuentas no le han salido. De hecho, uno de los motivos de la demanda que puso a su heredero es que "vive enfermo y aislado" en una cabaña de Austria y que solicitó ayuda en varias ocasiones a Ernesto Jr., que se negó a proporcionársela. Así que el exmarido de Carolina de Mónaco no ha tenido más remedio que tirar de hucha y de patrimonio. Pero no solo del suyo, que es lo más sorprendente.

placeholder Ernesto de Hannover, en la boda de su hijo Christian. (EFE)
Ernesto de Hannover, en la boda de su hijo Christian. (EFE)

De momento, ha tenido que poner a la venta una casa que tiene en Frankfurt. Se trata de una propiedad de 150 metros cuadrados por la que pide un millón y medio de euros. La gestión la está haciendo una prestigiosa inmobiliaria alemana que pertenece a uno de sus íntimos amigos y que está especializada en propiedades muy exclusivas repartidas no solo por toda Alemania, sino que también manejan una cartera en otros países. Aunque puede llamar la atención el precio de la vivienda al tener una superficie de 150 metros -estamos acostumbrados a manejar otros tamaños cuando se trata de propiedades reales-, hay que tener en cuenta que el precio del mercado inmobiliario alemán es más elevado que el de España, además de las características de la casa, a las que de momento no hemos podido tener acceso.

placeholder Ernesto de Hannover, en una imagen de archivo. (EFE)
Ernesto de Hannover, en una imagen de archivo. (EFE)

Y con esa maniobra sorprendente pero habitual cuando una persona tiene que pagar grandes cantidades de dinero, llega la siguiente, con la que el príncipe podría perder mucho más que ganar. Y es que para poder afrontar los gatos de la demanda a su hijo mayor, Ernesto de Hannover ha recurrido a una empresa de Salzburgo que se ocupa del "comercio, adquisición y ejecución de de reclamaciones en el país y en el extranjero". O lo que es lo mismo, una empresa de cobro de deudas. Esta compañía, fundada también por dos amigos suyos, está incluida en este proceso como segundo demandante, por lo que participará en los gastos legales y judiciales derivados del mismo.

Pero claro, a pesar de la amistad que tienen, su implicación en este proceso no es de forma altruista. Ernesto ha llegado a un acuerdo con esta empresa y, a cambio de participar en la demanda y cubrir parte de los gastos, les correspondería parte de los bienes que reclama. Es decir, que en caso de que el príncipe alemán ganase el juicio, parte del histórico patrimonio de la Casa Hannover quedaría en manos de esta empresa de cobro de deudas, sin que sus herederos pudieran reclamar nada. Así que tampoco habría que descartar que sea una estrategia pensada por sus asesores legales para que, tal y como él quiere, sus hijos no hereden en un futuro todo lo que les toca.

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