Máxima de Holanda, perlas y luto para conmemorar el Día de la Liberación
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Máxima de Holanda, perlas y luto para conmemorar el Día de la Liberación

Como cada año, los reyes holandeses han realizado una ofrenda floral en la plaza de Dam para homenajear a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial y del Holocausto

placeholder Foto: La reina Máxima, este martes en Ámsterdam. (EFE)
La reina Máxima, este martes en Ámsterdam. (EFE)

Hablábamos hace unos días de cómo los Países Bajos prácticamente se paralizan para celebrar el Koningsdag, el Día del Rey, con toda la familia Van Oranje participando en diferentes actividades y citas festivas. Pues pasa casi lo mismo en este 4 de mayo, aunque por un motivo mucho menos festivo y con un país teñido de luto, ya que se conmemora el Día de la Liberación, es decir, la retirada del ejército nazi del país en la Segunda Guerra Mundial. Y como cada año, los reyes Guillermo y Máxima han formado parte del homenaje a las víctimas, tanto de la propia guerra como del Holocausto judío, colocando la primera ofrenda floral en la conocida plaza de Dam de la capital.

Antes de la ceremonia en sí, prevista para poco antes de las ocho de la tarde, pudimos ver a los reyes llegando al Palacio Real, situado en la misma emblemática plaza del centro de Ámsterdam. Apenas unos segundos mientras salían del vehículo y hacían su entrada, pero suficientes para comprobar que, como es habitual, la argentina vestía de riguroso luto, con un abrigo-capa en color negro, casi hasta los pies, y un tocado en forma de turbante, tan habituales en ella. Como siempre la nota de color la puso con sus joyas, en este caso con un broche prendido en su abrigo y unas enormes perlas, muy de su estilo, rodeadas de brillantes. Aunque es más normal verlas como parte de unos colgantes que intercambia con diferentes modelos de piedras preciosas según la ocasión, esta vez ha optado por colocarse solo la pieza fija por la sobriedad del acto.

placeholder Los reyes Guillermo y Máxima, antes de la ceremonia. (EFE)
Los reyes Guillermo y Máxima, antes de la ceremonia. (EFE)

Como decíamos, es una fecha en la que el país se paraliza casi por completo. Porque los dos minutos de silencio que se han guardado en la plaza de Dam se respetan también en todo el territorio. Es más, no hay servicio de taxis ni transporte público durante el intervalo de tiempo en el que tiene lugar la ceremonia y se pide a los conductores que paren en el arcén de las carreteras para respetar el duelo. Un duelo que esta vez se ha dejado sentir especialmente por los testimonios de varias víctimas y sus familiares, que se han visto en pantalla grande, así como por el discurso que André van Duin, un conocido comediante, guionista y productor holandés, ha ofrecido a los reyes, invitados y autoridades, entre las que se encontraba el primer ministro, Mark Rutte. En él ha compartido su propia experiencia, contando cómo tuvo que crecer en un Róterdam convertido en escombros por los bombardeos del ejército alemán.

placeholder Los reyes Guillermo y Máxima, conmemorando el Día de la Liberación. (EFE)
Los reyes Guillermo y Máxima, conmemorando el Día de la Liberación. (EFE)

Este tipo de testimonios suelen servir para que Máxima de Holanda saque a relucir su lado más sensible, ya que es bastante habitual verla al borde de las lágrimas escuchando las duras palabras de los supervivientes del Holocausto o familiares de las víctimas. Tanto ella como el rey Guillermo han estado atentos a sus palabras en silencio y muy contenidos, en una plaza que presentaba un aspecto muy distinto del habitual, ya que al ser un lugar casi obligado de paso en la capital holandesa, los peatones se mezclan con los tranvías, las bicicletas y los autobuses. Con el añadido de la situación sanitaria, un acto que ya de por sí es solemne y silencioso, este martes lo era aún más, con una Máxima que no ha podido ocultar su emoción.

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