Amalia de Holanda, primera heredera que se estrena en el joyero real
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DIAMANTES Y AGUAMARINAS

Amalia de Holanda, primera heredera que se estrena en el joyero real

La heredera del trono de los Países Bajos lució por primera vez una histórica joya procedente de la colección de su abuela Juliana, de la que ahora también disfruta la reina Máxima

placeholder Foto: La princesa Amalia, en el Día del Rey. (Getty)
La princesa Amalia, en el Día del Rey. (Getty)

La princesa Amalia de Holanda se ha convertido en la primera princesa de su generación que ha echado mano del joyero real para un compromiso público. Como cada año, este 27 de abril se celebraba el Día del Rey en los Países Bajos, un día grande en todo el país y también para los Oranje, ya que, además de ser la celebración del cumpleaños del rey Guillermo Alejandro, es la ocasión del año en que vemos a la familia real al completo. Además, la jornada tenía un tinte especial ya que, aunque sin público, los reyes y sus hijas pudieron disfrutar de diferentes actividades en Eindhoven, a diferencia del año pasado, cuando se tuvieron que quedar dentro de los muros de Huis ten Bosch y hacer toda la celebración de forma virtual. Así que una ocasión tan señalada también merecía una joya muy señalada. De ahí que la heredera optara por unos históricos pendientes para esta cita.

Se trata de unos colgantes rígidos de diamantes, que parten de un pequeño aro y que están rematados, en este caso, por una aguamarina. Y tanto la piedra como el pendiente son muy valiosos dentro del joyero real, aunque casi más por la historia que tienen detrás que por su precio, que actualmente no sería muy alto. La reina Juliana, abuela del rey Guillermo Alejandro, era una auténtica amante de las aguamarinas, una piedra con un característico tono azul que se encuentra especialmente en Brasil y en algunos países africanos, como Madagascar, Mozambique, Zambia o Nigeria. Pues bien, además de las muchas que tenía y que le regalaban frecuentemente amigos y familia, conocedores de cuánto le gustaban, la reina Juliana tenía especial aprecio por dos aguamarinas de corte briolette que le regaló la baronesa Armgard von Cramm, la madre del príncipe Bernardo, su marido, precisamente para su boda. Esas aguamarinas pasaron a formar parte del joyero real y son las que este martes lucía la princesa Amalia.

placeholder La princesa Amalia, con los pendientes de aguamarinas. (EFE)
La princesa Amalia, con los pendientes de aguamarinas. (EFE)

Pero la historia familiar de esta joya no acaba aquí, ya que las aguamarinas iban este jueves engarzadas en unos pendientes de diamantes que también tienen un gran valor sentimental para la actual reina, ya que fueron un regalo del rey Guillermo Alejandro en 2009. Se trata de un diseño que permite intercambiar las piezas que lo rematan, por lo que la argentina ha llevado esos pendientes en varias ocasiones, también combinados con otro tipo de piedras, como pequeños corales. Del mismo modo, la propia Máxima también ha lucido estas mismas aguamarinas con otro tipo de enganche, como los pendientes del conjunto de rubíes de Mellerio que el rey Guillermo III encargó al conocido joyero francés en 1888 y que siguen perteneciendo a la colección real.

placeholder La reina Máxima, con las aguamarinas enganchadas en los pendientes de Mellerio. (EFE)
La reina Máxima, con las aguamarinas enganchadas en los pendientes de Mellerio. (EFE)

Y Amalia, insistimos, ha lucido por primera vez una pieza con gran valor, pero su interés es casi más histórico y familiar que monetario, ya que no es de las más caras con las que cuentan las Van Oranje. Actualmente, el precio de una aguamarina depende de la calidad y la definición del color y el peso, por lo que el quilate puede costar entre 80 y 400 euros. Nos hemos puesto en contacto con varios gemólogos que apuntan, teniendo en cuenta estas características, la talla y el tamaño de las aguamarinas, además de la pieza de diamantes en la que van enganchadas, que su valor actual podría ser de unos 6.000 euros.

Una cantidad considerable, pero muy inferior a otras piezas del joyero, por ejemplo, el conjunto de Mellerio antes mencionado: el collar, los pendientes, la tiara y la pulsera de diamantes y rubíes encargados por el rey Guillermo III costaron 160.000 florines, que serían unos 72.000 euros al cambio. Pero, claro, hay que tener en cuenta que estamos hablando de hace más de un siglo, por lo que su valor actual sería muy superior.

placeholder La reina Máxima, con el conjunto de rubíes de Mellerio. (EFE)
La reina Máxima, con el conjunto de rubíes de Mellerio. (EFE)

Como decíamos, Amalia de los Países Bajos se convierte así en la primera princesa de su generación en tener acceso a las joyas familiares. Cierto es que la mayoría de ellas lucen ropa y complementos pertenecientes a sus progenitoras, pero no se había dado el caso de que, al menos en un acto público, utilizaran una joya de sus antepasados. Por ejemplo, la princesa Leonor se intercambia a menudo unos pequeños aros de oro con efecto bambú con su madre y la princesa Elisabeth de Bélgica ha lucido ya en varias ocasiones también pendientes extraídos del joyero personal de la reina Matilde.

Pero, hasta ahora, ni Leonor ni Ingrid ni Elisabeth ni la propia Amalia habían tenido acceso a las importantes joyas que incluyen las históricas colecciones de las familias reales, por lo que la heredera holandesa ha marcado un pequeño hito en su camino hacia el trono. Y quién sabe si también ha abierto la veda para que hagan lo mismo sus homólogas.

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