Kate Middleton: la silenciosa transformación de una futura reina consorte
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ANIVERSARIO

Kate Middleton: la silenciosa transformación de una futura reina consorte

Al igual que el duque de Edimburgo lo fue para Isabel II, el príncipe Guillermo, quien en su día será rey, también ha encontrado en ella su pilar, fuerza y guía

placeholder Foto: Kate Middleton, en el Día del Armisticio. (Getty)
Kate Middleton, en el Día del Armisticio. (Getty)

Todo comienzo de una nueva era viene acompañado de una imagen. Y la imagen que representa ahora el futuro de la monarquía británica es la de Kate. Durante el funeral del duque de Edimburgo, el fotógrafo de Getty, Chris Jackson, realizó el que posiblemente sea el mejor retrato de su carrera. Cuando captó la penetrante mirada de ojos verdes de la duquesa de Cambridge, capturó el estado de ánimo sombrío de la ocasión, la determinación de acero de una familia en duelo, pero también una mirada de confianza, aplomo y compostura. En definitiva, estaba retratando a una futura reina.

En el mismo día en el que los británicos daban su último adiós al gran pilar de Isabel II, en el mismo momento en el que se planteaban tantas dudas sobre el futuro de los Windsor, la mujer del príncipe Guillermo, segundo en la línea de sucesión, demostraba estar sobradamente preparada para el complejo papel de consorte.

placeholder Kate, en el funeral del duque de Edimburgo. (CP)
Kate, en el funeral del duque de Edimburgo. (CP)

Este jueves se cumple el décimo aniversario de boda de los duques de Cambridge. La joven risueña, que atravesaba ese largo pasillo de la abadía de Westminster acompañada de su padre, es hoy una mujer de 39 años, madre de tres hijos (entre ellos el tercero en la línea de sucesión) cuya templanza y saber estar se han convertido en uno de los grandes pilares del palacio de Buckingham.

Los principios son complicados

La pareja se conoció en la Universidad de St Andrews y se dio el ‘sí, quiero’ tras un largo noviazgo (con ruptura entre medias) en una boda de ensueño. Al igual que pasó con el marido de Isabel II, al que en un principio apodaron ‘el Intruso’ por sus orígenes griegos, los inicios no fueron fáciles.

Los feroces tabloides británicos -que ya antes la habían bautizado como Waity Katy (Katy, la que espera), para burlarse de un compromiso que no llegaba- comenzaron a sacar todo tipo de historias sobre su familia. A su madre, Carole, la convirtieron en una malvada bruja ambiciosa sin escrúpulos. Es más, se llegó a decir que la cambió de universidad a propósito para hacerla coincidir con el príncipe. A Kate y su hermana Pippa, las llegaron a llamar Wisteria Sisters, en referencia a una flor “muy decorativa, intensamente fragante y con una habilidad feroz para trepar”.

placeholder Kate y Pippa Middleton, en la boda real. (Limited Pictures)
Kate y Pippa Middleton, en la boda real. (Limited Pictures)

Pero Kate nunca se quejó. Tampoco entró en cólera cuando la revista ‘Closer’ publicó unas imágenes en las que aparecía en topless durante unas vacaciones privadas en el sur de Francia. El príncipe Guillermo puso el grito en el cielo, pero fue ella quien le calmó. Sin ruidos de batallas legales como Harry y Meghan, los duques de Cambridge donaron a causas benéficas los 100.000 euros que ganaron con la demanda.

‘No complains’

Su optimismo la ha ayudado siempre a hacer frente a las exigencias de su puesto a lo largo de los años. Guillermo, como su hermano Harry, tiene animadversión a los medios de comunicación, y cuando él y Kate se convirtieron en padres, no querían que los paparazzi interrumpieran en su vida familiar. De nuevo, en lugar de enfrentamientos, la duquesa de Cambridge aprendió cómo convertirse en fotógrafa y desde entonces ha proporcionado un flujo constante de encantadoras imágenes familiares que el público simplemente adora.

Foto: La duquesa de Cambridge, con su cámara de fotos. (Getty)

Después de su matrimonio, algunas personas la llamaron 'vaga' por dejar el trabajo. Pero, en lugar de dejarse intimidar por tales críticas, volvió a convertir silenciosamente lo negativo en positivo usando el tiempo que tenía para investigar a fondo qué patrocinios quería asumir, obteniendo una comprensión real de cómo funcionaban para asegurarse de que pudiera ser útil. Una vez más, este enfoque positivo de la tarea en cuestión funcionó. Ahora, lejos de ser vista como tímida en el trabajo, es reconocida como una de las royals mejor informadas y motivadas.

placeholder La pareja, en una foto de archivo.  (Getty)
La pareja, en una foto de archivo. (Getty)

“Como ocurriera con el duque de Edimburgo, Kate ha entendido que ser un consorte en la familia real británica puede ser un camino largo y duro, pero que si lo haces lentamente, paso a paso, y muestras calma y cordura, puedes acabar siendo la roca sobre la que se sostenga con firmeza una gran institución”, escribía en el ‘Daily Mail’ la columnista Sarah Vine.

Prueba de ello fue el papel determinante que tuvo en el funeral del príncipe Felipe para propiciar el esperado acercamiento entre su marido, el príncipe William, y su cuñado, Harry. Y no era fácil. Era la primera vez que los tres se veían las caras tras la polémica entrevista concedida por el hijo menor de Lady Di donde aseguraba que tanto su padre como su hermano estaban “atrapados” en una familia real que calificó de “racista”.

Durante la entrevista, Meghan también acusó a Kate de haberle hecho llorar por su desencuentro que tuvieron antes de la boda. Pero, una vez más, Kate guardó templanza, demostrando cuánto comparte con Isabel II y su “abundante tolerancia”, tal y como recalcó en su día el duque de Edimburgo

Los Middleton

Los problemas por los que atraviesa la relación de Guillermo y Harry son dolorosos para la duquesa porque ella siempre ha mantenido una estrecha relación con sus hermanos y sus padres. Los expertos de la realeza siempre han dicho que Carole y Mike Middleton son el “ancla” para los duques de Sussex, ya que aportan una “verdadera sensación de normalidad en medio de cualquier caos”.

Muchos podrían decir que la casa de 4,7 millones de libras que la familia tiene en Berkshire -gracias al negocio de artículos de fiesta que Carole comenzó en un garaje- no es precisamente lo más habitual. Pero, sin duda alguna, es la mayor 'normalidad' que haya podido vivir el príncipe Guillermo como futuro monarca.

placeholder Carole Middleton, junto al príncipe George, en la regata King´s Cup. (Cordon Press)
Carole Middleton, junto al príncipe George, en la regata King´s Cup. (Cordon Press)

“Mis padres me enseñaron la importancia de cualidades como la bondad, el respeto y la honestidad, y me doy cuenta de lo centrales que han sido estos valores a lo largo de mi vida. Guillermo y yo queremos enseñar a nuestros niños pequeños cuán importantes son estas cosas a medida que crecen”, dijo Kate en una ocasión.

La estabilidad familiar de los Middleton es algo que Guillermo nunca había vivido antes. Para él, su familia política es un auténtico refugio. Siente completa adoración por ellos. Y les respeta profundamente porque es consciente de que no es fácil estar en su lugar, especialmente cuando los tabloides inventan historias sin pies ni cabeza.

“A lo largo de los años, se ha demostrado que lo más sabio es permanecer callado”, explicó Carole en 2018 en su primera y única entrevista para ‘Telegraph’, donde aseguraba que “la mayor parte del tiempo” su vida era “normal”.

A sus 95 años, Isabel II no tiene pensado abdicar. Pero cada vez da más protagonismo a las futuras generaciones, y es plenamente feliz al ver que su nieto no ha podido elegir mejor. La monarca siente adoración por Kate. No en vano, en 2019, en gratitud por su servicio a la Corona, le otorgó el título de Dama Gran Cruz de la Real Orden Victoriana, el mayor título honorífico que puede recibir una mujer en Inglaterra. Al igual que el duque de Edimburgo lo fue para Isabel II, el príncipe Guillermo, quien en su día será rey, también ha encontrado en Kate su pilar, fuerza y guía. En estos diez años, los británicos han sido testigos de su silenciosa transformación.

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