Haakon, Mette-Marit y Marta Luisa, unidos por la tristeza en el funeral de su tío
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FUNERAL EN ASKER

Haakon, Mette-Marit y Marta Luisa, unidos por la tristeza en el funeral de su tío

Este lunes ha tenido lugar el último adiós de Erling Lorentzen, cuñado del rey Harald y viudo de la princesa Ragnhild, junto a la que ha sido enterrado

Foto: Haakon y Mette-Marit, en una imagen de archivo. (EFE)
Haakon y Mette-Marit, en una imagen de archivo. (EFE)

El pasado 9 de marzo, la Casa Real de Noruega anunciaba con gran tristeza el fallecimiento de Erling Lorentzen, el cuñado del rey Harald. Dos semanas después, la familia real se ha despedido de él, en un emotivo funeral en la iglesia de Asker, precisamente el mismo lugar donde, en 1953, se casaba con la princesa Ragnhild, convirtiéndose en el primer plebeyo en pertenecer a una monarquía europea. A pesar de su salud, a la misa ha asistido el propio rey Harald, aunque lo ha tenido que hacer ayudándose de dos muletas para caminar. Y es que el monarca estará de baja como mínimo hasta el próximo 11 de abril, tras la operación de rodilla que sufría hace unas semanas, por la que aún está recibiendo rehabilitación. Junto a él y de riguroso luto, la reina Sonia, los príncipes Haakon -actual regente- y Mette-Marit y Marta Luisa, que no ha podido contener las lágrimas al salir de la ceremonia.

Cuando Erling y Ragnhild se casaron, no tardaron en irse a Río de Janeiro, donde la familia Lorentzen tenía varias explotaciones. Lo que iba a ser un traslado temporal se convirtió en algo definitivo, convirtiéndose Brasil en su hogar y el lugar donde nacerían sus tres hijos, Haakon, Ingeborg y Ragnhild. Por eso, sobre su ataúd se han visto extendidas las banderas de sus dos patrias y la ceremonia ha sido oficiada tanto en noruego como en portugués. Ha sido una misa en la que no han faltado ni la música ni los discursos, algunos contando anécdotas de Erling Lorentzen que han dado lugar a alguna carcajada, algo muy habitual en los responsos de los países nórdicos, donde, a diferencia de nuestra cultura, se celebra la vida que ha tenido el fallecido y no hay mucho espacio para el drama.

placeholder La familia real, accediendo a la iglesia. (NRK)
La familia real, accediendo a la iglesia. (NRK)

La pandemia ha obligado a que solo hubiera 50 asistentes en el interior del templo, contando con familia real, la princesa Astrid y dos de sus hijos, así como la familia directa del fallecido. Y, por supuesto, todos guardando una gran distancia interpersonal. Aunque también ha habido grandes ausencias. Por ejemplo, el hijo mayor de Erling y la princesa Ragnhild, Haakon, no ha podido viajar desde Brasil para asistir a la ceremonia y despedir a su padre, ya que actualmente es una de las zonas más afectadas por el coronavirus y no obtuvo el permiso correspondiente para salir del país. Pero sí envió unas palabras para que uno de sus primos las leyera en su nombre para recordar a su padre. En ellas, señalaba que si las circunstancias fueran otras, la iglesia estaría llena de gente, ya que era una persona "muy especial". Precisamente, su discurso daba lugar a una de las anécdotas que, a pesar de la situación, arrancaban una sonrisa a los presentes: "Padre nunca nos habló de 'cuando' muera. Siempre dijo 'si' muero, espero que sea de repente y en un entorno agradable", destacando que, a pesar de sus 98 años, Erling Lorentzen no tenía ninguna intención de morirse.

placeholder Vista general del templo, con muy pocos invitados y distancia entre ellos. (NRK)
Vista general del templo, con muy pocos invitados y distancia entre ellos. (NRK)

Tras la ceremonia, el ataúd de Erling Lorentzen ha sido llevado hasta su tumba por algunos de sus familiares, entre ellos el príncipe Haakon. El cuñado de Harald ha sido enterrado junto a la princesa Ragnhild, que fallecía en 2012. Ha sido entonces cuando hemos visto a la reina Sonia, Mette-Marit y Marta Luisa caminando juntas para dar el adiós definitivo a su cuñado y tío. Una imagen que no se daba desde hace más de un año y en unas circunstancias muy parecidas, el funeral de Ari Behn, ya que es cada vez menos frecuente que Marta Luisa comparta agenda institucional con el resto de la familia. Pero es que, además, la pandemia ha hecho que los actos oficiales se reduzcan al mínimo, por lo que ya no es nada habitual que las tres mujeres de la familia real coincidan en público.

Pero era una ocasión especial y la forma de demostrar su aprecio al que fuera viudo de la princesa Ragnhild, por lo que no podían faltar. Ni siquiera el hecho de que la hermana mayor de Harald muriera hizo que Erling se distanciara de la familia, más bien al contrario. Seguía siendo uno más y era invitado a muchas de las citas familiares más importantes, incluso junto a su actual pareja, Ebba Løvenskiold, una mujer con la que llevaba saliendo desde 2016. Por supuesto, ella ha sido una de las 50 asistentes al funeral de Erling Lorentzen, en el que no han faltado coronas de flores de las casas reales de Dinamarca y Suecia, que sin las circunstancias sanitarias, también hubieran hecho acto de presencia en este adiós al querido cuñado del rey noruego.

Haakon de Noruega Princesa Martha Luisa de Noruega
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