Rescatamos las fotografías más desconocidas y espectaculares de la boda de Charlène
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DÉCIMO ANIVERSARIO

Rescatamos las fotografías más desconocidas y espectaculares de la boda de Charlène

Aunque son otras las que más se han repetido en estos diez años de matrimonio, hay unas imágenes impresionantes de la princesa del mismo día de su boda que pocos conocen

placeholder Foto: Charlène de Mónaco, fotografiada por Julian Lennon.
Charlène de Mónaco, fotografiada por Julian Lennon.

Queda apenas un mes para el décimo aniversario de la boda de Charlène y Alberto de Mónaco, un día difícil de olvidar, y no solo para los novios. Cómo no recordar el look de Carlota Casiraghi, por ejemplo, o los dos que la sudafricana eligió tanto para la ceremonia civil, un dos piezas en azul, como para la religiosa, un impecable y sencillo diseño de Armani. Tampoco olvidamos las lágrimas de quien se convertía en princesa de Mónaco, de las que sigue quedando la duda de si fueron de felicidad o de amargura. Es, quizá, una de las imágenes más recordadas del enlace. Pero hay otras que se hicieron en la intimidad, unas espectaculares fotografías, prácticamente desconocidas para el gran público, que hoy, adelantándonos a su aniversario, queremos rescatar.

El reportaje fue realizado por Julian Lennon, hijo del mítico miembro de los Beatles e íntimo de la princesa. Y solo él ha podido enseñar el momento tan importante que compartió con ella poco antes de dirigirse al altar para dar el 'sí, quiero' a su futuro marido. Como toda novia, Charlène Wittstock pasó buena parte de la mañana previa a la ceremonia religiosa preparando su piel, su cabello y su rostro para lucir perfecta. Esa sesión de belleza tuvo lugar en una habitación de un hotel del principado, a la que pudo acceder Lennon para tomar los retratos más especiales de su amiga. De las fotografías que tomó, se escogieron 14 que luego utilizó para su diferentes fines. Unas imágenes en blanco y negro tan espectaculares como esta:

placeholder Charlène de Mónaco, fotografiada por Julian Lennon.
Charlène de Mónaco, fotografiada por Julian Lennon.

Lo más curioso de todo es que, como en todas las bodas, el tiempo para preparar a la novia no sobraba precisamente. Y Lennon dispuso de apenas diez minutos para realizar las fotografías. Tiempo más que suficiente, a la vista del resultado y, sobre todo, de que enamoraron completamente a Charlène. Pero no son imágenes que hayan estado guardadas en el fondo de un cajón: fiel a sus intereses y preocupaciones, no tardaron en ser parte de contribuciones solidarias. La primera vez que estos retratos sirvieron para ayudar a los demás fue convertidos en cajas, que se vendieron tanto a través de la Fundación Princesa Charlène como de la que creó el propio Julian Lennon, White Feather. Pero también han servido para realizar algunas exposiciones desde entonces, además de que se pueden ver en la página web del propio Lennon.

placeholder Charlène de Mónaco, fotografiada por Julian Lennon.
Charlène de Mónaco, fotografiada por Julian Lennon.

No es habitual, desde luego, que podamos ver a la princesa Charlène en un momento tan íntimo y tan importante, que viene a demostrar que ella también quiere estar perfecta. Y no porque en el momento en el que se tomaron su vida estaba a punto de cambiar, sino porque rara vez vemos la cara B de la imagen habitualmente impecable que suelen dar las royals en sus apariciones públicas. Un momento trascendental para una mujer y una novia a punto de dar el 'sí, quiero', al que solo un amigo tan íntimo y cercano como Julian Lennon pudo acceder.

Princesa Charlene de Mónaco
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